¿Por qué es importante el relevo en la rectoría de la UNAM?

La institución académica más importante del país elegirá al sucesor de José Narro Robles, cuyo periodo termina en noviembre
No a la indiferencia en caso Ayotzinapa: Narro
Sofía Sánchez Morales /
Autor: Sofía Sánchez Morales | Otra fuente: CNNMéxico
CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) -

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), conocida como "la máxima casa de estudios", se prepara para elegir a su nueva cabeza, pues en noviembre termina el periodo de José Narro Robles, rector desde 2007.

Pero, ¿por qué es importante este puesto? Entre otras razones, porque quien sea electo estará al frente de la comunidad académica más grande del país, compuesta por más de 340,000 alumnos y más de 38,000 profesores e investigadores.

Además, en 2014 fue la universidad con el mayor número de patentes registradas en el país, según el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). 

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El rector tiene el deber de atender los problemas internos de esa comunidad, pero también tiene un papel "moral" dentro del panorama político nacional, según el sociólogo de la educación Manuel Gil Antón.

El proceso de selección del sucesor de Narro inicia este 24 de septiembre, cuando se publica la convocatoria para los aspirantes al cargo en el periodo 2015-2019.

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¿Qué hace el rector?

De acuerdo con la Ley Orgánica de la UNAM, el rector es la tercera autoridad universitaria, después de la Junta de Gobierno y del Consejo Universitario. Es considerado el "jefe nato de la universidad, su representante legal y presidente del Consejo Universitario".

"El rector es en quien recae la responsabilidad de verificar que se cumplan todos los programas de investigación, de docencia, de administración", explica Felipe López Veneroni, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

"La universidad es un monstruo en términos de la cantidad de estudiantes y profesores, es una responsabilidad equivalente a la de un gobernador", agrega.

Para Gil Antón, de El Colegio de México, el rector como figura es "un vocero de las mejores causas que tiene el país".

"Políticamente es una voz con autoridad moral y con prestigio, tanto por su institución como por su persona. Es una voz necesaria", dice.

Tras la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, por ejemplo, el rector Narro Robles pidió ante el presidente Enrique Peña Nieto que el caso no sea tratado con "indiferencia".

Un cargo político para un 'no político'

Los requisitos para aspirar al cargo son ser mexicano por nacimiento, tener más de 35 años, poseer grado universitario superior al de bachiller y haberse distinguido en su especialidad o haber prestado servicios docentes o de investigación en la UNAM, además de "gozar de estimación general como persona honorable y prudente", según la Ley Orgánica.

Tener experiencia política no es un requisito. Sin embargo, los especialistas coinciden en que, en la práctica, el rector sí desarrolla y debe mantener una relación de este tipo con el gobierno en turno.

"Es una relación inevitable en la que debe haber respeto y cercanía", considera López Veneroni. "Un rector que sea demasiado beligerante pone tan en riesgo la universidad como uno demasiado complaciente y cercano con el Poder Ejecutivo".

"El rector es de alguna manera la 'cabeza de Estado' de la institución de educación superior más grande del país", añade el académico de la UNAM. "Obviamente esto le confiera al rector, lo quiera o no, una enorme presencia en el ámbito público, y por tanto en el ámbito político".

En 2010, Narro Robles tuvo un diferendo con el gobierno federal, cuando el entonces secretario de Educación, Alonso Lujambio, aseguró que en México había solo 285,000 jóvenes que no estudian ni trabajan, o ninis, y el rector aseguró que la cifra era cercana a los 7.5 millones y que el problema debía resolverse con políticas públicas.

Autonomía: el eje rector

La autonomía de la UNAM, conseguida en 1929, es fundamental para cualquier tipo de relación con el gobierno, consideran ambos especialistas.

"El rector, como principal representante de la universidad, tiene que ser el principal representante de la autonomía", explica Gil Antón. "Autonomía no significa falta de diálogo, pero sí significa que no debe haber ninguna subordinación por parte del rector con respecto a ningún poder federal, local, empresarial, clerical o de cualquier tipo".

Un ejemplo de esto es el uso del presupuesto. Según sus propias cifras, la universidad recibió para 2015 un presupuesto de 37,775 millones de pesos, que negoció directamente con el Congreso y utilizará como mejor le parezca en docencia, investigación, extensión académica y gestión universitaria.

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"La autonomía presupone la capacidad de generar leyes propias y regir la vida interna", explica López Veneroni. "Eso sí, estamos obligados a rendir cuentas públicas de cómo se utiliza el presupuesto".

El legado de Narro

Narro Robles fue elegido como rector en 2007 y reelegido para un segundo periodo de cuatro años en 2011.

Hacia el interior de la UNAM, López Veneroni considera que Narro logró mantener "la continuidad institucional de la universidad, al no poner en riesgo ni su autonomía ni sus programas de investigación".

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Sin embargo, considera que el gran pendiente es el de la seguridad interna, ya que "no hubo una estrategia clara de cómo mantener el campus universitario más a salvo".

Gil Antón considera que, en la dimensión externa, "Narro se caracterizó por impulsar la voz de la universidad en términos de exigir un país diferente, señalando que los problemas que tenemos en términos de justicia social son inaceptables, y eso fue muy importante".

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