Qualcomm apuesta por las comunicaciones

Esta firma siempre ha estado en la mira y en el corazón del negocio de la tecnología móvil; invierte anualmente 1 mdd en desarrollo, y en el último año fiscal registró ingresos por 7,530
Qualcomm ofrece televisión en sus celulares. (Especial)  (Foto: )
Nelly Acosta

No puede disimularlo: le encanta divertirse. Aunque asegura que puede recordar con más facilidad los momentos de mayor estrés, también tiene presentes los más divertidos, como aquella vez cuando, en una reunión anual con desarrolladores de aplicaciones para teléfonos celulares en la que debía dar una conferencia, trepó a lo alto del escenario y bajó colgado de una cuerda, para dejar a todos boquiabiertos.

“La gente esperaba algo diferente y eso fue lo que hice. Nunca volví a repetir una entrada similar, pero claro que fue emocionante”, afirma Paul Jacobs, director general de Qualcomm. Esta firma a simple vista no resulta tan popular como otras de tecnología, pero sí ha sido una de las más controversiales por los drásticos cambios en su modelo de negocios.

Y es que desde su creación, en 1985, y sobre todo a raíz de la evolución de las comunicaciones inalámbricas, Qualcomm se ha hecho sentir desde la fabricación de celulares hasta el desarrollo de infraestructura y chips que permiten a los celulares navegar en internet, reproducir música digital, tomar fotos... y ahora ver televisión.

“Quien ha seguido la pista de Qualcomm no la desliga del desarrollo de la industria de celulares”, dice Len Jelinek, analista de semiconductores de la firma de investigación iSuppli. “Para Qualcomm, los cambios drásticos y las escenas de asombro son parte de su naturaleza”, comenta.

Jacobs es contundente al respecto: la firma seguirá cambiando y lo hará las veces que sea necesario.

La prueba es un nuevo negocio, que este año volvió a asombrar. Tras la compra del canal 52, en San Diego, California, y una inversión de 800 millones de dólares (mdd), creó un centro de entretenimiento digital, MediaFlo USA, donde transforma contenidos de televisión para que puedan ser vistos a través de los teléfonos móviles. Así, la firma sigue obedeciendo a un patrón de transformación constante. “Es parte de nuestra naturaleza, siempre estar pensando cuál es el siguiente paso que se tiene que dar, para alcanzar el futuro”, explica Jacobs.

Recuerda cómo hace 20 años, cuando su padre fundó la empresa junto con otros siete socios, empezaron como un centro de investigación y desarrollo de servicios para telefonía celular, donde crearon el protocolo CDMA, que compite con el GSM (estándares que rigen las comunicaciones móviles en todo el mundo), después fabricaron chips para celulares, maquilaron teléfonos (área que luego fue vendida a la coreana Kyocera) y hasta dieron vida a una empresa de satélites para rastreo de flotillas de carga (OmniTrac, hoy independiente).

Actualmente, la nueva apuesta de Qualcomm está en el entretenimiento digital, idea que a Jacobs le surgió después de trabajar un proyecto con Technicolor, desarrollando la tecnología que dio vida a lo que hoy se conoce como cine digital (que, en esencia, consiste en la sustitución de los viejos carretes de cinta de celuloide por archivos digitalizados para computadora).

Asimismo, con la comunidad de desarrolladores de Mozilla (creadores del navegador Firefox), Qualcomm ‘teje’ el proyecto Penélope, para diseñar un potente sistema de correo electrónico y QChat, con el que pretende crear un sistema de dos vías similar al que usa Nextel en su push-to-talk.

La esencia de la empresa

Como es de suponerse, detrás de estos proyectos existe una millonaria inversión en investigación y desarrollo, calculada en 1 mdd por año. De acuerdo con el reporte de su último año fiscal, Qualcomm registró ingresos por 7,530 mdd, explica Flavio Mansi, vicepresidente de Desarrollo de Negocios para América Latina.

Esos recursos, precisó, provienen de tres áreas: 60%, de la venta de chips para teléfonos celulares a 130 fabricantes de equipos en el mundo, entre ellos Kyocera, Motorola, Sanyo, LG y Samsung; otro 30% lo genera con la renta de la tecnología que desarrolla en sus laboratorios a fabricantes de celulares o a proveedores de servicios.

