Muebles al más puro estilo Donald Trump

Con "Trump-Home", el millonario sigue el ejemplo de otros famosos: poner su nombre a una marca; para imitar el estilo con que el magnate decora su casa, puedes pagar 1,500 dólares por una mes
THOMASVILLE, EU (AP) -

Con la cortina musical de su programa televisivo como trasfondo, Donald Trump hizo su entrada en la más grande muestra comercial de muebles y empezó a jactarse de sus productos.

''Los muebles de Trump Home ofrecen a los consumidores un modo tangible de experimentar por sí mismos el lujoso estilo de vida Trump... aun cuando no puedan pagar millones de dólares por una de mis propiedades'', dijo el magnate. ''Ahora el público no sólo puede usar mis prendas de vestir, sino también sentarse en mi sillón''.

Si las jactancias de Trump no le impresionan, ¿qué le parece un sillón de la modelo Cindy Crawford? ¿O un par de sillas de las estrellitas adolescentes Mary-Kate y Ashley Olsen? Esos nombres están asociados hoy a líneas de muebles, y algunos productos ofrecidos en el Mercado Internacional de Mobiliario Casero en High Point en esta primavera se encuentran entre los muchos promocionados por celebridades.

La industria del mueble tiene muy pocas marcas reconocibles por los consumidores

-menos de diez según la mayoría de los conocedores-, de modo que los fabricantes buscan el aporte de celebridades para atraer clientes a sus tiendas, dijo Jerry Epperson, un analista de la firma de inversiones Mann, Armistead and Epperson con sede en Richmond, Virginia.

Los muebles promovidos por celebridades no son nada nuevo, como lo atestigua Martha Stewart. Otras líneas de celebridades que han tenido buenas ventas incluyen las del pintor Bob Timberlake y una colección que lleva el nombre de la diseñadora de modas Liz Claiborne, ambas vendidas por Lexington Home Brands.

Pero varias de las celebridades que entraron al mercado recientemente lo han hecho al estilo de Trump, que aporta su nombre al negocio al igual que el toque de un diseñador o el ojo del artesano. Entre ellas están la modelo Crawford, cuya colección de muebles debutó a fines del 2005, y las mellizas Olsen, cuya segunda colección saldrá a la venta en las próximas semanas.

Epperson dijo que para las celebridades, lanzar una línea de muebles asocia sus nombres a la moda y el hogar, y además les proporciona ganancias. Entre los primeros que entraron en el mercado estuvo la ex modelo Kathy Ireland, quien en 1998 añadió los muebles a su línea de lencería, accesorios y joyas Kathy Ireland Worldwide.

En el 2003, el último año del que hay cifras disponibles, sus colecciones de Standard Furniture le brindaron 500 millones de dólares (mdd), en ese entonces la mitad de las ventas anuales de su compañía.

''Empezamos con medias en 1993 y la gente se reía de nosotros'', recordó Ireland. ''Me siento abrumada por el éxito de nuestra marca''.

Los nombres de dichas celebridades bien conocidas atraen a consumidores que por lo general no dedican mucho tiempo a buscar muebles, dijo Mary Frye, presidenta de la Asociación Internacional de Mobiliario Casero, un grupo de la industria con sede en Dallas.

El nombre de Trump adorna sus rascacielos y hoteles, al igual que productos como vodka y prendas de vestir masculinas. Pero el magnate dice que ha hecho algo más que dar su nombre a Lexington Home Brands: abrió las puertas de sus mansiones personales y propiedades de lujo a los diseñadores de la empresa privada para que se inspirasen en su estilo de vida.

''No puedo dar mi nombre a algo que no me apasiona'', dijo el millonario.

La línea Westchester de Trump Home es formal, con madera, brocados y cuero, mientras que la línea Central Park tiene un aire moderno con cierta influencia de Art Deco. Ambos se encuentran en el rango medio de precios de Lexington: una mesa rectangular de comedor Central Park cuesta unos 1,595 dólares. Una mesa similar de la línea Westchester costará 1,795.

Pero también hay fracasos notables: apenas 18 meses después de su lanzamiento, la firma Vaughan-Bassett Furniture Co. levantó su colección “Elvis Presley”. El vocero Doug Bassett dijo que a los adoradores de Elvis les encantaban los muebles, pero que no podían pagarlos.

''La colección fue un éxito de promoción pero, al igual que Elvis, hubiéramos querido que durase más'', agregó.

La clave, observó Epperson, es mezclar la identidad y el atractivo de la celebridad con un producto que sea atractivo y asequible a la vez.  ''Nadie va a comprar muebles feos o excesivamente caros porque lleven el nombre de alguien'', sentenció.

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