El Senado define las reglas para las iniciativas ciudadanas

Las propuestas de la sociedad civil tendrán que ser respaldadas por al menos el 0.13% del electorado, que equivale a unas 100,000 personas
México cuenta con bases sólidas: Luis Videgaray
| Otra fuente: CNNMéxico

Para ser recibida por el Congreso mexicano, una iniciativa ciudadana tendrá que ser respaldada por al menos el 0.13% del electorado, lo que equivale a alrededor de 100,000 personas, según las reglas que el Senado aprobó este martes. 

La reglamentación también establece que las iniciativas ciudadanas podrán ser recibidas por cualquiera de las cámaras legislativas, y una vez que éstas lo hagan, tendrán que solicitar al nuevo Instituto Nacional Electoral (INE) que verifique la autenticidad de las firmas y los documentos de los promotores. 

El INE tendrá hasta 30 días para realizar esa verificación, según el dictamen votado

Si el INE concluye que una iniciativa ciudadana incumple requisitos, informará a la cámara correspondiente para que la deseche. Sin embargo, los ciudadanos promotores podrán impugnar esa decisión ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). 

En caso de que el INE determine que la iniciativa ciudadana está en regla, notificará a los legisladores para que la turnen a comisiones para su análisis.

Durante la discusión del dictamen, un representante de los promotores podrá asistir a las sesiones y dar su opinión, aunque ésta no será vinculante.

La figura de la iniciativa ciudadana fue incluida en la Constitución con la reforma política de 2012, pero todavía no está reglamentada.

Las normas aprobadas por el Senado —que reforman las leyes del Congreso, de la Administración Pública Federal, del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral y el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe)— regresarán a la Cámara de Diputados para que ésta lleve a cabo una nueva revisión.

Los diputados ya habían avalado el documento en febrero, pero los senadores le cambiaron algunos puntos. Uno de ellos fue permitir que un representante de los promotores acuda a las sesiones de comisiones, y otro, establecer que la Mesa Directiva de alguna cámara podrá llevar el tema al pleno si la dictaminación se retrasa.

En la sesión de este martes, el Senado también aprobó las reglas para la iniciativa preferente, como se conoce las dos propuestas que el presidente puede presentar al inicio de cada periodo de sesiones, para que cada cámara legislativa la vote en un plazo límite.

Tanto la cámara de origen como la cámara revisora tendrán, cada una, un máximo de 30 días para votar la propuesta, y si requieren hacer más revisiones, el tiempo será de 15 días.

La figura de la iniciativa preferente también fue creada con la reforma política de 2012.

En septiembre de ese año, aunque aún no estaba reglamentada, el entonces presidente, Felipe Calderón (2006-2012), utilizó este mecanismo por primera vez al enviar al Congreso sus iniciativas en materia de reforma laboral y Ley General de Contabilidad Gubernamental.

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La decisión de Calderón de presentar la reforma laboral como iniciativa preferente causó tensiones entre los legisladores, pues algunos de ellos argumentaban que todavía no había una normatividad que dejara claro cuáles eran los lazos legales para discutir el asunto.

El actual mandatario, Enrique Peña Nieto, hasta ahora no ha recurrido a la iniciativa preferente.

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