Slim, en guerra por las comunicaciones

El millonario mexicano puede acortar la brecha con Telefónica en Brasil, pero debe apurar la ma es el mercado de telecomunicaciones más relevante de LA y el que definirá al líder de la región
Tonos españoles. Telefónica tiene la supremacía en líneas fi
Gustavo Stok

Carlos Slim decidió apresurar el contraataque. Un día después de que la Anatel, la entidad reguladora brasileña, le asestara un golpe al desbloquear el ingreso de su archirrival Telefónica a Telecom Italia, en octubre pasado, Slim movilizó de urgencia a sus cabilderos en Brasil y logró una reunión con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en el Palacio do Planalto, la sede del gobierno.

A la salida, puso su mejor cara frente a los periodistas y anunció para 2008 una inversión de 1,100 millones de dólares en el país sudamericano, con énfasis especial en el desarrollo de la red 3G (tercera generación), que permite un rápido acceso a internet de banda ancha mediante teléfonos celulares.

En la primera semana de diciembre pasado, sólo un mes después del lanzamiento de la contraofensiva, la orden de Slim ya había bajado a la calle. Claro, la subsidiaria brasileña de América Móvil, se convirtió en la primera operadora en lanzar el servicio 3G en São Paulo y Río de Janeiro, las dos ciudades más importantes del país. No es una jugada más: es la última gran apuesta de Carlos Slim en Brasil, el mercado de telecomunicaciones más relevante de Latinoamérica y en donde terminará de definirse, entre Telmex y Telefónica, el liderazgo en la región.

El esfuerzo es comprensible: por ahora, el empresario mexicano está perdiendo la partida en el país sudamericano. Si bien la resolución de Anatel exige que las subsidiarias de Telefónica y Telecom Italia en Brasil sean operadas en forma independiente, los españoles salieron fortalecidos. En el mercado de telefonía celular más importante de Latinoamérica, además de contar con 50% de las acciones de Vivo, la líder de la telefonía móvil en Brasil, Telefónica ahora también tiene un pie en TIM, la segunda operadora en participación de mercado. América Móvil recién aparece tercera.

En ese escenario dominado por un rival cada vez más consolidado, es lógica la decisión de Slim de ir por más en Brasil. Si quiere liderar el mercado brasileño, el empresario debe atacar ahora o nunca. América Móvil tiene una ventana de oportunidad en algunos segmentos del mercado en los que se anticipó a Telefónica, y si pretende sacar lustre a eso no puede demorar su ataque.

En esa carrera contra el tiempo, la tecnología 3G es una de las cartas fuertes de Slim para acortar la brecha con los españoles. A diferencia de Telemig Celular, su principal competidor en este servicio de Telefónica, que lanzó su oferta sólo en la región metropolitana de Belo Horizonte, Claro ya puede ofrecer 3G en las regiones metropolitanas de otros cuatro estados, además de São Paulo y Río de Janeiro. El área de cobertura de América Móvil abarca a 33 millones de personas.

No es la única ventaja. Mientras Telemig lanzó 3G con un solo aparato, de Samsung, Claro ofrece equipos de las marcas Nokia, LG, Palm y Samsung. “Haber estado listos para ofrecer 3G en la época de Navidad, como parte de una estrategia comercial agresiva, representa para Claro una ventaja competitiva y le permite potenciar su imagen frente al mercado”, asegura Erasmo Rojas, director de 3G Americas, organismo de difusión de esta tecnología con sede en Dallas.

La apuesta por la tecnología 3G busca captar nuevos usuarios en un terreno muy fértil: en Brasil hay 113 millones de celulares, pero sólo 6.5 millones de abonados a servicios de banda ancha. La subsidiaria de América Móvil ofrece dos tipos de paquetes, ambos con tarifa plana: uno, con un costo de 38 dólares al mes, que da derecho a una conexión de 500 kbps; otro, de 55 dólares, con una velocidad de 1 mbps.

El desafío es que la nueva oferta acelere el crecimiento que viene registrando Claro en los últimos meses. En el tercer trimestre de 2007, la subsidiaria de América Móvil fue la operadora que más abonados sumó, 1,700,000, muy por encima del 1,100,000 alcanzado por Vivo en el mismo periodo. En octubre pasado, Claro seguía acortando la distancia del grupo español.

Cambio de rumbo

Ese crecimiento es una señal de que los cambios implantados por Joao Cox desde su llegada a la presidencia de Claro, en agosto de 2006, van por el buen camino. Por entonces, Claro cargaba varios lastres: acababa de caer del segundo al tercer lugar en participación de mercado, estaba todavía focalizada en clientes de bajos ingresos y era la operadora con mayor número de reclamos de Anatel. Ante ese contexto, Cox invirtió fuerte en mejorar los servicios de atención al cliente e hizo un esfuerzo por reposicionar la marca mediante, por ejemplo, el abandono de los auspicios de megaeventos, como los conciertos de los Rolling Stones, para acercar a Claro a marcas premium, como Land Rover o Davidoff.

A eso, Joao Cox le sumó una agresiva campaña promocional de aparatos gratis para clientes de planes de pospago gracias a las ventajas de escala que le da pertenecer a América Móvil, la quinta operadora mundial de celulares. Cox ya tiene qué presumir: 5.2 millones de clientes de pospago en el tercer trimestre de 2007, es decir, 41.5% más respecto del año anterior. Eso mejoró la rentabilidad de la empresa: el margen EBITDA en ese plazo fue de 25%, un salto frente a 12.7% registrado en el mismo periodo de 2006.

