Las autodefensas, ¿de solución a problema para el gobierno en Michoacán?

Las tensiones entre líderes locales amenazan con complicar la estrategia del gobierno federal contra el crimen, dicen analistas en seguridad
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Autor: Mauricio Torres | Otra fuente: CNNMéxico

Las confrontaciones entre líderes de las autodefensas en Michoacán amenazan la estrategia de seguridad en el estado porque distraen la atención del gobierno federal del combate a los grupos delictivos, coinciden especialistas. 

Jorge Chabat, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), consideró que la situación representa "un reto más" para las autoridades federales, que en enero desplegaron un operativo para enfrentar a agrupaciones como Los Caballeros Templarios, acusados de narcotráfico, asesinatos, secuestros y extorsiones. 

"Esto hace más difícil la labor del gobierno federal porque tiene que mediar en estos conflictos y eventualmente tiene que decidir quién es el interlocutor con el que tiene que trabajar", dijo Chabat, coautor del libro Crimen transnacional y seguridad pública. Desafíos para México y Estados Unidos, publicado por la editorial Plaza y Janés en 2003. 

"(Las diferencias) sí son una amenaza porque ante la heterogeneidad (de los grupos de autodefensa), el gobierno tiene que modificar la estrategia que ha construido para atender el problema", comentó por separado Gustavo López Montiel, politólogo del Tecnológico de Monterrey (ITESM).

Las confrontaciones entre líderes de autodefensas escalaron este lunes, cuando un grupo cercano a Luis Antonio Torres, el Americano, entró a la localidad de La Ruana, en el municipio de Buenavista, y expulsó del lugar a Hipólito Mora, uno de los fundadores del movimiento, al que Torres acusa de extorsionar a la población. 

Mora niega los señalamientos y afirma que quien comete asesinatos y extorsiones es Torres.

En medio de ese cruce de acusaciones, las autoridades de Michoacán informaron este martes que Mora fue detenido y es investigado por el homicidio de dos pobladores, José Luis Torres y Rafael Sánchez. 

El episodio confrontó este miércoles a José Manuel Mireles, exvocero de las autodefensas, y al comisionado federal en Michoacán, Alfredo Castillo.

En entrevista con MVS Radio, Mireles defendió a Mora y rechazó que tenga relación con los crímenes que se le imputan.

Momentos después, en el mismo espacio radiofónico, Castillo llamó a Mireles a que presente pruebas sobre la inocencia de Mora y deje que las instituciones investiguen y resuelvan el caso. 

"La solución no es darse a la fuga, sino enfrentar a la autoridad con elementos... esto no se resuelve ni con una manifestación de gente por un lado y por otro, sino desahogando pruebas, que sea el órgano jurisdiccional el que determine", dijo el funcionario.

La lucha por los liderazgos

Para Chabat, era previsible que surgieran diferencias entre los líderes de las autodefensas, porque se trata de agrupaciones civiles integradas por personas de diversos perfiles que se reunieron para enfrentar a la delincuencia, pero carecen de reglas internas claras. 

Raúl Benítez Manaut, investigador en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), coincidió con ese punto de vista. 

"Las autodefensas están cobrando fuerza política y eso también hace que surjan divisiones entre ellos, porque hay una pelea por los liderazgos", dijo. 

De agravarse la situación, consideró el académico, las autodefensas pasarán de ser parte de la solución a la inseguridad a convertirse en parte del problema. 

"Sí, (puede ocurrir) si no hay un control de ellas, sino hay una interacción bien hecha con el gobierno", agregó. 

El reto: mediar el conflicto

Para Chabat y Benítez Manaut, la situación obliga al gobierno a convertirse en un mediador activo que desactive los conflictos internos entre los líderes locales y, al mismo tiempo, mantener las operaciones para desarticular a Los Caballeros Templarios

Al respecto, López Montiel consideró que el objetivo de la estrategia gubernamental debe ser desmovilizar a las autodefensas, porque su existencia puede generar inestabilidad en Michoacán, un estado del Pacífico mexicano con alrededor de 4 millones 300,000 habitantes distribuidos en 113 municipios. 

Desde el inicio del operativo federal en Michoacán, el gobierno ha dialogado con las autodefensas y las ha llamado a actuar dentro del marco de la ley.

La semana pasada, ambas partes acordaron que las autodefensas hagan una "limpia" de sus filas y saquen de ellas a presuntos delincuentes, así como que eviten entrar a cabeceras municipales y zonas urbanas y sólo lleguen a localidades en coordinación con fuerzas federales. 

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo el lunes a medios que "sería el colmo" que surgieran enfrentamientos entre los líderes locales en momentos en que las autoridades están detrás de los principales cabecillas de Los Caballeros Templarios

La declaración de Osorio Chong se produjo un día después de que el gobierno federal reportó la muerte de Nazario Moreno, el Chayo, principal líder de la agrupación criminal.

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Tras el abatimiento de Moreno, las autoridades federales buscan detener a otros cabecillas como Servando Gómez Martínez, la Tuta, y Enrique Kike Plancarte.

"Este es un problema que va a tardar mucho tiempo en resolverse. No va a ser fácil. Desarticular la inserción de estos grupos criminales en la sociedad michoacana va a ser muy complicado. Esto no es una labor de unos cuantos meses. Esto va a llevar años", dijo Chabat.

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