El trabajo infantil, "una necesidad" para algunas familias mexicanas

Jóvenes que tuvieron una infancia trabajando en la calle, consiguieron con su esfuerzo ingresar a carreras universitarias
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Tenía unos 10 años cuando empezó a trabajar. Con sus manos pequeñas, su cuerpo menudo y no siempre bien alimentada, Alhelí lavaba platos en un restaurante y limpiaba casas.

En 2011, ella formaba parte de los tres millones de niños, niñas y adolescentes de cinco a 17 años que trabajaban en México, según el conteo de ese año del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Con base en su esfuerzo y el apoyo de instituciones sociales como MAMA, AC, una fundación con 25 años de trabajo en Guadalajara dedicada al rescate de niños de y en la calle, ahora, Alhelí, de 19 años, cursa el segundo semestre de la licenciatura en Diseño.

El par de aretes que cuelgan de sus orejas y la pulsera que lleva en la muñeca son producto de su creatividad. Usó la técnica wixarika, la misma que aprendió cuando era niña y ayudaba a sus padres en la elaboración y venta de artesanías huicholas.

"No todos tienen la misma suerte", afirman. El Inegi reporta que del total de niños trabajadores, casi el 40% no asiste a la escuela. 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) instituyó el 12 de junio como el Día Mundial contra el Trabajo Infantil para hacer un llamado a los países a participar en la eliminación progresiva de esta problemática.

Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el término trabajo infantil se define como “todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico”.

El presidente, Enrique Peña Nieto, envió este miércoles al Congreso mexicano una iniciativa de reforma constitucional para elevar un año la edad mínima para trabajar de 14 a 15 años.

Actualmente, la edad mínima para trabajar es de 14 años. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México trabajan 3.6 millones de menores de entre cinco y 17 años. De ellos, 1.1 millones son menores de 14.

“A mí no me costaba trabajo, sabía que era dinero para mis hermanos, yo iba con gusto a trabajar para ellos. Llegaba a casa después de trabajar todo el día y teníamos dinero para comer y comprarle algo más a mis hermanos, era muy satisfactorio”, dice Alhelí Mejía Bautista emocionada.

Dinero para comer

Según el Inegi, los motivos por los que los niños comienzan a trabajar son de distinta naturaleza, pero la situación económica de su hogar suele ser uno de los factores de mayor importancia.

El 30% de los niños encuestados por el Inegi declaró que trabajan porque su hogar necesita de sus ingresos, un 25% para hacerse cargo de sus estudios y el 13% buscan contribuir con la economía familiar.

“La lógica nos dice que un niño no tiene por qué trabajar, un niño tendría que estar en su casa y metido en su cama a  las ocho de la noche con la panza llena y recién hecha la tarea, pero en el caso de nuestras familias no fue optativo”, dice Lilia Mercado, una abogada de 28 años que a los 10 años vendía flores en la calle.

Empezó a trabajar porque su familia también se dedicaba a la venta de flores. Tiempo después se dedicó a recitar poemas a las parejas de novios que paseaban en los parques.

"Me encantaba trabajar en la calle, soy una persona muy sociable, siempre recibí buenos consejos de la gente que me animaba a estudiar y superarme", agrega Lilia.

“Muchas personas lo tomarían como una etapa difícil, yo lo viví muy alegre porque me permitió conocer mucha gente y aprendí a cuidarme fuera de casa, sin la protección de mis padres o hermanos”, afirma Isidro Ubaldo Ramón, un joven de 25 años, que de niño pelaba papas en un negocio familiar y actualmente es técnico de diagnóstico en una empresa internacional en electrónica.

Alhelí, Lilia e Isidro reconocen, sin embargo, que la calle representa riesgos y hay adultos que se aprovechan de los niños que trabajan en la calle para ofrecerles droga, prostituirse o involucrarlos en otros delitos y algunos de ellos caen.

La OIT en su tercer informe “Intensificar la lucha contra el trabajo infantil” asegura que en 2008 había 215 millones de niños trabajadores en el mundo, más de la mitad (115 millones) expuestos a las peores formas de trabajo infantil como ambientes peligrosos, esclavitud, actividades ilícita incluyendo el tráfico de drogas y prostitución, así como su participación involuntaria en conflictos armados.

“La calle está llena de broncas y tentaciones, hay gente buena y mala, por todos estos peligros que existen los niños no deberían trabajar, pero en la realidad hay que trabajar para sobrevivir”, dice a CNNMéxico, Carlos Ignacio Arias, concluye uno de los profesores de MAMA, AC.

Graciela Fernández, tiene 21 años, llegó a Guadalajara con seis años de edad. Está realizando los trámites necesarios para ingresar a la facultad de administración. De niña vendía dulces en la calle.

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Tiene recuerdos positivos de su infancia, pero opina que aún es necesario eliminar la estigmatización de que las personas que trabajan en la calle destinan el dinero a la compra de droga o algunos otros vicios.

“Los niños que trabajan es porque tienen la necesidad de comer, de vestirse, de ayudar a sus padres, no es para malgastar el dinero o comprar droga, es necesario apoyarlos, no rechazarlos”, afirma desde su propia experiencia.

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