El Cenapred descarta alarma por el número de exhalaciones del 'Popo'

Las exhalaciones liberan energía y pueden evitar acumulaciones peligrosas, afirma un investigador encargado de vigilar al volcán
Actividad del Popocatépetl no amerita evacuaciones
| Otra fuente: CNNMéxico

El Popocatépetl registró durante el fin de semana pasado un promedio de 108 exhalaciones diarias, una cifra mayor a la media máxima de entre 96 y 98, pero esta actividad no necesariamente alerta a los especialistas encargados de vigilar al volcán.

EN VIVO: Sigue el monitoreo del volcán Popocatépetl

"Sí es importante el número de exhalaciones, tiene relación con la actividad, pero no nos debe inquietar que haya más de 100 o 90. En cierto momento eso tiene una interpretación positiva, en el sentido de que el volcán está permitiendo la liberación de energía, en este caso de gases", dijo a CNNMéxico Carlos Gutiérrez, director de investigación del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

Por el contrario, la ausencia de exhalaciones no es algo que tranquilice siempre a los investigadores, según Gutiérrez. "El hecho de no tener exhalaciones no es necesariamente una situación positiva", dijo. "En ciertas situaciones querría decir que el sistema se cierra y hay acumulaciones" de energía.

Además, no se trata solo del número, pues éste “tiene que ser puesto en su contexto”.

“Ordinariamente ponemos de qué nivel son, si son de intensidad alta o baja”. Las exhalaciones del Popo normalmente son “no violentas” y desfogan presión, algo de vapor y ceniza, detalló el investigador.

El mayor número de exhalaciones del fin de semana ocurrió entre viernes y sábado. El Cenapred registró 165 de baja intensidad, la mayoría de las cuales estuvieron acompañadas por vapor de agua, gases y cantidades moderadas de ceniza, que alcanzaron cuatro municipios del Estado de México.

En tanto, las explosiones (exhalaciones violentas) del volcán representan “eventos de mayor liberación de energía” que obligan a los investigadores a poner “mucha atención”, destacó Gutiérrez.

“(Estos eventos) son los que pudieran representar un peligro para los alrededores del volcán”, dijo.

En los últimos 17 años, la mayor actividad del Popocatépetl ha estado marcada por etapas explosivas en las que ha habido crecimiento y destrucción de domos de lava, según Cenapred. Los fragmentos incandescentes arrojados en las explosiones han llegado hasta a 5 kilómetros del cráter.

El volcán recuperó en días recientes un domo de lava "incipiente", con unos 50 metros de diámetro y 10 metros de espesor, luego de que una serie de explosiones destruyó el anterior a mediados de julio, según se observó en un sobrevuelo hecho por la Marina. 

Según Gutiérrez, otro tipo de actividad “característico de etapas de actividad importante” son los sismos volcánicos —descritos en los reportes del Cenapred como “eventos volcanotectónicos”—, los cuales producen fracturas en las capas de la tierra de las cuales puede ocasionarse migración de magma.

“Esos fracturamientos no hemos dejado de observarlos” en el reciente aumento de actividad en el Popo, aseguró Gutiérrez. “Si bien no han alcanzado magnitudes grandes, no han desaparecido”.

El sismo “más grande” observado por los investigadores en los últimos años se registró el 6 de mayo, según Gutiérrez. Tuvo una magnitud de 3.4 grados. El viernes pasado se registró un movimiento que de forma preliminar registró la misma magnitud.

Pese a la actividad reciente, las autoridades mantienen el Semáforo de Alerta Volcánica en Amarillo Fase Dos, a donde bajó desde Amarillo Fase Tres a principios de julio. No ha habido “un cambio radical” en la actividad del Popo que amerite cambios en las políticas de protección civil, dijo Gutiérrez.

Sin embargo, la población debe permanecer alerta a la información de las autoridades y seguir las recomendaciones ante emisiones de ceniza.

INFOGRAFÍA: Cómo protegerse de la ceniza 

El Popocatépetl, situado 60 kilómetros al sureste de la capital mexicana y 45 al oeste de Puebla, es uno de los volcanes más peligrosos del planeta debido a que a menos de 100 kilómetros de su cráter habitan 25 millones de personas, según Cenapred.

El volcán inició en diciembre de 1994 un incremento paulatino en su actividad luego de 70 años de inactividad. Uno de los peores escenarios contemplados por el Cenapred es que crezca el domo de lava en el cráter del volcán y cause un desbordamiento.

La actividad del Popocatépetl es monitoreada en México por el Cenapred, dependiente de la Secretaría de Gobernación, de forma conjunta con los Institutos de Geofísica e Ingeniería de la UNAM.

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