Un video, clave en la muerte de un mexicano indocumentado en Texas

La familia de Rubén García Villalpando, quien murió a causa de los disparos de un policía, exige que se lleve un proceso contra el oficial
ruben garcia villalpando  ruben garcia villalpando
Autor: Catherine E. Shoichet y Ed Lavandera
(Reuters) -

Rubén García Villalpando se dirigía a casa después del trabajo la tarde de un viernes de febrero, pero nunca llegó a los suburbios de Dallas donde vivía con su esposa y cuatro hijos.

El soldador de 31 años murió esa noche luego de que un policía le disparara dos veces en el pecho.

García Villalpando estaba desarmado, pero en los primeros reportes sobre el enfrentamiento, la policía dijo que el altercado se dio luego de que desobedeciera las órdenes de un policía en el tráfico.

No fue sino hasta horas después de la muerte que su esposa recibió una llamada de la policía para comunicarle lo que había ocurrido.

Ahora, las preguntas no dejan de dar vueltas en la mente de Marta Romero.

¿Cómo podrán sus hijos crecer sin su padre? ¿Las autoridades tomarán el caso con seriedad o lo descartarán por el estatus migratorio de su marido y el hecho de que el hombre que abrió fuego contra él era un uniformado en vez de un civil? ¿Qué pasó esa noche, que provocó esa tragedia?

“Si mi esposo hubiera matado al oficial de policía, estaría en la cárcel”, dijo. “Pero como fue al contrario, ¿dejarán las cosas así porque un oficial mató a un hombre, porque mató a un ilegal? ¿Cuáles son los derechos humanos entonces? Ahora, un animal tiene más derechos que un hombre”.

Rubén García Villalpando es uno de los tres mexicanos que han muerto a manos de la policía en Estados Unidos en el último mes, desatando las críticas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y los llamados para que el departamento de Justicia estadounidense investigue. La presión para que las autoridades realicen una investigación profunda en este caso controversial también llega desde el otro lado de la frontera.

En la reunión del consejo de la ciudad en Grapevine, Texas, la semana pasada, Romero y sus hijos se encontraron entre el grupo con manifestantes que pedían Justicia para Rubén y entonaban cánticos de “¡Manos arriba! ¡No disparen!”—la frase que empezó como un llamado a la acción luego de la muerte de Michael Brown en Ferguson, Missouri, y que ahora se ha convertido en un grito de protesta contra la violencia policial en todo el país.

La policía dice que es demasiado pronto para decir exactamente qué ocurrió esa noche. Los investigadores han entrevistado a docenas de testigos y planean compartir sus hallazgos con los fiscales. No se han levantado cargos.

“No sé si creer en las autoridades aquí o no”, dijo Romero, “porque si un oficial de policía actuó así, ¿qué puede hacer otro? No lo sé. Quiero confiar en ellos porque son quienes nos cuidan en esta ciudad. Pero no sé qué pueden hacer.”

El caso tiene una prueba con la que los investigadores no contaban en el caso de Michael Brown: la grabación de un cámara de video.

Pero la policía no la ha hecho pública.

“Más información será publicada mientras la investigación continúa. Esta información adicional puede ofrecer más luz sobre las acciones del señor Villalpando esa noche”, indicaron la policía y los oficiales de la ciudad de Grapevine la semana pasada. “Estamos esperando el momento de que la comunidad pueda ver la grabación del incidente, que creemos que contestará muchas preguntas y corregirá algunas concepciones erróneas sobre lo que ocurrió”.

La familia de García Villalpando dice haber visto el video y señala que, pese a que no se muestra el tiroteo, es claro que no existía una buena razón para que el policía abriera fuego. El hombre estaba desarmado, dijeron, tenía las manos en el aire y no hizo nada para amenazar al oficial que lo detuvo.

Policía: Una persecución precedió el tiroteo

Todo empezó, dice la policía, cuando una alarma de robo se disparó el 20 de febrero en un negocio en Grapevine.

El oficial Robert Clark, del departamento de policía local vio el auto del mexicano en el área y empezó a seguirlo. Pronto, de acuerdo con los oficiales, la vigilancia se volvió una persecución de alta velocidad, donde el oficial seguía a García Villalpando de Grapevine al pueblo contiguo de Euless, Texas.

En un comunicado de la policía de Grapevine, lanzado luego el tiroteo, se mencionó que la grabación de la cámara muestra el vehículo de García Villalpando “esquivando el tráfico y conduciendo hacia la carretera en un intento por evadir al oficial Clark”.

Finalmente, Villalpando salió del vehículo.

Su familia cree que el hombre no se detuvo en primera instancia porque estaba asustado. Era un migrante ilegal que había vivido en Estados Unidos durante 15 años y sabía que cualquier encuentro con la policía podría terminar con una deportación que lo separara de sus hijos, indicó Romero.

