Seguridad en el país: ¿la percepción gana a los resultados?

Pese al saldo a favor en el número de delitos, como los homicidios dolosos, la mayoría de los mexicanos sienten un país inseguro
Darío Martínez Brooks
Autor: Darío Martínez Brooks | Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

A pesar de que en materia de seguridad el presidente Enrique Peña Nieto llega a su Tercer Informe de Gobierno con un saldo a favor en las estadísticas, la percepción negativa que los ciudadanos tienen por casos como Ayotzinapa o la fuga de Joaquín el Chapo Guzmán nublan los resultados.  

Con base en las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el gobierno federal destaca en su tercer informe tener la cifra más baja de homicidios en los últimos seis años. En ese periodo el pico llegó en 2011, con 27,013 homicidios, pero para 2014 se redujeron a 19,669.

El Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) indica en su reporte, actualizado hasta el 20 de agosto, que la tasa de homicidios dolosos en 2014 fue de 13.08 casos por cada 100,000 habitantes, cifra que también es la más baja en los últimos seis años.   

Tomando de enero a noviembre del 2012, como parte de la administración de Felipe Calderón, el gobierno de Peña Nieto ha registrado un descenso en la tasa de homicidios, al pasar del 19.75 en 2011 a 13.08 en 2014.

De enero a diciembre de 2014, el país registró 15,653 homicidios dolosos. El estado con la tasa más grande fue Guerrero, con 42.69%, seguido por Sinaloa con 33.33%, Chihuahua con 29.56%, Morelos con 21.92% y Baja California con 20.80%.

El Estado de México, del cual fue gobernador Peña Nieto (2005-2011), fue el estado con más homicidios dolosos en cuanto a número, pues registró un total de 1,994 de casos.

La tasa de secuestros fue también la menor de los últimos cuatro años (1.17%). En el caso de las extorsiones fue la menor de los últimos seis (4.82%). El robo de vehículos con violencia ha tenido una reducción desde 2011, al pasar de una tasa de 62.23% ese año a 40.06% en 2014.

Mala percepción

Expertos consultados por CNNMéxico señalaron que casos como la desaparición de normalistas y la segunda fuga del líder del Cártel de Sinaloa, son ejemplos de crisis en las que no ha habido una reacción adecuada de las autoridades y que tienen como consecuencia que se genere una percepción negativa, que empaña  los resultados favorables en seguridad.

Luis Miguel Pérez, doctor investigador del Tecnológico de Monterrey,considera que Peña Nieto ha optado por una estrategia “mucho más tenue en términos de percepción pública”, pero señala que un gobierno “que no tiene credibilidad” hace que “la percepción siga siendo muy divorciada de una realidad”.

 “(No quiero) soslayar ni demeritar lo que se ha hecho, sin duda positivo, pero en términos de percepción de la ciudadanía sigue siendo un país inseguro. Sigue campeando la impunidad, y donde hay impunidad, olvidémonos de seguridad, porque nadie podrá creerlo”, subrayó.

El diario Reforma publicó en julio pasado una encuesta en la que mostraba que la popularidad del presidente cayó al 34%, con una calificación de 4.7 sobre 10. El manejo de la seguridad fue desaprobado por 68% de los encuestados.

El doctor Pablo Monzalvo, investigador de la Universidad Iberoamericana, dijo que el problema es que hay un “sistema gravemente infiltrado por la corrupción y la ignorancia” que domina sobre los resultados del gobierno.

“No hemos podido terminar con las expresiones de la delincuencia, y por tanto, el balance para el Estado mexicano en general es negativo. No hay un buen resultado”, señaló.

Incluso, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, la semana pasada reconoció que estos dos caso han manchado los logros del gobierno ante la opinión pública.

"Algo muy importante en seguridad, sin duda, es la percepción. Más allá de las cifras, es el cómo se están sintiendo las personas en su colonia, en su comunidad o en su ciudad", reconoció.        

14 promesas tras Ayotzinapa

Dos meses después de desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, ocurrida el 26 de septiembre de 2014 y que desató la crisis más grave del gobierno en materia de seguridad y derechos humanos, el presidente Peña Nieto presentó 14 medidas para “construir un pleno estado de derecho” en el país, para evitar casos como el de Iguala.

A nueve meses del anuncio, la mayoría de las propuestas sigue sin concretarse. Entre las leyes aún no procesadas en el Congreso están: contra la infiltración criminal; reforma constitucional de competencias contra el delito, mando único policial; reformas de justicia cotidiana; leyes contra la tortura y desaparición forzada; zonas de desarrollo económico y salario mínimo.

Y las medidas del Ejecutivo no concretadas son: el número 911 para la atención de llamadas de emergencia y la clave de identidad de población.

La “imperdonable” fuga del Chapo

Peña Nieto llegó a su segundo informe de gobierno con Joaquín el Chapo Guzmán tras las rejas. Dijo que una segunda fuga del hombre más buscado en México y Estados Unidos sería “imperdonable”.

Pero para el tercer informe, el líder del Cártel de Sinaloa se encuentra libre nuevamente, gracias a la segunda fuga de un penal de máxima seguridad, hecho que ha representado uno de los golpes más duros para las instituciones de seguridad.

“Sigue campeando la impunidad, y donde hay impunidad, olvidémonos de seguridad, porque nadie podrá creerlo”, considera el doctor José Luis Pérez, quien señala que además de la fuga de un criminal de alta peligrosidad, este caso impacta en “la falta de credibilidad en el sistema de justicia”.

A 50 días de la fuga del Chapo, el gobierno federal aún no ha ofrecido nuevos detalles sobre la búsqueda del narcotraficante.

Propuestas

El gobierno federal arrancó su gobierno con 10 estrategias para “recuperar la paz para los mexicanos”: prevención del delito, justicia eficaz, profesionalización de la policía, transformación del sistema penitenciario, participación ciudadana, cooperación internacional, informar al ciudadano, coordinación entre autoridades, regionalización y fortalecimiento de la inteligencia.

Pero los analistas no ven que haya una estrategia de seguridad con líneas definidas.

“Dista mucho de ser una estrategia, y son más bien respuestas tácticas a los acontecimientos”, considera el doctor Javier Oliva. “Sigue en la misma línea de Vicente Fox y Felipe Calderón, que es apoyarse en las fuerzas armadas como la primera línea de sometimiento y confrontación al crimen organizado”, dice el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Por ello, los analistas consideran que de cara a la segunda mitad del sexenio, el presidente Peña Nieto debería luchar contra la corrupción en el sistema de seguridad. Pero señalan tres aspectos en los que también deben enfocarse los esfuerzos del Estado.

-Concretar la certificación policial. “Dar pasos muy serios, una metodología claramente definida, para constituir a las policías locales. Y poner un plazo para que las fuerzas armadas sigan en labores de seguridad pública”, dice el doctor Oliva.

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-Fomentar la prevención. Fortalecer los programas que evitan que la delincuencia se infiltre en la sociedad. “Ayuda mucho más a la seguridad de una comunidad, y a la sensación que tiene una comunidad, una cancha de basquetbol que tres patrullas”, indica el doctor Pérez.

-Priorizar el combate a la impunidad: “Lo que hay que ver son los resultados a nivel de la población: cuántas violaciones se han resuelto, cuántos asaltos a mano armada se han resulto, cuántos secuestros se han resuelto”, opina el doctor Monzalvo.

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