Cisco se enfoca a mercados emergentes

Paul Mountford desarrolló el canal de distribución de la empresa enfocada a las telecomunicacio en entrevista explica la estrategia de expansión del fabricante, que facturó 28,500 mdd en 2006
Paul Mountford lleva el mensaje tecnológico de Cisco a los m
Leonardo Peralta

Si ponemos sobre la mesa un mapamundi y colocamos focos donde se registra la mayor actividad tecnológica, el brillo más intenso provendría de Europa Occidental, Norteamérica y Japón. En un panorama así, ¿qué es lo que lleva a una de las compañías más importantes en infraestructura de datos a hacer negocio en mercados emergentes caracterizados por naciones inestables y empobrecidas?

Cisco Systems, que diseña y fabrica equipo de hardware y software para internet y telecomunicaciones, facturó 28,500 millones de dólares en 2006. No conforme, ahora quiere crecer, explotando la gallina de los huevos de oro de la infraestructura en esos mercados en desarrollo.

Paul Mountford tiene un puesto peculiar: President of Emerging Markets Theatre, pero su responsabilidad es evangelizar a empresas, gobiernos y medios sobre la adopción de las nuevas tecnologías de información. En entrevista con Expansión, Mountford explicó la base de la estrategia con la que pretende llegar a un mercado que abarca más de 100 países. Estos mercados representan el mayor ritmo de crecimiento de las regiones en las que la empresa ha dividido sus operaciones mundiales (las otras son Estados Unidos y Canadá, Europa, Asia Pacífico y Japón).

¿Por qué Cisco decide invertir en regiones como la nuestra?
Hay un enorme crecimiento en el comercio de los países emergentes, al punto que la industria manufacturera de Estados Unidos está siendo devorada por China. Debemos movernos hacia un modelo de producción con alto grado de innovación, si no las inversiones ya no llegarán a nosotros. Por ello invertimos en 130 naciones que representan los mercados emergentes. 30% del crecimiento de Cisco está en hombros de estos mercados. En los próximos tres años esperamos obtener 10,000 millones de dólares en la región.

¿Cómo canalizan sus inversiones?
Analizamos las economías de la región y las clasificamos: economías basadas en manufactura, en venta de recursos naturales, etcétera. También hicimos una tipología del nivel de desarrollo de las naciones. En el nivel i están las que tienen un desarrollo político tribal (como en las africanas). Al nivel ii lo representan países con identidad y un liderazgo regional, así como infraestructura. En el nivel iii hay un rápido desarrollo porque estas naciones buscan oportunidades y se globalizan, como sucede en México. El país es el ejemplo perfecto con compañías como Pemex y Telmex. México se define como una economía industrial.

Invertir en países prometedores pero con poca rentabilidad, ¿no es una apuesta riesgosa?
Tomemos el ejemplo de Arabia Saudita. Hace dos años tuvimos ingresos de entre 20 y 30 millones de dólares. Pese al auge petrolero, sus gobernantes saben que deben diversificar su economía, por lo que están invirtiendo en proyectos osados. Arabia Saudita está construyendo seis nuevas ciudades y trabajamos con ellos para colocar tecnología de datos en caminos, puertos y hoteles. El tercer bimestre del pasado año fiscal tuvimos ingresos por 300 millones de dólares.

¿Cómo ven a México?
Las naciones en los niveles ii y iii se encuentran construyendo gran parte de su infraestructura. México ha desarrollado infraestructura de redes de datos por muchos años, pero por  su origen privado, ésta debe generar ganancias.

Por otro lado, el gobierno tiene que proveer conectividad a los ciudadanos porque si no lo hace terminará con bajas tasas de penetración de internet de alta velocidad, como las actuales. (Según datos de la ocde, en México apenas existen 2.2 conexiones a banda ancha por cada 100 habitantes.) En México no hay que construir infraestructura de datos de la nada, lo cual es al mismo tiempo una bendición y un problema. Los proveedores sabemos que el foco es reducir costos, pero el gobierno debe proveer conectividad a los ciudadanos, a los negocios y a sí mismo. Es una tristeza que información relacionada con el cuidado de la salud, educación, impuestos y otros servicios gubernamentales a nivel local no esté disponible.

