Advent se va de compras

La firma activó un fondo de compra por 1,300 mdd, el mayor de capital privado en AL; esta compañía posee más de 12,000 mdd en activos, invertidos en 35 países desde 1984.
Diego Serebrisky y Alfredo Alfaro, socios directores de Adve  (Foto: )

¿Es México, hoy en día, el país más atractivo para invertir en América Latina y otras economías emergentes? Si se lo preguntan a los directivos de Advent International, su respuesta será clara y contundente: lo es, sin duda.

La firma estadounidense, una de las mayores operadoras de capital privado en el mundo, inició recientemente operaciones de su cuarto fondo de inversión para América Latina, por 1,300 millones de dólares (mdd), el mayor fondo de capital privado jamás reunido en la región.

“México es un mercado muy atractivo”, dice Alfredo Alfaro, socio director de Advent International en México. “De hecho, la mayoría de las inversiones de Advent en América Latina han sido aquí”.

De los 2,200 mdd administrados hasta ahora por la firma en América Latina (a través de los tres fondos previamente levantados), 60% se ha invertido en México; y para este cuarto fondo (llamado LAPEF IV) Alfaro espera repetir la dosis, e incluso superarla. Por lo pronto, con la primera operación de LAPEF IV ya se hicieron del grupo regiomontano Javer, líder en el negocio inmobiliario en el noreste del país, que construye 11,000 casas por año.

Advent no reveló el monto de la transacción, pero se trata de la mayor adquisición del fondo en la región; mayor incluso que la de los duty free brasileños Brasif, adquiridos en 2006 en 500 mdd. Las empresas que ahora busca Advent en México son aquellas con valor superior a los 50 mdd, y los sectores a los que apunta principalmente son los de servicios financieros, aeroportuarios, tiendas minoristas (retail) y servicios vinculados con el llamado outsourcing.

“El monto de cada inversión oscilará entre 50 y 150 mdd, en compañías valuadas entre 50 y 750 mdd”, precisa Diego Serebrisky, el otro socio director de Advent México que hace equipo con Alfaro.

Pionera en Latinoamérica

Advent empezó a comprar empresas en el mercado mexicano en 1996, convirtiéndose así en la pionera de las inversiones de capital privado, tanto en el país como en toda América Latina.

En una primera etapa, las firmas adquiridas estaban en el rango de los 10 a los 30 mdd de valor; pero ahora, al poner un piso de 50 mdd, Advent se ha convertido en la firma de private equity con adquisiciones de mayor monto en el país. “En la medida en que los fondos que hemos levantado han ido creciendo, nuestras operaciones han sido cada vez más grandes”, explica Serebrisky.

Juntos, los tres fondos previos a LAPEF IV no alcanzan a cubrir dos tercios del monto recaudado para este último; el primero (LAPEF I) fue levantado en 1996 con un monto de 230 mdd; el segundo (LAPEF II), con 265 mdd, en 2002; y el tercero (LAPEF III), con 365 mdd, en 2005.

Las 19 empresas mexicanas adquiridas por Advent desde 1996 pertenecen a los sectores mencionados, además del industrial y el tecnológico. La mitad de estas compañías, incluso, ya las vendió el fondo, cerrando así el proceso del capital privado.

En el mismo periodo, el fondo ha comprado otras 14 firmas latinoamericanas (en Brasil, Argentina y Uruguay), para alcanzar un total de 33 adquisiciones en la subrregión, por un monto combinado de 5,800 mdd. 11 de estas empresas (nueve mexicanas y dos en América del Sur) han sido vendidas a inversionistas estratégicos o financieros, y otras cinco han completado ofertas públicas de acciones en mercados bursátiles locales o internacionales.

Entre las compañías mexicanas que Advent aún mantiene en su portafolio, figuran Arabela, que se especializa en productos cosméticos, fragancias y joyería; Hipotecaria Casa Mexicana, Consultoría Internacional y la controvertida Hildebrando, firma especializada en servicios de tecnología de información, que, durante la campaña presidencial del año pasado, fue objeto de cuestionamientos por parte del entonces candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador.

El director general y socio fundador de Hildebrando es Diego Hildebrando Zavala Gómez del Campo, hermano de Margarita Zavala y cuñado del presidente Felipe Calderón. López Obrador acusó en ese momento a Hildebrando de haber obtenido contratos de Pemex en el periodo en que Calderón fue titular de la Secretaría de Energía, lo que dio origen al tan llevado y traído tema de campaña del ‘cuñado incómodo’.

Pero el socio mayoritario de Hildebrando es Advent, que en diciembre de 2002, adquirió 70% del capital de la compañía, posición que mantiene hasta la fecha.

Otra de las empresas en las que Advent participa es Fumisa, que opera el área comercial de la terminal internacional del Aeropuerto de la Ciudad de México, el estacionamiento y 11 aeropasillos de dicha terminal.