Son números positivos, pero todo indica que no será fácil para Cox mantener este ritmo. “La entrada de nuevos jugadores, como Oi a São Paulo, reducirá el mercado de las tres operadoras dominantes”, asegura Luciana Leocadio, analista de la corredora Ativa, en Río de Janeiro. Además, las ventajas que Claro tiene en el servicio 3G no serán eternas. El 18 de diciembre se licitaron cuatro bloques de frecuencias en 1.9 y 2.1 GHZ, y Vivo, TIM y la alianza entre Oi y Brasil Telecom obtuvieron nuevas bandas para ofrecer ese servicio en los próximos meses.

Pero la tecnología 3G no es la única ventaja competitiva de la que goza Carlos Slim en Brasil. Tras la compra de una porción de Net Serviços de Comunicação –la líder brasileña de cable que controla O Globo y en la que Telmex tiene 39.9% de las acciones–, Slim ofrece desde marzo de 2006 triple play (internet, televisión y teléfono), un sueño aún trunco en México. El paquete es ofrecido a través de Embratel, la líder brasileña de telefonía fija de larga distancia de Brasil adquirida por Telmex en 2004 y que usa la red de la operadora de cable para dar telefonía por protocolo de internet (IP).

Esas sinergias le están permitiendo a Carlos Slim morder el pastel de usuarios de banda ancha que tiene Telefónica. En el área de cobertura de Net, la participación de la operadora pasó de 44% en marzo de 2006 a 58% un año después y la de Telefónica cayó de 56 a 42%.

¿Qué pasó con Telefónica? Los españoles se demoraron más que las empresas de Slim en adaptarse a la ley brasileña que prohíbe a los operadores de línea fija ofrecer televisión por la misma vía y controlar una televisora en su propia región de concesión. La norma también impide a extranjeros tener la mayoría accionaria de compañías de televisión por cable.

Para recuperar el tiempo perdido, a mediados de 2006 Telefónica compró 100% de la empresa de TV de paga TVA en Multichannel Multipoint Distribution Service (MMDS) –conocidas como microondas y para los cuales no existen restricciones legales a los capitales extranjeros– en Río de Janeiro, Curitiba y Porto Alegre, además de un porcentaje minoritario de la compañía en São Paulo. Y también puso otro pie en el mercado de la televisión de paga mediante la compra de DTHI (una señal satelital). Con eso, Telefónica comenzó a ofrecer triple play desde agosto pasado, pero la falta de canales exclusivos de Globosat (la mayor productora de contenidos del país, propiedad de O Globo) es una carga pesada para los españoles. “Telmex está más consolidado en TV, aunque esa ventaja competitiva irá desapareciendo con el tiempo”, señala Arthur Barrionuevo Filho, profesor de administración de empresas en la Fundación Getulio Vargas, en São Paulo.

De nuevo, el tiempo apremia. No sólo Telefónica ingresó al mercado de la televisión de paga en 2007: la operadora de telefonía fija Oi compró en julio la señal de cable WayTV y también competirá fuerte en triple play. Además del estrés que provoca la necesidad de acelerar el ritmo en 3G y triple play antes de que la competencia consolide su oferta, hay otro factor: qué pasará finalmente con la entrada de Telefónica a Telecom Italia en Brasil. “Lo más probable es que las malas relaciones entre Telefónica y Portugal Telecom –cada una con 50% de las acciones de Vivo– terminen a mediano plazo con la compra total por parte de los españoles. Eso fortalecería a Telefónica, que, además, ya puso un pie en TIM, y complicaría más la vida de América Móvil en Brasil”, asegura Leocadio, de Ativa.

Aunque el regulador brasileño dispuso que Telefónica y Telecom Italia podrán conservar sus filiales, pero separadas, los españoles ya están presentes en dos firmas que tienen 58% del mercado de telefonía móvil, además de controlar a Telesp –la segunda mayor proveedora de telefonía fija en São Paulo– y formar parte ahora de Brasil Telecom, la compañía de línea fija número tres del país. “La duda del mercado es si las dos operaciones serán realmente independientes”, comenta Luis Minoru, director de la consultora Yankee Group, en São Paulo.

Aun en el peor de los escenarios –si Telefónica termina colocando, en el mediano plazo, bajo un mismo paraguas sus operaciones y las que hoy controla Telecom Italia–, a Carlos Slim le quedaría una carta por jugar. “América Móvil tendría un año o algo más para aprovechar las probables dificultades de alineamiento entre Telefónica y Telecom Italia en Brasil”, explica Manuel Jiménez, analista de Vector. El tiempo, otra vez.

Anticiparse a los próximos pasos de Telefónica es una obsesión de Slim, y más aún en Brasil. “Es un mercado enorme y con un potencial mucho mayor que el de México, donde las empresas de Slim no podrán crecer mucho más. Brasil es una joya”, considera Andrés Benzanilla, analista de Valores Mexicanos. Una muestra: los 1.7 millones de clientes nuevos de telefonía celular obtenidos en Brasil durante el tercer trimestre de 2007 superan por 300,000 los logrados en México en el mismo periodo.

Además, mientras los ingresos de América Móvil en Brasil crecieron 18.9% en el tercer trimestre de 2007 respecto del año previo, en México subieron 12.5%. La joya brasileña puede brillar aún más si Carlos Slim logra sacar el máximo provecho de sus actuales ventajas competitivas. Deberá hacerlo más temprano que tarde. De lo contrario, la joya correrá el riesgo de opacarse.

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