Peña Nieto ofrece un cambio con rumbo para transformar el país

El primer día del priista como mandatario estuvo marcado por protestas violentas; en su discurso de protesta presentó su proyecto de nación
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Autor: Tania L. Montalvo | Otra fuente: CNNMéxico

El PRI está de nuevo instalado en Los Pinos después de que Enrique Peña Nieto tomara protesta como presidente constitucional de México ofreciendo un cambio seguro y con rumbo, en una jornada marcada por protestas violentas en la Ciudad de México.  

El priista protestó este sábado 1 de diciembre como presidente de México, por "la prosperidad y la unión", dijo desde la tribuna de San Lázaro y entre los gritos de “¡México, México!" y “¡Peña presidente!”, de los legisladores de su partido.

Desde las primeras horas de la jornada, manifestantes del movimiento estudiantil #YoSoy132 y de otras organizaciones se congregaron en diferentes puntos de la capital mexicana en contra de quien han calificado como “el candidato del fraude y la imposición”, bajo el argumento de que Peña Nieto no ganó la elección presidencial por haber incurrido en un excesivo gasto de campaña, compra y coacción de votos.

Lo acusan de representar al pasado, al partido que gobernó México durante siete décadas y al que se le atribuyó ser ejecutor de la “dictadura perfecta”: el Partido Revolucionario Institucional (PRI). 

Pero el triunfo de este político originario de Atlacomulco, Estado de México "cuna de los priistas más prominentes de la última década" ya ha sido legitimado por las autoridades electorales mexicanas, reconocido por jefes de Estado, gobernadores de las entidades federativas y ahora también por los Poderes de la Unión.

Poco antes de las 10 de la mañana, Peña llegó a la entrada principal de la Cámara de Diputados y, sonriente, subió por la escalinata principal del recinto para recibir la banda presidencial.

En la Cámara de Diputados lo esperaban las protestas de los legisladores de izquierda.

“De Estado fallido con (Felipe) Calderón a Estado vendido a su sucesor”, “Una silla bañada en sangre”, “Presidente de telenovelas”, se leía en algunas de las pancartas que portaban los diputados de los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano.

La izquierda reclamaba al Partido Acción Nacional (PAN) de Calderón y al PRI de Peña Nieto la violencia en el país, haciendo referencia a la Estrategia Nacional de Seguridad del gobierno saliente y “el tráfico de la pobreza con la compra de votos” con la que acusan que llegó el Ejecutivo a la nueva administración.

Nada pudo evitar la “lluvia de billetes" lanzada desde las curules del PRD acusando una “presidencia vendida”, ni la disputa de porras protagonizada por legisladores: “Asesino, asesino”, “Muy bien, Felipe muy bien”, “Peña, presidente”.

Siete minutos después de haber llegado a las instalaciones del Congreso, Peña Nieto ya había tomado protesta ante un Congreso sumido en gritos. Entonces Felipe Calderón se despojó de la banda presidencial, la besó a manera de despedida y la entregó al presidente de la Cámara de Diputados, el priista Jesús Murillo Karam, quien la pasó a manos del nuevo mandatario.

Peña Nieto se colocó la insignia e hizo el movimiento que más repitió durante los 90 días de campaña política: cruzó los brazos en señal de abrazo, para luego levantarlos y agradecer a quien con banderas de México en el aire lo apoyaba en ese momento.

El político priista dijo adiós para dirigirse a Palacio Nacional y emitir su primer discurso como presidente constitucional. En cambio, Felipe Calderón se despidió definitivamente del recinto legislativo, el mismo donde hace seis años tomó el poder en medio de grescas con la izquierda.

Mientras, afuera del palacio legislativo de San Lázaro, los manifestantes lanzaban piedras y petardos contra los agentes de seguridad y luego intentaron derribar las vallas.

 “Transformación sin demoras”

Vencer rezagos, mover a la gente, la mentalidad y a las instituciones, fue el primer mensaje de Peña Nieto como presidente, para lo que llamó ser “la generación que logre la transformación nacional”.

Este se emitió ante más de 2,000 invitados, entre los que estuvieron 13 jefes de Estado, representantes de 110 países, empresarios, líderes de opinión, intelectuales,  gobernadores de las entidades federativas —incluidos los de la oposición—, el jefe de Gobierno del Distrito Federal —en funciones, Marcelo Ebrard, y electo, Miguel Ángel Mancera—, y la excandidata presidencial del partido saliente, el PAN, Josefina Vázquez Mota, que fue saludada por el mandatario con una mención especial.

Peña Nieto dijo entonces que su primera obligación como presidente es “cumplir y hacer cumplir la ley” y enlistó 13 puntos en los que recaerán las acciones de su gobierno recién instaurado.