México se las ha arreglado con niveles bajos de penetración de tecnología de banda ancha, ¿por qué deberíamos preocuparnos?
Llevar conexiones de banda ancha a México sería nuestro mayor objetivo. Sería fantástico. La realidad es que los precios bajan lentamente y, como consecuencia, para el ciudadano promedio será caro pagarse la banda ancha pues el ingreso disponible es menor al precio ofrecido. Nosotros hicimos dos cosas en un ejercicio académico; analizamos el ingreso promedio de México, luego calculamos la cantidad que, potencialmente, puede invertir en telecomunicaciones. Descubrimos que la gente gasta entre 2.5 y 7% de su ingreso en este rubro, un promedio mensual de 10 dólares.

Esto lo contrastamos con el costo promedio mensual de una conexión a internet y encontramos que éste es de 28 dólares. Hemos calculado que si se atrae a 25% de la población urbana hacia los servicios de broadband, se puede beneficiar a todos los que contribuyen con 60% del Producto Interno Bruto (PIB).

Con conexiones rápidas podríamos promover el espíritu emprendedor de las pequeñas y medianas empresas y llevar los beneficios a cada área de gobierno.

En Etiopía, donde construimos la red nacional de datos, cuando le preguntamos al Primer Ministro cómo podría destinar 5% del pib al desarrollo digital, respondió: “¿Cómo podría no hacerlo?” Muchos países pobres tienen una idea más desarrollada del avance provisto por la tecnología que las naciones prósperas.

¿Cómo incrementar la banda ancha en México?
En otros países comenzamos trabajando con los gobiernos de las ciudades porque, en ocasiones, el sistema político está muy fragmentado. Así que a medida que vamos construyendo ciudades digitales, el modelo se expande y entonces vamos al nivel estatal.

Para financiar esto, en India, por ejemplo, el gobierno toma parte de los impuestos para un fondo de financiamiento a proyectos de banda ancha a nivel nacional mientras que los usuarios obtienen acceso gratis a internet. En Brasil se ha hecho algo similar, creando un fondo financiado con parte del pago de facturas telefónicas.

El modelo de ciudades digitales es replicable y lo em-pleamos en ciudades como Tiradentes (en el estado brasileño de Minas Gerais), donde digitalizamos la ciudad entera. La gente comenzó a comunicarse, al gobierno le encantó la idea y es un modelo que podría funcionar en México.

¿Hay ejemplos aquí?
En Cuernavaca hicimos equipo con el gobierno municipal para conectarlo con tecnología inalámbrica. Hemos trabajado con los sectores público y privado para desarrollar con el Instituto Mexicano del Seguro Social el Hospital General de Zona No. 7 Dr. Mariano Azuela González, en Lagos de Moreno, Jalisco, para convertirlo en un hospital digital con red de banda ancha y aplicaciones como etiquetas de radiofrecuencia para identificar pacientes.

En México hemos hablado con representantes de ciudades y estados; y en pocas localidades tienen una idea clara de lo que necesitan. Muchas tienen el deseo pero no la visión del rumbo hacia el que desean dirigirse y cómo lo quieren hacer.

Hemos encontrado presupuestos fragmentados, por lo que trabajamos primero en ayudarles a desarrollar una visión integrada, así como un mapa de prioridades: usualmente seguridad pública, salud, educación y servicios conexos. Además desarrollamos junto con todas estas partes interesadas un mapa de competitividad. Ahí, les mostramos cómo estas iniciativas pueden atraer y retener inversiones y fomentar la innovación.

Aunque no puedo revelar los nombres de todos los involucrados, los estados más interesados se encuentran en el centro de México, ya que su economía está más orientada a servicios. A medida que nos movemos hacia el norte hay un pensamiento más progresista, por lo que las entidades de esta zona tienden a actuar con mayor independencia del gobierno federal. Sin embargo, esperamos que el gobierno federal juegue un mayor liderazgo.

México aún padece las secuelas de la transición política de los últimos años. ¿Cómo pueden colaborar instancias gubernamentales que a veces no se reconocen entre sí?
No podría hablar específicamente de México, pero en Ucrania, el presidente provenía de un partido político liberal y el Primer Ministro tenía sus orígenes en el último régimen comunista. Nosotros platicamos con ambos. Les dijimos que, pese a provenir de dos partidos diferentes, ambos que-rían dejar un legado benéfico para continuar en el poder, eliminando la corrupción. Finalmente, ambos firmaron un acuerdo de trabajo. 

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