Policía comunitaria de Guerrero inicia juicio popular a "resguardados"

En una comparecencia pública, los pobladores iniciaron un juicio a medio centenar de supuestos delincuentes
comisaria guerrero policia comunitaria
comisaria guerrero policia comunitaria  comisaria guerrero policia comunitaria  (Foto: )
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Autor: Daniela Rea | Otra fuente: 1

AYUTLA DE LOS LIBRES, Guerrero (CNNMéxico) — La Asamblea Comunitaria del poblado de El Mezón, perteneciente a este municipio, inició este jueves al juicio popular en contra de 54 presuntos criminales que fueron detenidos por los grupos de autodefensa surgidos el 5 de enero de este año.

En la cancha de basquetbol del lugar, ante 69 autoridades comunitarias y vecinos que sumaban cerca de 500 personas, los comandantes presentaron en grupos de cinco a los detenidos, entre ellos dos menos de edad (de 16 años) y cuatro mujeres, a quienes se les acusa de ser integrantes de grupos relacionados con la delincuencia organizada.

Son juzgados por delitos como secuestro, extorsión y venta de droga, algunos de homicidio y sicariato. Uno de los detenidos era acusado de consumir marihuana.

Desde comienzos de enero, pobladores de Ayutla y Tecoanapa tomaron en sus manos la seguridad y vigilancia de sus comunidades, luego del intento de secuestro de un comisario del lugar.

Carmelo García Narciso, coordinador regional de la policía comunitaria, fue el encargado de iniciar con el juicio.

"La delincuencia organizada atraviesa a nuestro territorio comunitario. Ojalá que quede definitivamente en nuestro territorio la policía comunitaria para que saquen todas esas chingaderas que hacen aquellos señores", dijo.

Enseguida, un comandante encapuchado tomó el micrófono y explicó las causas que dieron origen al grupo de autodefensa. Dijo que la ola de secuestros y extorsiones que ocurrieron a partir de noviembre pasado les obligó a organizarse y perseguir a los delincuentes, pues las autoridades no les garantizaban seguridad.

"Ellos quisieron alborotar el panal, ahora alborotaron la avispa (...) Esto no es llamarada de petate, cuando llegamos, llegamos pa' quedarnos, pa' poner orden, porque solamente el pueblo salva al pueblo. Estábamos equivocados que el gobierno nos iba a ayudar, vemos que no".

El comandante reprochó que el gobierno no se preocupó por los secuestrados y sus familias, sino que reaccionó hasta que el pueblo decidió detener por su cuenta a los presuntos delincuentes.

"Aquí el que la debe que la pague".

Ante la asamblea habló otro hombre identificado como comandante, del que se omitió su nombre. Dijo ser una de las víctimas de los acusados. Vestido con playera verde oscura y gorra negra, dijo que fue secuestrado el 23 de noviembre por alebestrar al pueblo para sumarse a la policía comunitaria.

Explicó que lo golpearon, lo amarraron, le pisotearon la cabeza y simularon que lo matarían a balazos.

"Quitaron mi camisa, amarraron mi cara, yo sentí feo porque nadie que protegiera a mi, y ya contando tiempo para matarme a mí, tronaron dos veces su pistola, agarraron una vara (rama) y me dieron en mi espalda, sentí como si tronara balazo y caí, pegaron como están pegando a un tlacoache, colgaba sangre de mi nariz. Agarraron mi cuello con cable de luz y vaciaron bote de agua en boca y nariz para que ahogara", narró.

Los asistentes escuchaban los testimonios y en una zona aparte, a unos 100 metros, los familiares de los detenidos atestiguaban la asamblea, sin posibilidad de salir. La prensa fue colocada de frente a la mesa de las autoridades comunitarias y no les permitieron platicar con las víctimas, con los detenidos o con las familiares de éstos.

Enseguida habló Eusebio Alberto García, comisario de Rancho Nuevo, quien supuestamente fue secuestrado el 5 de enero. En su testimonio explicó que integrantes del crimen organizado le dijeron que los ganaderos de su comunidad tenían que pagar 500 pesos por extorsión. Él, como líder ejidal, acudió a las comunidades de La Palma, Potrero y Rancho Nuevo a someter a asamblea si se obedecería la orden de los criminales.

Por este motivo, señaló ante la Asamblea, fue secuestrado. "Cuando me detuvieron me dijeron 'comisario, ¿sabe qué error cometiste? ¿por qué anda alborotando a la gente, todo el pueblo?' Nosotros pedimos paz y tranquilidad, eso les dolió a ellos".

En su relato, Eusebio Alberto García detalló que los criminales le exigieron 150 mil pesos para su liberación.

"Me dijeron '¿sabes en qué problema grande te metiste? ¿Por qué andas aconsejando a gente que no pague cuota? 500 pesos no pudieron cooperar, ahorita va a pagar más'", recordó el comisario.

Eusebio fue liberado porque la comunidad se organizó en el grupo de autodefensa y cercó a los criminales cuando intentaban llevarlo a la costa, recordó.

"Yo lo que pido es que el que la debe que pague la justicia", dijo el comisario.

Enseguida, los detenidos o "resguardados" como les dicen las autoridades comunitarias, fueron presentados en grupos de cinco, cada uno escoltado por un policía comunitario armado con escopeta. Los detenidos eran sacados de la comisaría, que momentáneamente fue habilitada como cárcel, y llevados a la cancha de basquetbol.

La prensa tuvo autorización para grabar y fotografiar a los detenidos, pero no se les dio permiso de tomar imágenes de las autoridades comunitarias o las víctimas.

De cada persona detenida se leía su nombre, edad, comunidad de origen, nivel de estudios, estado civil, ocupación y delito del que se le acusa. En su mayoría se trató de hombres campesinos que no habían terminado la secundaria.

Al terminar la presentación, Bruno Plácido, líder de la Unión de  Pueblos y Organizaciones de Guerrero (UPOEG), dijo que "debemos identificar cuál es el origen del delito, porque hay el que nace delincuente, al que lo hicieron delincuente y el que se hizo delincuente por necesidad. Debemos ir a la raíz del problema. El madre y el padre de esta delincuencia es la pobreza intelectual, económica".

El juicio terminó con la presentación de los acusados y con voto a mano alzada se decidió que el próximo 22 de febrero se continuará con el proceso para revisar las pruebas y analizar el castigo al que serán sometidos los acusados, explicó Plácido.

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