El infierno minero de Naica

La principal mina de plomo es un caldero que hierve a 50 grados centígrados y 100% de humedad; este yacimiento de Chihuahua produce 760 mil toneladas de metal y es explotado hace más de 200
Así queda el plomo tras el proceso de flotación selectiva (F
Cristina Ávila-Zesatti
NAICA, Chihuahua -

En lo que constituye el 120 aniversario de su fundación, Peñoles tiene varios motivos para celebrar: durante el primer trimestre del año, la compañía minera mexicana anunció resultados récord con ventas facturadas por 1,025.8 millones de dólares (mdd), lo que representó un incremento del 51.5% con respecto al mismo periodo del 2006, en tanto que la inversión para exploración en proyectos nacionales y sudamericanos, creció en 53.2%.

Esta empresa, que pertenece al Grupo Bal, cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) desde 1968, es dueña de la mina de plata más rica del mundo (Fresnillo, Zacatecas) de la mina de oro más rica de México (La Ciénega, Durango) de la más grande productora del metal dorado del país (La Herradura, Caborca, Sonora) y de la más grande productora de zinc (Francisco I. Madero, Zacatecas).

Peñoles es también propietaria del yacimiento de Naica, el más prolífico productor mexicano de plomo; el metal que ha enloquecido a los mercados internacionales desde 2006, hasta alcanzar este año, su quinta escalada consecutiva (10 junio) con precios que tocan los 2,395 dólares por tonelada.

La mina de Naica, ubicada a unos 120 kilómetros de Chihuahua, alimenta anualmente a Peñoles con 760,000 toneladas de plomo y zinc, así como de cantidades menores de plata y oro, y está considerado como uno de los yacimientos más antiguos y más ricos del país, puesto que su producción, -sólo interrumpida durante la época revolucionaria-, se remonta a 1794, año de su primera concesión minera.

Naica en tarahumara, significa “lugar sombreado”, otros afirman que su nombre se traduce como “lugar sin agua”; nada más alejado de la realidad, pues en las profundidades de la mina, a 800 metros bajo la superficie, más de 400 mineros que aquí trabajan, literalmente sudan a chorros para lograr la extracción del mineral precioso.

Cada minuto, maquinaria especializada bombea 15,600 galones de agua hirviendo. Un cuerpo magmático, es decir, una roca fundida localizada en las proximidades de la zona de extracción, convierte a esta mina, en un caldero que alcanza los 50 grados de temperatura, con un nivel de humedad de casi 100%.

Y en este “infierno terrestre”, las labores sólo se soportan gracias a un estratégico sistema de ventilación y a las “cabinas de descanso”, donde los mineros gozan algunos minutos de aire acondicionado. Pero vicisitudes aparte, lo cierto es que a más de 200 años de su fundación Naica y sus riquezas subterráneas siguen en pie, y a los 35 millones de toneladas de metal que le han sido extraídos, el puntaje sigue sumando y el yacimiento ya está en fase de ampliación.

Actualmente la mina más rica de plomo en México, aporta 21% de ese metal y 10% de zinc a Met-Mex, otra de las empresas operativas del Grupo Bal, considerada hoy en día la cuarta productora de metales más grande del mundo.

 

 

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