8 rasgos de la elección de EU que agitarían a México

Por: Mauricio Torres

Desde la posibilidad de reelección hasta el apoyo abierto de los medios, algunos rasgos de la contienda en EU generarían escándalo en México

La reelección

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Obama
Obama  Obama  (Foto: )

México y Estados Unidos tuvieron en común este año haber realizado elecciones presidenciales. Sin embargo, la forma en que las contiendas se llevan a cabo en ambos países difiere en varios aspectos. 

En Estados Unidos, por ejemplo, la Constitución permite que un presidente se reelija, una posibilidad que quedó prohibida en México desde las primeras décadas del siglo XX. 

George Washington, primer presidente de Estados Unidos, estableció en el siglo XVIII la tradición de que una persona pudiera reelegirse una ocasión, es decir, ocupar el cargo hasta por dos periodos. Esa regla se hizo ley con la Enmienda 22, en 1951.

Los últimos tres presidentes —Bill Clinton, George W. Bush y el actual, Barack Obama— han logrado reelegirse. 

La legislación estadounidense también permite que se reelijan los senadores y representantes federales. En México, el presidente saliente, Felipe Calderón, propuso la reelección de legisladores y alcaldes dentro de la iniciativa de reforma política que entregó al Congreso en 2009, pero el punto fue retirado del documento que se aprobó luego de dos años de discusiones.

La ausencia de un árbitro electoral

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Casillas en EU
Casillas en EU  Casillas en EU  (Foto: EFE, )

Aunque México y Estados Unidos tienen regímenes democráticos, sus sistemas electorales son distintos. 

En México, las elecciones son directas, es decir, los ciudadanos votan directamente por la persona que quieren que ocupe la presidencia. El candidato que alcanza el mayor número de votos de la ciudadanía es el que gana los comicios. 

Por el contrario, en Estados Unidos la elección es indirecta: en una primera etapa, los ciudadanos de cada estado votan en noviembre para elegir a los electores que, en una segunda fase, conformarán una instancia conocida como Colegio Electoral en la que se elegirá al próximo mandatario.

Cada estado tiene un número distinto de electores que en conjunto suman 538. Al ser escogidos, los electores de los estados también reciben la instrucción de los ciudadanos respecto de por quién deben inclinarse. Para que un aspirante a la presidencia gane, necesita alcanzar al menos 270 votos electorales. 

Todo ese proceso no es organizado ni vigilado por un órgano central que actúe como árbitro, a diferencia de lo que pasa en México, donde existe el Instituto Federal Electoral (IFE), sino que lo ejecutan las juntas locales de cada estado con apoyo de la Comisión de Asistencia Electoral (EAC, por sus siglas en inglés).

Los funcionarios haciendo campaña

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Funcionarios en campaña
Funcionarios en campaña  Funcionarios en campaña  (Foto: EFE, )

En Estados Unidos, los funcionarios públicos participan en campañas políticas abiertamente. 

A esta práctica recurren tanto las personas que buscan reelegirse para un cargo como aquellas que apoyan a un candidato. 

En México, por el contrario, las leyes restringen la participación de funcionarios en contiendas electorales. El artículo 134 de la Constitución señala que los servidores públicos deben actuar con imparcialidad a fin de no influir “en la equidad de la competencia entre los partidos políticos”. 

Los funcionarios que llegan a acompañar a un candidato en sus mítines o recorridos suelen hacerlo en sus días de descanso y es frecuente que, incluso en esos casos, los partidos rivales presenten quejas ante el IFE por presuntas violaciones a la legislación electoral. 

Si un funcionario público es declarado responsable de una falta de ese tipo, puede recibir una llamada de atención (amonestación pública) o una multa (sanción administrativa).

La propaganda sin 'candados'

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Propaganda en EU
Propaganda en EU  Propaganda en EU  (Foto: EFE, )

Los propios candidatos estadounidenses y sus equipos no tienen límites temporales para hacer propaganda. 

En la reciente elección, tanto el demócrata Barack Obama como el republicano Mitt Romney hicieron proselitismo el mismo día de la votación, el martes 6 de noviembre, en un último intento por conseguir el respaldo de la ciudadanía. 

Las leyes mexicanas, en contrate, establecen un periodo conocido como veda electoral en el que queda prohibido realizar cualquier tipo de propaganda.

La veda comienza tres días antes del día de la votación. En ese periodo también está prohibida la difusión de encuestas de preferencia, que puede reanudarse hasta el cierre de casillas en todo el país. 

