Bank of America quiere a los ilegales

La institución financiera causó debate al aprobar tarjetas de crédito a inmigrantes ilegales; hay 12 millones de indocumentados que los bancos quieren convertir en clientes.
Se crea debate por dar crédito a los ilegales en EU. (Especi

Cuando se supo que Bank of America Corp. estaba probando una nueva tarjeta de crédito disponible para clientes que podrían ser inmigrantes ilegales, la reacción fue previsiblemente negativa.

Vehementes críticos de la inmigración ilegal convocaron a un boicot y dijeron que el banco podría estar apoyando a terroristas y a narcotraficantes. Algunos clientes, indignados, cerraron sus cuentas y enviaron de vuelta las tarjetas, cortadas en pedacitos. El director ejecutivo del banco, Ken Lewis, admitió que ''nunca es grato hallarse en medio de un acalorado debate nacional''.

Pero Bank of America no es el primero en ofrecer este tipo de tarjetas: Citigroup Inc. mencionó que lo hace desde hace años, y Wells Fargo & Co. dice que piensa hacerlo. Las tarjetas son apenas el paso más reciente para un sector que ha gastado millones para atraer clientes entre la creciente comunidad latina del país y entre lo que se estima son 12 millones de indocumentados viviendo en Estados Unidos.

También reflejan un hecho enfrentado por cada negocio minorista en Estados Unidos. Si bien no pueden emplear legalmente a trabajadores indocumentados, hay pocas restricciones, si es que las hay, para darles la bienvenida como clientes.

''Como dueño de un negocio, le vendes a cualquiera que entre a tu tienda. Le vendes a quienquiera que compre vía internet. Es fácil, por lo general'', expresó Steven Camarota, director de investigación en el Centro para Estudios sobre Inmigración en Washington. ''Sólo en algunos casos donde se necesita identificación concreta, como en el caso de servicios financieros, es más complicado''.

El mes pasado, Bank of America informó que había iniciado un programa piloto en el área de Los Angeles a fines del año pasado el cual prescindía de un número de seguro social para firmar el contrato de una tarjeta de crédito. El banco con sede en Charlotte insiste en que la tarjeta no está diseñada específicamente para atraer a inmigrantes ilegales, y dice que hasta el momento, no ha sucedido.

El banco aún no decide si ofrecerá la tarjeta en otras áreas, pero probablemente sería popular entre sectores de la población que por lo general carecen de acceso a algo tan común en las billeteras de la mayoría de los estadounidenses como un billete de a dólar y una licencia de manejo.

''Es realmente muy sencillo. Es un mercado muy grande'', expresó Jim Johnson, director del Centro de Estrategias de Inversión Urbana en la Universidad de North Carolina en Chapel Hill. ''El banco es sólo el último ejemplo de una corporación importante que reconoce el impacto de hacer negocios con hispanos''.

En el 2005, las 6,6 millones de familias de indocumentados tenían un ingreso promedio de 29.500 dólares y representaban un poder adquisitivo de cerca de 200.000 millones de dólares, cifra que previsiblemente seguirá creciendo, según Jeff Passel, especialista en cuestiones demográficas del Centro de Estudios Hispánicos Pew.

''Están impactando la economía'', expresó. ''Los indocumentados vienen explícitamente por cuestiones económicas''.

Si bien el uso de tarjetas de crédito entre los 42 millones de hispanos del país está en aumento, un número sustancial de hogares latinos no tienen acceso a este tipo de instrumento crediticio, de acuerdo con una encuesta realizada por el Concejo Nacional de La Raza, el cual halló que 80% de los hogares estadounidenses usan sus tarjetas de crédito, comparado con sólo 56% de los hogares hispanos.

Durante años, bancos estadounidenses se han propuesto atraer a inmigrantes ilegales, esforzándose por vender servicios que incluyen desde cuentas bancarias tradicionales hasta transferencias telegráficas para enviar dinero a familiares en los países de origen.

Los clientes por lo general no necesitan un número de seguro social para abrir una cuenta bancaria estándar. En vez de ello, pueden identificarse con una tarjeta de identidad proporcionada por el consulado mexicano a sus ciudadanos, conocida como matrícula consular, o con un número emitido por el servicio tributario de Estados Unidos conocido como Número de Identificación Personal para Contribuyentes (ITIN por sus siglas en inglés).

En Bank of America, el programa piloto en Los Angeles permite que clientes usen tales formas de identificación también para conseguir una tarjeta de crédito. La tarjeta es similar a tarjetas de seguridad ofrecidas a aquellos con un mal historial crediticio: requiere que los clientes tengan una cuenta bancaria que haya estado en negro por al menos tres meses y viene con una cuota reembolsable de 99 dólares que se paga en primer lugar.

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