Para las personas en pobreza extrema, vale más un empleo que una despensa

La pobreza urbana es uno de los focos de atención de la Cruzada contra el Hambre, los que la padecen prefieren empleo al asistencialismo
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| Otra fuente: CNNMéxico

En el municipio de Tlaquepaque, a menos de una hora del centro de Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México, habitan familias que sobreviven con ingresos irregulares que rondan los 50 pesos al día (unos cuatro dólares), cerca de 1,500 pesos al mes.

Comen “cuando hay” y “lo que se puede”. Sus casas, distribuidas en colonias periféricas del municipio, están hechas con plástico, cartón y trozos de metal recolectados de la basura.

Los sitios donde asentaron sus fincas son terrenos irregulares que carecen de servicios básicos, principalmente agua entubada y donde no hay acceso a la educación o servicios médicos.

Tlaquepaque, conocido en México por ser cuna del mariachi y por su tradición alfarera, tenía hasta el año 2010 608 mil 114 habitantes. Del total de su población, 4.58% (26,869), vivenen pobreza extrema, según la secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). 

Esta misma dependencia reporta que el municipio duplicó en cinco años el número de localidades en grado de marginación alto al pasar de cuatro en 2005 a 10 en 2010, lo que significó pasar de 449 habitantes en esta situación a 4,264. 

Estas personas forman parte de los más de 11 millones de mexicanos que viven en extrema pobreza en México y que sobreviven con alrededor de 1,000 pesos al mes (menos de 100 dólares) en zonas urbanas, según la descripción y criterio del Consejo Nacional de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

“Una persona se encuentra en pobreza extrema cuando tiene al menos una carencia social –educación, salud, seguridad social, calidad y espacios en la vivienda, servicios básicos y acceso a la alimentación- y su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias”, describe el Coneval.

Tlaquepaque, Guadalajara, Mezquitic, Tlajomulco de Zuñiga, Tonalá y Zapopan son las siete ciudades de Jalisco que forman parte de los 400 municipios incluidos en el programa Cruzada Nacional contra el Hambre que puso en marcha este mes el gobierno de la República que encabeza Enrique Peña Nieto.

Quienes habitan estas viviendas no siempre fueron “pobres”. Problemas familiares, edad o baja escolaridad, los mantienen ahora sobreviviendo en las orillas del municipio, donde los caminos son irregulares y los servicios son escasos.

“Yo lo que necesito es un trabajo, sé hacer muchas cosas... afanadora, cocino, pero ya no me quieren dar trabajo por mi edad”, dice a CNNMéxico, Rosa Laura Segura Aranda, de 50 años de edad, quien tiene experiencia en esos oficios.

Ella vive en la colonia El Zalate, con su esposo, sus dos hijos, sus respectivas esposas y dos nietos. Los hombres se dedican a trabajos de albañilería y ella ayuda al gasto familiar vendiendo fruta y frituras en la puerta de su casa.

“Mi esposo gana 800 pesos a la semana, pero no siempre hay trabajo. Cuando no hay dinero, nos limitamos a lo que hay”, afirma Segura Aranda quien insiste en su deseo de encontrar un empleo, pero dice que le resta oportunidades el no haber concluido la primaria.

A un par de kilómetros de ahí, en una comunidad conocida como La Cofradía, vive Michel Osmit Herrera Osorio, de 35 años, y originario de Mérida, Yucatán, cuida junto con un par de perros, una casa semiconstruida con ladrillos y teja.

Sus vecinos habitan cuartos hechos con paredes de plástico y cobijas, distribuidos en una pequeña loma desde donde se observa la urbe tapatía. Las fincas se comunican a través de polvorosas veredas. 

Herrera Osorio relata a CNNMéxico que en promedio logra reunir unos 100 pesos a la semana realizando trabajos improvisados de albañilería o con los recursos que su madre o hermanos le envían desde su natal Yucatán.

El dinero le alcanza para comprar algo de fruta y verdura de “segunda”, que consigue en los mercados locales.

“Es comida que está un poco dañada, pero me sale a mitad de precio”, dice.

Hasta hace algunos años se dedicó a la venta de electrodomésticos y libros, labor con la que indica tenía un “buen nivel de vida”.

Conflictos maritales y sucesos de su vida que prefiere omitir lo llevaron a Guadalajara donde llegó sin más documentos de identidad que una copia de su acta de nacimiento y una constancia del seguro social.