Tras los recientes comicios presidenciales en México, los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) han presentado iniciativas para limitar aún más el uso de encuestas. El PRD, que acusa al Partido Revolucionario Institucional (PRI) de haberlas utilizado con fines propagandísticos, quiere que se prohíba su publicación durante toda le época de campañas.

El apoyo de los medios

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New York Post
New York Post  New York Post  (Foto: Especial)

Otro rasgo que distingue las elecciones estadounidenses de las mexicanas es la participación de los medios de comunicación. 

En Estados Unidos, es común que algunos medios expresen abiertamente su apoyo a un candidato. Así lo hizo a través de sus editoriales el diario The New York Times en 2008, cuando Barack Obama compitió por la Casa Blanca por primera vez, y volvió a hacerlo este año en su carrera por la reelección. 

El periódico New York Post publicó en su portada un llamado a apoyar a Mitt Romney. “Esta oficina necesita un líder. Estados Unidos debe votar por Romney hoy”, tituló esta semana. 

En México, los medios no suelen manifestar abiertamente cuáles son sus preferencias. De hecho, la reforma electoral de 2007-2008 —aprobada con el respaldo de los principales partidos— obligó al IFE a monitorear que los medios den coberturas informativas equitativas a todos los candidatos. 

Durante la última elección, sin embargo, varios medios fueron señalados por presuntamente apoyar a ciertos aspirantes. La izquierda, que postuló a la presidencia a Andrés Manuel López Obrador, acusó a la cadena Televisa y al grupo Milenio de promover al priista Enrique Peña Nieto, a la postre ganador de los comicios. Ambos medios rechazaron haber actuado parcialmente para favorecer a Peña Nieto.

El financiamiento a los candidatos

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Elección en EU
Elección en EU  Elección en EU  (Foto: EFE, )

“(Los candidatos estadounidenses) no tienen límites en el gasto de campaña si optan por financiamiento privado; si aceptan el público sí hay límites, pero ningún candidato presidencial acepta el público para poder recaudar todo el dinero privado que pueda para mantenerse competitivo”, dijo Antonio Rosas-Landa, analista mexicano que reside en Chicago, Illinois. 

En México, al contrario, la mayor parte del financiamiento de los partidos y de los candidatos es de origen público. 

Durante la pasada contienda, el IFE repartió entre los siete partidos nacionales una bolsa de 5,200 millones de pesos (unos 400 millones de dólares) y, para el caso de los candidatos presidenciales, fijó el tope de gastos de campaña en 336 millones de pesos (25.8 millones de dólares).

Los partidos pueden recibir donativos de particulares, siempre que no rebasen cierta cantidad ni violen restricciones como provenir del extranjero, de dependencias de gobierno o cierto tipo de empresas.

Los mensajes con referencias religiosas

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Iglesia en EU
Iglesia en EU  Iglesia en EU  (Foto: EFE, )

En sus discursos u otros mensajes de campaña, los candidatos estadounidenses suelen hacer numerosas referencias religiosas. 

Por ejemplo, según la herramienta Political Engagement Map de Twitter, uno de los tuits más difundidos de Romney decía: “En este día sombrío, Estados Unidos está unido por Dios en su lucha por la paz y la libertad en casa y en todo el mundo”. 

Ese tipo de manifestaciones, explicó Rosas-Landa, se debe al peso de la religión en la cultura de Estados Unidos. “La fe de las personas es un factor que interesa en los personajes públicos. Este país tiene hasta en la leyenda de los dólares ‘In God we trust’ o ‘En Dios confiamos’, es decir, la religión es uno de los aspectos importantes en la formación de las personas y por tanto de sus acciones públicas”, dijo. 

La población de México, por otro lado, es mayoritariamente católica, aunque la Constitución establece que el Estado es laico y, desde mediados del siglo XIX, restringió la participación de la Iglesia en la política.

Por ello, los políticos que llegan a expresar en público sus preferencias religiosas suelen recibir numerosas críticas. En 2002, el entonces presidente Vicente Fox, del PAN, causó polémica luego de besar el anillo del papa Juan Pablo II al recibirlo en una visita que hizo al país.

Un final luminoso

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Empire State
Empire State  Empire State  (Foto: EFE, )

Para esta elección en Estados Unidos, la cadena CNN anunció que iluminaría el Empire State, en Nueva York, según los resultados de la contienda: azul en caso de victoria de Obama y rojo si ganaba Romney. 

Al final de la jornada, el edificio se pintó de azul para anunciar el triunfo del candidato demócrata. 

En México, ni los medios electrónicos ni los impresos han hecho nunca un anuncio de ese tipo para informar del ganador de una competencia presidencial.