Los periodistas improvisan medidas de protección contra el crimen

Reporteros del norte del país se organizaron para realizar coberturas seguras en situaciones de violencia relacionadas con el narcotráfico
El presidente firma la ley que protege a periodistas
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| Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

Los periodistas de la zona norte de México han cambiado su forma de trabajo, improvisando medidas de "seguridad" y organizando coberturas colectivas para protegerse al reportar hechos violentos. Ataques contra periodistas y medios de comunicación son algunos de los factores determinantes para buscar su protección.

Bajo la condición de mantener el anonimato por miedo a represalias, periodistas de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila -todos estados fronterizos con Estados Unidos- contaron a CNNMéxico sus experiencias y los “nuevos protocolos de seguridad” que han adoptado ante la cobertura de eventos relacionados con el narcotráfico.   

Cuando se trata de temas relacionados con el crimen organizado, dicen, deja de importar quién publica primero la nota, lo importante es protegerse, y por ello se mantienen en comunicación constante, avisando dónde estan y coordinando coberturas en conjunto.

“El periodismo de investigación quedó proscrito en este campo, a menos que se quiera poner en riesgo la vida”, dijo uno de estos periodistas.

Explicó que las notas se limitan a la descripción de los hechos, sin poder incluir versiones oficiales anónimas que ayudan a saber si existen rivalidades entre grupos criminales y la posible causa de actos violentos.

“La autocensura es la principal protección con la que contamos los periodistas de zonas calientes”, dijo.

Los reporteros cuentan que incrementaron sus medidas de seguridad después de que en varias ocasiones grupos como Los Zetas regresaban a recoger a sus miembros asesinados en enfrentamientos con grupos rivales.

Por ejemplo, los reporteros que cubren hechos violentos en  Monterrey, la capital del estado industrial de Nuevo León en México, prácticamente han dejado de salir a zonas rurales del estado en la noche.

En caso de ser estrictamente necesario, se trasladan en caravanas encabezadas por vehículos con logotipos de las cadenas televisivas.

Los periodistas cuentan que se han encontrado con grupos de sicarios aún cuando las escenas de crimen ya estan resguardadas por policías municipales y agentes ministeriales estatales.

Uno de esos casos ocurrió a finales de 2010 en el municipio de Guadalupe, conurbado a la capital de Nuevo León, después del asesinato de dos presuntos integrantes de Los Zetas. Narran que repentinamente un grupo de vehículos con hombres armados llegó al lugar, los agentes ministeriales huyeron y los paramédicos se alejaron de los cuerpos, que fueron recogidos por hombres armados.

Los periodistas contaron que luego de amenazarlos, los hombres le quitaron una cámara de video con equipo para trasmitir en vivo a un camarógrafo de televisión. También le quitaron una cámara profesional a otro reportero antes de huir.

Los equipos fueron devueltos varios días después de forma anónima, a un lugar donde se reúnen los periodistas.

Debido a lo anterior, los comunicadores acordaron no acudir a lugares que sólo estaban resguardados por agentes ministeriales, policías estatales o municipales. Ahora esperan la presencia del Ejército o de la Marina antes de llegar al lugar.

Tamaulipas, estado vecino, es uno de los tres con más muertes atribuidas por las autoridades a la rivalidad entre grupos del crimen organizado y tan solo dos de sus municipios: San Fernando y Nuevo Laredo, concentran el 39% de los 1,108 fallecimientos documentados en la entidad durante los primeros meses de 2011.

Periodistas de Tamaulipas contaron que los periódicos locales tienen más de dos años de no publicar nada sobre asuntos relacionados con el crimen organizado, debido a las amenazas recibidas por grupos de narcotraficantes.

De hecho, el diario El Mañana el 10 de julio pasado informó que "se abstendrá, por el tiempo necesario, de publicar cualquier información que se derive de las disputas violentas que sufre nuestra ciudad y otras regiones del país”. Lo mismo ocurre en Coahuila, dijo uno de los reporteros entrevistados.

La violencia e inseguridad que priva en la región obligó a tres empresas de medios nacionales, una televisora y una agencia internacional, a comprar chalecos antibalas  a sus reporteros, de acuerdo con testimonios de ellos mismos.

La Sociedad Interamericana de Prensa ha pedido al gobierno mexicano que se “activen los nuevos mecanismos legales de investigación y protección” a nivel federal para defender la libertad de prensa.

Ataques a medios 

Media docena de diarios de la zona norte del país han sufrido ataques  con explosivos y armas de grueso calibre  por parte de los miembros de cárteles del narcotráfico en los últimos ocho meses.

Importantes periódicos de la región como El Norte de Monterrey y El Mañana de Nuevo Laredo fueron atacados con granadas de fragmentación el 10 de julio, el primero en dos ocasiones el mismo día.

En marzo pasado, el diairo Expreso de Ciudad Victoria, capital del estado fronterizo de Tamaulipas, sufrió un atentado con un “coche bomba” sin que hasta ahora las autoridades locales hayan dado informes sobre el motivo de los ataques o los presuntos responsables.

El Siglo de Torreón, en Coahuila, registró en noviembre del 2011 el incendio de un auto y disparos de fusiles de asalto calibre AK47, mientras que la fachada del semanario Hora Cero en Tamaulipas fue blanco de impactos de arma de fuego, el pasado 7 de mayo.

Instalaciones del grupo editorial El Norte, que forma parte del Grupo Reforma, han sufrido ya seis ataques. Los más recientes se registraron el domingo 29 de julio cuando un par de hombres armados incendiaron con combustible otra edición suburbana del mismo diario.

Reporteros Sin Fronteras consideró que los atentados pretenden intimidar y someter a los medios, “es una situación que se ha vuelto común en México”, dijo a CNNMéxico Balbina Flores, portavoz.

El organismo, con subsidiarias  en los cinco continentes,  tiene registrados más de 35 atentados a instalaciones de medios mexicanos del 2007 a la presente fecha.

Flores destacó que los ataques con explosivos a los medios del noreste pretenden "someter" a los periodistas para que no informen sobre las actividades de la delincuencia organizada.

La representante de Reporteros Sin Fronteras también consideró que en algunos casos los atentados buscan "llamar la atención".

“Desde hace dos años, Coahuila y Tamaulipas son una de las grandes preocupaciones para Reporteros Sin Fronteras,  por la inseguridad en la que se ejerce el periodismo”, señaló Flores.

El director de El Norte, Alejandro Junco de la Vega González, dijo a CNNMéxico después del primer ataque del 29 de julio que considera que las amenazas se deben a la información que constantemente publican.

“En términos generales los atentados tienen que ver con las cosas publicadas. La atención que le ponemos a las acciones del crimen organizado”, aseguró en entrevista.

“Ahora hay organizaciones de la delincuencia organizada  que ya no tienen que ver con el tráfico de drogas, sino con los temas de seguridad”.

Desde marzo del 2010 Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas registran una inusitada  violencia debido a la disputa por la región por el cártel del Golfo y los Zetas, antiguos aliados que rompieron su alianza, según informes del gobierno federal.

En 2011 la rivalidad entre esos dos carteles provocó en esa región alrededor de 4,000 asesinatos violentos, según estadísticas de la Procuraduría General de la República.

En el caso de atentado a reporteros en México, según cifras oficiales desde el año 2000 han sido asesinados 82 comunicadores, 16 han desaparecido y ha habido 28 atentados contra medios. De los crímenes contra periodistas y medios de comunicación la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha señalado que el 71% de ellos siguen impunes, 19% han sido investigados y solo 7% derivaron en una condena.

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