La carencia alimentaria sube entre los que ganan más dinero en México

Datos del Coneval muestran que el aumento en carencia alimentaria de 2012 a 2014 se centró en clases medias y altas, no en los más pobres
platos  Se recomienda comer en platos color azul, porque ayudan a calmar el hambre.
| Otra fuente: CNNMéxico

De 2012 a 2014 se registró un incremento de 639,000 personas enfrentando carencia alimentaria, de acuerdo con la más reciente Medición de Pobreza, dada a conocer el 23 de julio pasado. 

Un dato llamó la atención: el incremento en la carencia que considera situaciones como tener una alimentación basada en muy poca variedad de alimentos, comer solo una vez al día, o sentir hambre y no tener posibilidad de comer, se centró en las clases medias y altas... y no en los más pobres. 

¿A qué se debe? 

Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), explicó que ante la caída en general de los ingresos, los programas sociales ayudaron a que no empeorara el panorama de población en pobreza extrema, pero el resto sí sufrió consecuencias.

De acuerdo con Ricardo Aparicio, director general adjunto de análisis de la pobreza en el Coneval, quienes tienen ingresos medios y altos en el periodo de 2012 a 2014 pudieron enfrentar un problema coyuntural, y de ahí la carencia alimentaria. 

Una situación de ese tipo pudo ser un despido, por el cual la familia de una persona haya tenido que modificar hábitos alimenticios.

Otros casos son los de una enfermedad o accidente que les provocara un gasto catastrófico.

"La situación de lo que se llama 'de choque económico' hace que su ingreso disminuya y tenga un menor recurso disponible para alimentación... cuando hay fenómenos coyunturales que afectan la necesidad de gasto específico en ciertos rubros, eso puede hacer que la gente no tenga tanto recurso disponible para alimentación y pase esto", explicó Aparicio en entrevista.

¿Quiénes son los afectados?

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) divide a la población en 10 partes llamadas "deciles" dependiendo de su ingreso, de modo que el decil 1 es el 10% de la población más pobre, y el decil 10 es la décima parte más rica.

Los deciles 7, 8, 9 y 10, que son los que tienen más ingresos, son aquellos en los que se registró un incremento en la carencia alimentaria, a diferencia de los deciles más bajos, excepto el 3. 

La dificultad para tener una comida adecuada también creció ligeramente en el decil 3, con ingresos menores a 1,500 pesos, en parte porque estas familias no califican para recibir ayuda de programas sociales dado que no están en pobreza extrema, aunque también enfrentan dificultades económicas.

Aparicio detalla que en el decil 7, el ingreso promedio es de 3,000 pesos per cápita al mes, y en el 8 son 3,840 pesos.

En el decil 9 los ingresos son de 5,450 por persona y en el 10, el más alto, se eleva hasta 13,700 pesos mensuales por cada miembro de la familia.

El reporte del Coneval no dio el dato específico de cuántas personas en cada decil tuvieron carencia alimentaria, de entre las 639,000 que se sumaron a esa estadística de 2012 a 2014. 

 

¿Cómo se mide la carencia alimentaria?

La Medición de Pobreza del Coneval se basa en la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) que levanta el Inegi.

Ahí se plantean 12 preguntas sobre la alimentación de la familia.

Si el entrevistado contesta afirmativamente a más de la mitad, se considera que tiene carencia alimenticia.

"Preguntas como por ejemplo si en los últimos tres meses por un problema económico usted tuvo que variar la comida que come en su casa, ésa es de las variaciones más leves. Y la más severa es si usted en los últimos tres meses por un problema económico uno de sus hijos dejó de comer un día", señaló Hernández Licona.

El cuestionario pregunta también si en un hogar en los últimos tres meses, por falta de recursos o dinero, algún integrante de la familia dejó de desayunar, comer o cenar, si comió menos de lo que piensa debía comer, se quedó sin comida, sintió hambre pero no comió, o si comió una vez al día, o dejó de comer todo un día. 

Según el titular del Consejo, los deciles altos que tuvieron carencia probablemente no sufrieron el que un hijo no tuviera qué comer, sino que se trató de ya no poder acceder a alimentos de alta calidad y de variación suficiente.

"Pero eso sigue siendo una afectación a la población, aunque diferente a que tu hijo deje de comer. Si el indicador de carencia aumentó, es que la inseguridad alimentaria aumentó en grado severo y moderado", puntualizó Hernández Licona.

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