El gobierno de Peña Nieto busca 'renovar' la relación con el Vaticano

Tras 20 años de relación bilateral, Peña busca cercanía con el papa Francisco, justo cuando pide fortalecer la presencia global del país
Peña en la misa inaugural del papa Francisco
Tania L. Montalvo
Autor: Tania L. Montalvo | Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

Enrique Peña Nieto asistió este martes a la misa de inauguración solemne del pontificado de Francisco en la Ciudad del Vaticano para iniciar una relación "cordial y cercana" con la Santa Sede, según dijo el mismo presidente.

Poco antes de confirmar su viaje, el mandatario señaló que la base de la política exterior de su gobierno será trabajar para "fortalecer la presencia de México en el mundo" y para que el país "se deje ver, escuchar y sentir" en otros países.

Esta es la primera vez en la historia moderna en la que un presidente mexicano asiste al Vaticano como jefe de Estado a la inauguración de un pontificado. Cuando se eligió a Juan Pablo II no había relaciones diplomáticas entre los estados y cuando Benedicto XVI fue nombrado, Marta Sahagún, esposa de Vicente Fox, asistió al evento como representante de México.

Una relación "distante"

Después de ocho años de pontificado de Benedicto XVI en los que la relación bilateral entre México y el Vaticano se mantuvo a distancia, el gobierno mexicano busca retomar relevancia en la agenda del Papa.

"Juan Pablo II y luego Benedicto XVI encabezaron una relación (bilateral) basada en los encuentros de emociones, sin meterse en los grandes temas políticos, sociales del país", dijo en entrevista Bernardo Barranco, sociólogo de la religión.

Benedicto XVI visitó solo una vez México, en 2012, mientras que Juan Pablo II lo hizo en cinco ocasiones: tres de ellas como jefe de Estado para reunirse con los presidentes mexicanos, luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas en 1992.

"México ha vivido gran parte de su historia moderna sin tener relaciones con la Santa Sede. No es que la relación se haya enfriado con Benedicto XVI (...), pero él no estuvo preocupado por atender los vínculos diplomáticos con México", dijo el sacerdote Gonzalo Balderas Vega, académico del departamento de Ciencias Religiosas de la Universidad Iberoamericana.

Con la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio como jefe de la Iglesia católica, el pasado 13 de marzo, Peña Nieto escribió en su cuenta de Twitter —lo que fue el primer acercamiento con el nuevo Papa—: "Saludamos con respeto y afecto al Papa Francisco I (sic), Jefe del Estado Vaticano, con quien deseamos establecer una relación cordial y cercana".

Los vínculos con el Vaticano

En la década de 1860, el Vaticano anunció el fin de su relación con México tras la aprobación de las Leyes de Reforma, que —en palabras de la jerarquía católica— afectaba "los intereses del clero" al permitir la libertad de culto, prohibir la realización de ceremonias religiosas fuera de la Iglesia, nacionalizar los bienes eclesiásticos y declarar el Estado laico.

La relación se restableció en 1992 con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), lo que el Vaticano calificó como el fin de "casi un siglo y medio de hostilidad".

Según Balderas Vega, el interés en restablecer la relación diplomática cobró relevancia en México tras la segunda visita de Juan Pablo II, en 1990, cuando el Papa tuvo actos masivos en la Ciudad de México, Veracruz, Aguascalientes, Jalisco, Durango, Chihuahua, Nuevo León, Chiapas, Tabasco y Zacatecas.

"Con el papa Juan Pablo II se consolida la relación diplomática entre la Santa Sede y México", dijo el sacerdote de la UIA, quien coincidió en que durante el papado de Benedicto XVI hubo una lejanía.

Para Alejandro Díaz-Domínguez, profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), especializado en religión y la política de América Latina, que el nuevo Papa sea latinoamericano amplía las oportunidades para que el gobierno mexicano logre que en la Santa Sede haya "más identificación con los problemas locales con los que ni Juan Pablo II ni Benedicto XVI profundizaron". 

En México, cerca del 80% de los 112 millones de habitantes son católicos, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), lo que lo ubica como el segundo país con más fieles en el mundo, solo detrás de Brasil.

Peña Nieto y la Santa Sede

En 1991, cuando el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari ordenó la creación de un grupo consultivo para restablecer relaciones con la Ciudad del Vaticano, Mariano Palacios Alcocer fue uno de sus integrantes. Ahora fue nombrado por Enrique Peña Nieto como representante diplomático de México en ese país.

El Vaticano ya dio su beneplácito para que Palacios Alcocer ocupe la posición diplomática, según confirmó el canciller José Antonio Meade, por lo que solo hace falta la ratificación del Senado.

Como gobernador del Estado de México (2005-2011), Peña Nieto viajó en dos ocasiones a la Santa Sede. El priista fue el único mandatario estatal que visitó a Benedicto XVI en el Vaticano.

La primera vez fue en octubre de 2006, cuando fue parte la delegación mexicana que acudió para la canonización del obispo Rafael Guizar y Valencia, que fue tío abuelo del padre de su entonces esposa, Mónica Pretelini de Valencia.

Peña Nieto volvió en diciembre de 2009 para asistir a los festejos de la Navidad mexicana en la Santa Sede, y en su encuentro con Benedicto XVI, aprovechó para presentarle a Angélica Rivera, quien se convirtió en su prometida durante esa gira.

La última vez que hubo un acercamiento entre Peña Nieto —que entonces era candidato a la presidencia— y Benedicto XVI fue en marzo de 2012 durante la misa que ofreció en México, en la que también participaron los tres otros candidatos.

México en la arena internacional

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Tras su viaje al Vaticano —que durará dos días—, Peña Nieto irá el 4 de abril a Hainan, China, para asistir a la Conferencia Anual 2013 del Foro Boao de Asia, que promueve la integración económica de la región e invita a otros países con potencial para hacer negocios, y posteriormente hará una visita de Estado a Japón.

En sus primeras semanas en el cargo, visitó algunos países de América del Sur y, a principios de mes, viajó a Venezuela para los funerales de Hugo Chávez. Desde antes de asumir el poder en diciembre, había afirmado que buscaría que México recuperara liderazgo internacional y fuera un protagonista de la política global.

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