Google: no peques de arrogancia

El buscador de Internet empieza a actuar como un monopolio común y corriente; Google prometió a la FCC ofrecer 4,600 mdd por la compra de los derechos de uso del espectro.
Las redes de libre acceso son un objetivo legítimo de Google

“Lo que era bueno para el país era bueno para General Motors y viceversa” esta frase claridosa pronunciada por Charles E. Wilson en 1953, entonces presidente de GM, nos sirve bien de apertura.

¿Por qué las empresas poderosas terminan confundiendo sus propios intereses con los de sus consumidores, los de su industria e incluso los intereses del mundo entero? Esto es especialmente cierto para la industria tecnológica. La cita de Charles Wilson puede aplicársele a cualquier empresa tecnológica que aparezca en el ranking anual Fortune 500, sonará como una declaración de principios de los más importantes corporativos.

“Lo que es bueno para Microsoft es bueno para Internet” es así como Gates y compañía respondieron a los agentes federales mientras pisoteaban a Netscape, el programa de navegación que sufrió las prácticas monopólicas de Microsoft al integrar Explorer a su sistema operativo Windows.

Cuando una empresa consigue la radical dominación del mercado, los aires de arrogancia e infalibilidad soplan cerca. Es sólo cuestión de tiempo antes de que el zar del mercado les de lecciones a todos sobre cómo manejar su negocio.

El ejemplo más reciente es Google, que presionó fuerte en Washington para imponer sus demandas en la próxima subasta de licencias de uso de espectro radioeléctrico organizada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de EU.

Las frecuencias, actualmente usadas por la televisión en la banda UHF, serán puestas a la venta en enero. Para el 2009, los ganadores de la puja tomarán sus bandas de frecuencia e iniciarán –eso esperan- una nueva y rentable era de dispositivos inalámbricos como smartphones, reproductores, ordenadores para coches y otros trastos que aún no se inventan.

¿Por qué Google está tan interesada en esta subasta? Después de todo, la empresa no está en el mundillo de las telecomunicaciones… todavía. La respuesta es simple: Google quiere llevar su mega rentable negocio de publicidad más allá de las computadoras y pasarse a cualquier otro medio que pueda encontrar, sea radio, televisión, periódicos o revistas. Pero la gallina de oro serían los teléfonos móviles. ¿Por qué? Porque hay millones de ellos y están convirtiéndose paso a paso en computadoras de bolsillo (como el iPhone).

Volvamos al asunto de la arrogancia. Google prometió a la FCC pujar con 4,600 millones de dólares la compra de los derechos de uso del espectro de frecuencias de aire, bajo la condición de que la FCC ceda a todas sus demandas. Sobre todo, quiere que la FCC garantice que todas las redes que usen los nuevos segmentos de espectro sean “plataformas abiertas”.

Eso significa cuatro cosas: (1) Las nuevas redes deben permitir a los usuarios emplear cualquier dispositivo que deseen para conectarse; (2) los usuarios también podrán utilizar cualquier aplicación o servicios que deseen, como buscadores de Internet y correo electrónico; (3) las operadoras de redes podrán arrendar parte de su red a otros proveedores; y (4) los nuevos proveedores de Internet tendrán que ser compatibles entre sí, es decir, que puedan interconectar sus redes inalámbricas. En resumen, Google desea que este espectro funcione casi como Internet.

Suena razonable, ¿no sería cómodo poder usar tu celular con cualquier red que eligieras? Sin embargo, los corporativos tradicionales de las telecomunicaciones como Verizon y AT&T, operadoras que controlan la mayoría de las redes inalámbricas, se mostraron desagradablemente sorprendidos cuando conocieron las demandas formuladas por Google. ¿Permitir que un dispositivo antiguo se conecte a sus nuevas redes y use un software antiguo? Eso sería una locura. Más preocupante aún les resulta la idea de estar obligados a arrendar parte de su red a los recién llegados. Si pagaron millones por el espectro, ¿no les asiste el derecho de usarlo como les convenga? ¿Qué somos, comunistas?

Más aún, al ofrecer por adelantado el monto mínimo de puja establecido por la FCC y condicionar su oferta, Google parece estar forzando a la Comisión a una subasta de espectro radioeléctrico que no debería tener tanto valor comercial. Por su parte, la FCC ha acordado: sí al libre uso de dispositivos y software; no a las dos condiciones restantes. La compañía AT&T, ansiosa por hincar el diente al nuevo espectro, apoyó de mala gana la resolución de la Comisión, y Verizon está reflexionando sus opciones.

Google debe estar encantada con el hecho de que la FCC aceptara algunas de sus sugerencias, considerando que no es un pez gordo de las telecomunicaciones. Pero parece ser que el término “acuerdo” no está en el vocabulario de Google, tras el voto de la Comisión, lo único que pudo decir un ejecutivo que hacía ‘lobby’ fue que el fallo de la Comisión era “un progreso real, aunque incompleto” añadiendo que Google se tomaría su tiempo para decidir si participaba o no en la subasta.

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