Ha sido en los últimos años cuando el fondo se ha adjudicado algunas empresas mexicanas de tradición en el mercado. En 2006 adquirió la cadena de tiendas minoristas Milano, por 200 mdd, lo que representó la primera compra apalancada (LBO) en el mercado mexicano, una de las operaciones más celebradas por el fondo y nombrada por la revista Latin Finance “La transacción de private equity del año” en 2006. Asimismo, adquirió la reconocida cadena de restaurantes La Mansión, con 50 años en el mercado y que opera 13 establecimientos propios y 10 franquicias en la Ciudad de México y el interior de la República.

Compradora por vocación

En total, fueron 38 los inversionistas que aportaron a este cuarto fondo levantado por Advent. Entre ellos, figuran los más reconocidos fondos de pensión, tanto públicos como privados, fondos de fondos, bancos, aseguradoras, organismos gubernamentales y los fondos de las más prestigiosas universidades y fundaciones. De los 1,300 mdd recaudados, 54% proviene de inversionistas estadounidenses, 33% de fondos europeos y 13% de diversas fuentes de Medio Oriente y Asia-Pacífico.

Si bien el grueso de los tres fondos previamente levantados por Advent para América Latina se destinó a México, también hicieron adquisiciones importantes en Brasil, Argentina y Uruguay. Entre éstas, destaca la compra de Brasif, en Brasil, y la del Nuevo Banco Comercial, en Uruguay, una de las entidades financieras de mayor tradición en ese país sudamericano.

Advent International es una de las firmas de capital privado más grandes del mundo, con más de 12,000 mdd en activos, invertidos en 35 países desde 1984. Han adquirido un total de 600 empresas a nivel global, de las cuales 130 han completado colocaciones públicas de capital en 20 bolsas de valores diferentes.

La compañía cuenta con más de 100 profesionales de inversión en todo el mundo. Su división para América Latina la maneja con un equipo de 17 profesionales en México, Sao Paulo y Buenos Aires.

Un negocio de control

“Nosotros participamos en las empresas por un periodo de cuatro a seis años, les aportamos capital, les damos valor agregado y, por último, las ofrecemos a nuevos inversionistas”, resume Serebrisky.

Los recursos que Advent inyecta a sus compañías es el denominado ‘institucional’, que proviene principalmente de fondos de pensión y otros fondos institucionales de todas partes del mundo. En algunos casos, parte de esos recursos son destinados a cubrir deudas que la firma adquirida pueda acarrear; o, en otros, a comprar la totalidad de la empresa. La condición que pone Advent para sus adquisiciones es el control de la empresa; es decir, obtener una posición superior a 50% de su capital. “La estrategia que siempre nos ha distinguido es la de ostentar el capital mayoritario”, comenta Alfaro. Dos son las razones para que Advent ponga tal condición en sus transacciones: por un lado, el carácter temporal del negocio del capital privado, en el que las empresas que se adquieren se deben revender en un plazo de cuatro a seis años. “Y para vender, debemos tener verdaderamente el control, a fin de cumplir con esa salida a carta cabal”, explica Alfaro. La segunda razón es que Advent necesita tener también el control para poder profesionalizar el equipo gerencial de la empresa a adquirir, una de las reglas de oro para que una inversión de capital privado alcance su máximo potencial. “Para nosotros es clave (el recurso humano). Para generar un valor agregado y realmente crecer, la fórmula ha sido a través de la profesionalización de las gerencias”, agrega el directivo.

Las vías de desinversión de Advent (o de ‘salida’, como se le conoce en el argot del capital privado) son cuatro: en primer lugar, sería una colocación en Bolsa –por definición, la salida ideal en este negocio–; una segunda vía podría ser una recompra por parte del empresario; la tercera, venderle a otro fondo, y la cuarta, la que predomina en nuestro país, venderle a un comprador estratégico; es decir, a alguien que ya esté en el sector y desee expandirse.

Entre las dificultades del negocio en México, Alfaro destaca la falta de acceso a la información, que entorpece los procesos de evaluación de las compañías a comprar: “La economía mexicana, por ser de una apertura relativamente reciente, carece de información sectorial. Si uno quiere evaluar una empresa en un sector determinado, lo que permea es muy limitado como para tener un benchmark adecuado del ambiente competitivo en el mercado mexicano”.

Otro problema, apunta Serebrisky, puede ser en ocasiones precisamente el hecho de que Advent obtiene posiciones mayoritarias en las firmas que adquiere, que pueden ser hasta de 100%. Y muchos empresarios mexicanos, si bien están abiertos a asociarse, es probable que no estén tan dispuestos a entregar el control de sus compañías.

“Poco a poco, eso también ha ido cambiando, sobre todo en los últimos 10 años, pero aún queda camino por recorrer en ese sentido”, explica el ejecutivo.

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