El anuncio del presidente estadounidense Barack Obama sobre que los migrantes indocumentados padres de niños con ciudadanía estadounidense podrían tener permisos laborales como parte de una nueva acción ejecutiva les dio esperanza, pero también aumentó sus nervios para asegurarse de mantenerse libres de problemas hasta que saliera el papeleo, comentó.

“Estaba nervioso. Sabía que tener problemas con la autoridad era serio… No podemos tener un registro criminal”, dijo. “Eso era lo que él tenía en mente. ‘¿Qué me pasará ahora? Esto no va a estar bien; van a deportarme’”.

“¿Me va a matar?”

Fernando Romero dijo que se conmocionó al escuchar lo que García Villalpando dijo en el video mientras salía de su auto.

“Mi cuñado estaba fuera del auto con las manos en alto”, dijo “y lo primero que preguntó fue ‘¿Me va a matar?’”

No hay ruido de pelea ni de algún altercado, pero lo que se escucha, dice, son los gritos del policía mientras García Villalpando se acerca a él con las manos en alto.

Es difícil escuchar exactamente qué se dijo, de acuerdo con Romero; la familia cree que el oficial hizo un comentario sobre que García Villalpando estaba borracho.

La policía de Euless, que conduce la investigación, dijo a CNN que el video tiene lenguaje soez.

Lee: La policía mata a un hombre sin hogar luego de un forcejeo en Los Ángeles

El Departamento de Policía de Grapevine niega la aseveración de la familia a propósito de que García Villalpando no hizo nada amenazados, diciendo que “contrario a instrucciones claras”, continuó caminando hacia el oficial luego de que le pidieran detenerse.

Pero hay un elemento clave que no se muestra en el video, dicen la policía y los familiares: el momento del disparo.

A pesar de eso, Fernando Romero dice que el sonido de los balazos es claro, a pesar del sonido del tráfico.

Su hermana, la viuda de Rubén García Villalpando, estaba tan devastada tras ver el video que tuvo que sacarla de la estación.

La policía de Grapevine indicó que el video muestra que el oficial hizo todo lo que pudo para mantener la situación bajo control hasta que llegaran refuerzos.

“Creemos que la grabación, así como la información que se ha dado a conocer por los medios, claramente demuestra que el oficial Clark estaba haciendo todo en su padre para mantener a Villalpando a distancia hasta que llegaran los refuerzos y el arresto ocurriera sin complicaciones”, señaló el sargento Robert Eberling en un comunicado el jueves.

“Algunos medios también han sido diligentes al momento de dar posibles explicaciones sobre las acciones del señor Villalpando la noche del 20 de febrero, incluyendo una persecución anterior y el miedo a ser deportado. El oficial Clark no tenía forma de conocer la nacionalidad del señor Villalpando al momento de los hechos y pudo no haber sido evidente en la carretera por la tarde”.

“Lo pintaron como un criminal”

 Marta Romero dijo que su esposo cometió un error al no detenerse cuando el oficial se lo pidió. Pero indica que quería cooperar y entregarse.

“Lo pintaron como un criminal que estaba involucrado en un robo y que amenazó a un oficial, en el video no se ven ninguna de esas cosas”, dijo. “Ves lo contrario, un hombre que tiene miedo, que está intentando calmar la situación, que ve que el policía tiene un arma en las manos”.

Ahora, dice, busca justicia y espera que el uniformado enfrente los cargos apropiados por haber matado a su esposo. Pero sabe que la búsqueda de la familia por respuestas no será fácil. En adición a las dudas que llegan a su cabeza, se encuentra con las interrogantes de sus hijos, a pesar de que intenta explicarles que su padre no regresará. La más devastadora de todas fue “Mamá, ¿cuándo se va a despertar mi papá?”

La policía de Euless indica que también están haciendo muchas preguntas. Los investigadores han entrevistado a dos docenas de testigos y buscan a más gente que pueda saber qué ocurrió, dijo el teniente Eric Starnes.

Clark, quien trabajaba en la policía de Grapevine desde mayo de 2014, se encuentra de licencia administrativa mientras dura la investigación. El departamento policiaco no atendió la petición de CNN de hablar con el agente sobre el incidente.

La alarma de robo que detonó todo, dijo la policía posteriormente, resultó ser falsa.

En lo concerniente al video, la policía de Grapevine dice que quiere que el público lo vea, pero por ahora esperan para liberarlo por petición de los fiscales.

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“Aunque entendemos el interés de la comunidad por conocer el video, debemos balancear esas necesidades con las instrucciones de la Fiscalía y el proceso judicial”, anunciaron el jueves. “Reconocemos que el sentimiento expresado es basado en la pena que da la muerte del señor Villalpando. Apreciamos el apoyo de la ciudadanía y el hecho de que mantengan una mente abierta en espera de los resultados de la investigación”.

Gustavo Valdés y Alina Machado contribuyeron con este reporte. 

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