Los bancos ahora van al supermercado

Las cadenas comerciales y los autoservicios compiten hoy por ofrecer también servicios financie Soriana busca cómo darle la vuelta a Wal-Mart, mientras que BanCoppel compite con Banco Azteca;
16 millones de familias forman la cartera de BanCoppel. (Arc
Ulises Hernández

Hace un año, en el verano de 2006, los directivos de Soriana afinaban detalles para lanzar al mercado una cuenta de ahorro que complementara los servicios de crédito que ofrece en sus tiendas. Cuando Soriana negociaba con una entidad financiera un convenio para lanzar el servicio, Wal-Mart de México anunció, a principios de agosto, que había solicitado a las autoridades una licencia para operar un banco.

Tres meses después, la Secretaría de Hacienda otorgó a Wal-Mart la licencia bancaria, al igual que a otras dos empresas comerciales: Chedraui y Coppel. Ante este escenario, Soriana, la segunda mayor cadena de supermercados del país, tuvo que modificar sus planes.

“Esto nos hizo replantear lo que teníamos casi listo, nos obligó a comenzar de cero otra vez y analizar qué tipo de ser- vicios financieros podíamos ofrecer para ser competitivos”, comenta Aurelio Adán, director de Finanzas de Soriana.

La cadena convocó a siete instituciones financieras para que le presentaran propuestas de asociación, a fin de ofrecer servicios bancarios. También contrató a un despacho de consultoría para que perfilara un escenario hipotético de un banco operado por Soriana.

Tras siete meses de análisis, Soriana anunció su nuevo plan: una alianza estratégica con Banamex para crear una sociedad financiera de objeto multiple (sofom), que requerirá una inversión conjunta de 100 millones de dólares. El acuerdo le permitirá entrar de manera ágil en el rubro de servicios bancarios con productos de captación y crédito, y, al mismo tiempo, no descuidar su negocio principal.

“La fórmula nos da flexibilidad para sacar productos y velocidad para poder estar en el mercado en forma inmediata sin tener que pasar por una serie de autorizaciones para una licencia bancaria”, comenta Aurelio Adán.

Así es como Soriana busca darle la vuelta a Wal-Mart, que a casi un año de haber recibido la autorización para tener un banco, aún no empieza a operarlo. (Al cierre de la edición, Wal-Mart certificaba su plan de operación con Hacienda.)

Tren de servicios financieros

La anécdota ilustra en qué grado se ha intensificado la competencia entre las cadenas comerciales y de autoservicios por ofrecer servicios financieros a sus clientes.

De los 12 nuevos bancos que autorizó el gobierno en 2006, cuatro están vinculados con una cadena comercial: Banco Ahorro Famsa, Banco Wal-Mart Adelante, Banco Fácil (Chedraui) y BanCoppel. Desde entonces, varias cadenas han manifestado su interés por subirse al tren de los servicios financieros y, para ello, exploran diversas fórmulas.

Soriana fue la primera cadena en asociarse con un banco para formar una sofom; Gigante dijo que buscaría establecer una alianza con una entidad financiera; y en agosto, Farmacias del Ahorro anunció que pidió autorización para un banco.

Las cadenas comerciales incursionan en este rubro, atraídas por el potencial de negocio que brinda la bancarización de la población de menores ingresos (segmentos socioeconómicos C, D y E).

Según la Asociación de Bancos de México (ABM), en el país existen alrededor de 44 millones de personas con ingresos de entre 2,000 y 8,000 pesos mensuales que no tienen relación con la banca.

La intermediación financiera en México es de 12% del Producto Interno Bruto (PIB), una de las más bajas en América Latina, de acuerdo con Moody’s Investors Service.

Los nuevos bancos buscan emular la estrategia exitosa de Banco Azteca, pionero en la banca de retail y que actualmente representa casi la mitad de los ingresos de Grupo Elektra.

El gobierno, por su parte, impulsa la creación de nuevos bancos para aumentar la penetración de la banca en la economía y fomentar la competencia en el sector. Tan sólo cinco bancos concentran 80% de los depósitos en el país.

Competencia entre pares

Empero, los analistas consideran que la competencia se dará entre pares, es decir, entre los bancos de retail y no con los grandes bancos como BBVA-Bancomer y Banamex.

“Se van a dedicar a segmentos de mercado específicos, difícilmente le van a competir a la banca tradicional”, afirma David Olivares-Villagómez, analista de Moody’s.

La competencia ya comenzó y se perfila intensa. BanCoppel, el nuevo banco de Tiendas Coppel, la segunda mayor cadena de tiendas departamentales dirigidas a clases populares, después de Elektra, empezó a ofrecer una tarjeta de crédito con una tasa de interés anual de 54% sobre saldos insolutos. En contraste, Banco Azteca ofrece tarjetas de crédito cuyos intereses anuales superan 70%.

Julio Carranza, director de Bancoppel, afirma que su intención no es competir directamente con otros bancos de retail sino ofrecer servicios bancarios a los cinco millones de clientes que componen la cartera de crédito de Tiendas Coppel. Sin embargo, advierte: “No vamos a dejar que nadie nos quite nuestros clientes”.

BanCoppel busca sumar a su cartera de clientes a choferes, carpinteros, albañiles y obreros, entre otros.

El banco arrancó el pasado 21 de mayo con dos productos: la tarjeta de crédito BanCoppel Visa y la cuenta de ahorro Efectiva BanCoppel, que se puede abrir a partir de depósitos de un peso y está ligada a una tarjeta de débito. Al 31 de agosto, BanCoppel contaba ya con 84 sucursales. Su meta es terminar 2007 con 200 unidades y en 2008 estar presente en las 630 sucursales de Coppel.

Hasta ahora, Banco Azteca no se muestra preocupado por la llegada de la nueva competencia. “Tenemos 1,700 puntos de venta en México y América Latina. Somos pioneros en tecnologías bancarias, como lectores digitales, con capacidad de procesar cuatro veces más transacciones que un banco tradicional por nuestro esquema de pagos semanales”, responden ejecutivos de la compañía.

La batalla de los bancos de retail por los segmentos C, D y E ha comenzado. Apenas se escuchan los primeros disparos.

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