“Tengo muchas expectativas de superarme y tengo mucha capacidad, el problema es que mi documentación no me ayuda, yo hago lo que me digan, soy un buen agente de ventas”, asegura.

Herrera Osorio admite que en algunas ocasiones ha rechazado la ayuda social del gobierno porque lo condicionan a cuestiones políticas, como votar por un partido determinado o colocar propaganda electoral en su vivienda.

Es antes del mediodía y a escasos metros de la comunidad de San Martín de las Flores, tradicional por su "Judea en vivo", Federico Mancillas Sánchez de 78 años ya dio de comer a unos cuantos animales que domestica su vecino y recolectó en su triciclo unas cuantas botellas de plástico y aluminio, labores que en conjunto le proveen ingresos por 100 pesos a la semana.

“Ese dinero me alcanza para comprar algo de leche y unas cuantas papas”, alimento que complementa con nopales que él mismo cultiva en el predio donde hace siete años construyó su casa con materiales que recolectó de la basura, según cuenta.

Es originario de Cuaquío, municipio alteño de Jalisco, se casó y tuvo ocho hijos, familia que mantuvo trabajando como obrero y albañil.

Con escasa claridad explica cómo llegó al sitio donde actualmente vive y por qué se separó de su familia, aunque hace referencia a desencuentros por una herencia y el involucramiento de dos de sus hijos en el narcotráfico, situación con la que no estuvo de acuerdo.

A un par de años de cumplir 80, Mancillas Sánchez es un hombre alto, erguido, lúcido y con sentido del humor.

“Llegué hasta el tercer año de primaria, pero las tablas no se me olvidan, ninguna, qué bonita escuela nos dejó Lázaro Cárdenas (expresidente de México,1934-1940), en el tercer año ya sabíamos dividir y multiplicar”, dice con orgullo.

México, un país clasemediero

Aunque cerca de la mitad de su población es pobre, México es un país de clase media alta, según tabuladores de instituciones y organismos internacionales, citados por Ignacio Román Morales, experto y analista en temas financieros y económicos.

El ingreso per cápita en México hasta 2010, era de 14,400 dólares al año, según el Population Reference Bureau (PRB), 3,640 dólares más que el promedio mundial establecido en 10,760 dólares, aunque menor a los 33,460 dólares de ingreso en los países más desarrollados.

Román Morales explica en entrevista con CNNMéxico que la brecha entre pobres y ricos en este país está construida por “una pésima distribución del ingreso”.

Como ejemplo, pone el caso del municipio de Zapopan, uno de los más ricos de Jalisco donde el ingreso per cápita de sus habitantes es siete veces superior al de la localidad de Santa María del Oro, localizado en la misma entidad.

“Si nos ubicamos a nivel nacional, la diferencia que hay entre el 10% más rico del país y el 10% de los más pobres, la diferencia de ingreso es de 30 veces”, según Román, doctor en Estructuras Productivas y Sistema Mundial en el área de Ciencias Económicas, por la Universidad de París.

Román Morales agrega que la gente más pobre en México vive en el campo, principalmente en comunidades indígenas, “pero donde hay más pobres es en las ciudades”.

Para el también profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), los programas sociales que durante varios sexenios impulsaron presidentes mexicanos, arrojan escasos resultados porque están desenfocados.

“Si no se tiene una auténtica política intensa de empleo, donde los sectores prioritarios sean los que tengan más efectos multiplicadores de empleo, donde el gasto en investigación y desarrollo se dirija hacia los sectores que tengan mayor potencialidad de generación de empleo y donde los ingresos que se eleven más, sean los de los estratos de menores ingresos, vamos a seguir con esas sinergias”, sintetizó el investigador.

En 2010, México tenía 52 millones de pobres, lo que representa cerca de la mitad de su población, según el reporte más reciente del Coneval.

La población que vive en la pobreza en México se incrementó en tres millones 200,000 personas desde 2008 a 2010, según el Coneval.

La Cruzada Nacional Contra el Hambre es la estrategia del gobierno federal para asistir a 7 millones 400,000 habitantes en condiciones de pobreza extrema y carencia alimentaria, informó la Secretaría de Desarrollo Social en un comunicado.

Además de la dotación de alimentos, en la Cruzada “se transformará el entorno de millones de familias” con acciones en salud, educación, vivienda y servicios como agua, drenaje y electricidad, según Sedesol.

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