Un Programa de Prevención del Delito y eliminar las trabas para aprobar la Ley General de Víctimas —que Calderón no promulgó y que actualmente enfrenta una controversia constitucional—, es el punto de arranque de lo que será su estrategia de seguridad para hacer frente a la ola de violencia que se vive en México y que causó 47,516 muertos hasta septiembre de 2011, según cifras oficiales, más de 80,000 según organizaciones civiles.

Implementar una Cruzada Nacional contra el Hambre, el Programa de Seguro de Vida para Jefas de Familia y ampliar el alcance del programa 70 y más que actualmente entrega pensiones a adultos mayores, son sus primeras acciones a favor del desarrollo de un país con 52 millones de pobres, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. 

Sustituir los más de 30 códigos penales por uno con aplicación a nivel nacional, impulsar el desarrollo de infraestructura, que México vuelva a tener trenes de pasajeros, racionar el gasto corriente, solidez en las finanzas públicas con un paquete económico 2013 con cero déficit presupuestal o una ley nacional para dar solución a la deuda de las entidades federativas que se ha desatado en los últimos años fueron otras de las acciones de gobierno anunciadas en Palacio Nacional.

Pero Peña Nieto también habló de presentar iniciativas para hacer frente a temas que han sido polémicos en un país con solo dos cadenas de televisión de amplia cobertura, una empresa poseedora del 70% de las líneas de telefonía móvil y la agrupación gremial de maestros más grande y poderosa de América Latina: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), dirigido por una lideresa, Elba Esther Gordillo.

Primero, Peña habló de una reforma educativa para que haya reglas claras sobre el Servicio Profesional de Carrera Docente, acabar con el favoritismo y venta de plazas de profesores  de educación básica e iniciar con un censo de escuelas, maestros y alumnos. En México no hay datos oficiales sobre cuántos maestros tienen un lugar en las filas educativas del país.

Segundo, se refirió a reconocer el “derecho de acceso a la banda ancha”, y generar competencia en telefonía, servicios de datos, televisión y radio. La licitación de dos nuevas cadenas de televisión abierta está por ver la luz, según dijo el presidente mexicano.

Con ello, Peña Nieto habló de lograr que los mexicanos tengan historias de éxito, pero sobre todo que sean felices.

En familia y como comandante de las Fuerzas Armadas

En su primer día como presidente, Enrique Peña Nieto contó con el apoyo de su familia. Su esposa, Angélica Rivera, exactriz de telenovelas de Televisa, la empresa más grande del ramo en el país; y sus seis hijos: Paulina, Enrique y Nicole Peña, de su primer matrimonio con Mónica Pretelini, y Sofía, Fernanda y Regina Castro, hijas de su actual esposa.

Las mayores, Paulina y Sofía, no lograron aguantar los bostezos durante la ceremonia en el militar Campo Marte, en donde Peña acudió a la ceremonia de salutación de las Fuerzas Armadas del país, en su papel de comandante supremo.

Ahí, el discurso del secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, y de Marina, Vidal Soberón Sanz, se centró en el respeto irrestricto a los derechos humanos que habrá durante las operaciones de los militares y marinos del país.

“Los soldados tenemos claro que los derechos humanos son prerrogativas inherentes a la naturaleza de las personas, indispensables para su desarrollo integral. Es por ello, que pugnamos porque la actuación militar sea garantía de observancia absoluta a este bien jurídico”, destacó Soberón, tras jurar lealtad a Peña Nieto.

El presidente mexicano, por su parte, les pidió trabajar por fortalecer la unidad nacional, salvaguardar el territorio y garantizar la seguridad interior del país.

En el acto, 2,000 integrantes de las compañías del Heroico Colegio Militar, del Colegio del Aire, de la Escuela Militar de Enfermería, de Fuerzas Especiales, de la Policía Militar, de Paracaidistas, de Infantería y de las tropas de la Fuerza Aérea, desfilaron ante Peña Nieto.

Así terminaron las actividades públicas de Peña Nieto en su primer día como presidente de México. En privado, hubo más: una comida en el Alcázar del Castillo de Chapultepec con invitados especiales y algunas reuniones bilaterales con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden; el príncipe Felipe de España; el primer ministro de Corea, Kim Hwang-Sik, y el vicepresidente de la Asamblea Popular Nacional de China, Lu Yongxiang.

En las calles, las manifestaciones también habían terminado con la detención de 92 personas, ocho heridos y daños al mobiliario urbano, principalmente en el Centro Histórico de la capital, según información del Gobierno del Distrito Federal, que culpó de los hechos violentos a “grupos anarquistas”.

Organizaciones civiles y el excandidato presidencial de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, condenaron la violencia y la “represión” contra los civiles inconformes con el nuevo gobierno de Peña Nieto.

Este sábado 1 de diciembre fue para el exgobernador del Estado de México el primer día de los 2,190 en los que fungirá como presidente. Llamó a “mover” al país, prometió unidad, pluralidad, libertad y respeto. Dijo que México con este gobierno priista, que vuelve al poder tras 12 años de estar en la oposición, está listo para “despuntar” como líder global.

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