El 10% restante lo obtiene del desarrollo de los llamados ecosistemas tecnológicos, que le permiten ‘armar’ mundos completos que giran en torno a sus productos y tecnologías, como el MediaFlow, su comunidad Brew de desarrolladores de aplicaciones –que en el último año aportó 1 mdd a sus ingresos–, el Wireless Business Solutions, una división de comunicación satelital, y Strategy Investment, una incubadora de negocios que siempre está en busca de desarrollos nuevos.

La firma presume de ser propietaria del sistema de correo electrónico Eudora, de tener 5,100 patentes de chips para celulares en Estados Unidos y de mantener negocios con 130 empresas manufactureras de equipo de telecomunicaciones en todo el mundo.

Ante ello, resulta un tanto complicado especificar quién o qué le puede hacer sombra. “Claro que tiene competencia y mucha”, asegura Jelinek, el analista de iSuppli. “Intel y Texas Instruments le vienen pisando los talones en el desarrollo de chips para móviles, así como Toshiba. Prácticamente toda la industria de software y aplicaciones le miran con recelo. Pero sobre todo, su mayor rival está en la comunidad de la plataforma GSM, para celulares, pues no hay que olvidar que Qualcomm fue el inventor y promotor del protocolo competencia, que es el CDMA”.

Prueba evidente de ello son las escaramuzas legales en las que la compañía se ha visto involucrada recientemente. El año pasado, por ejemplo, enfrentó una disputa con la empresa Reliance Communications que le costó 11,700 mdd; y en junio de este año, se enfrentó a la Comisión Comercial de Estados Unidos, que impidió la salida al mercado de teléfonos celulares basados en sus chips, por considerar que infringen las patentes de la empresa Broadcom.

La cabeza del gigante

Pero detrás de la defensa de Qualcomm está justamente Paul Jacobs (hijo de Irwin Jacobs, antiguo CEO y fundador de la empresa) que desde 1990, tras hacer un doctorado en ingeniería en Berkeley e incorporarse a la empresa, labró toda una trayectoria de cambios y ‘primeras veces’ y que luego del retiro voluntario de su padre, en mayo de 2005, fue elegido como nuevo líder de la firma.

Jacobs hijo tiene una frase con la que define su trayectoria como directivo, que aunque no recuerda en dónde la escuchó, le sirve incluso para motivar a los 11,200 empleados que tiene a cargo: “La mejor forma de cambiar el mundo es inventándolo”.

Y eso es justo lo que ha intentado. “Muy al principio, lo que empecé a hacer fue ‘convencer’ a los fabricantes de teléfonos y a los operadores de que los celulares podían usarse para muchas otras cosas, además de transmitir voz. ¡Fue tan difícil!”, explica el CEO.

También le tocó negociar la venta del área de fabricación de celulares a la japonesa Kyocera, en 2000, y años más tarde ayudó a trazar un nuevo rumbo para la empresa, arrancando proyectos diferentes, como la comunidad de desarrolladores Brew y la creación de relaciones con operadores y manufactureros de equipo de todo el mundo.

A su equipo se le atribuye la creación de 25 nuevas patentes de chips con tecnología inalámbrica, entre ellos, el que se usó para el lanzamiento del primer Palm OS Smartphone.

“Siempre fue divertido, porque todos me conocían, tenía amigos por todas partes. Lo que no resultó fácil fue demostrar el nuevo cambio de la empresa”, explica Jacobs. “Pero, sin duda, el gran reto fue construir una nueva personalidad de la firma, demostrar que sí tenía experiencia. Pasé un año muy intenso platicando y creando relaciones fuertes… no fue sencillo”.

Uno de sus empleados, que pidió conservar el anonimato, explica justamente esta esencia: “Con la llegada de Jacobs, sí sentimos que había la oportunidad de cambiar el mundo, aunque fuera un poco, y de manera divertida. Con que se le presente una idea nueva, él hace lo posible por llevarla a la realidad”.

Por algo, Jacobs puede relatar, con orgullo, cómo en una ocasión uno de sus hijos le dijo que, cuando fuera grande, también quería ser jefe.

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