Bear Stearns se vende, ¿quién pierde?

Los empleados y directivos del quinto mayor banco de EU serán los más afectados con la venta; en enero de 2007, las acciones de Bear Stearns valían 172.61 dólares, hoy están en 3.72.
La venta de Bear Stearns generó incertidumbre en los mercado
HONG KONG/LONDRES/NUEVA YORK (CNN) -

El rescate de emergencia de Bear Stearns dejó atónitos a los empleados del banco de inversión y generó fuertes turbulencias en los mercados financieros. El anuncio incrementó los temores de que pocos bancos estén a salvo de una profundización de las turbulencias del mercado.

Los empleados de Bear Stearns se encontraron en su regreso al trabajo que el valor de sus opciones sobre acciones desapareció y que el futuro de sus trabajos pende de un hilo.

Pero el tono sombrío se extendió más allá del quinto mayor banco de inversiones de Wall Street, cuyas acciones bajaban cerca de 88% la mañana de este lunes, a 3.72 dólares.

JPMorgan Chase anunció a últimas horas del domingo que comprará a Bear Stearns por sólo 2 dólares por acción, un 90% menos que el precio de cierre del viernes de los títulos de Bear.

El canal CNBC dijo que la operación implicaría el cierre de la mitad de los empleos de Bear.

JPMorgan espera que el acuerdo le genere 6,000 millones de dólares en gastos por litigios e indemnizaciones.

El acuerdo mostró los riesgos a los que se enfrentan los bancos a medida que empeora la crisis hipotecaria, mientras que el bajísimo precio de la oferta generaba incertidumbre sobre las valuaciones en la industria bancaria.

Los banqueros de todo el mundo ya estaban inquietos por las posibles pérdidas de empleos, a medida que las perspectivas de una recesión estadounidense se cierne sobre las instituciones financieras.

Bear Stearns, cuyos empleados controlan una participación del 30%, da trabajo a unas 14,000 personas.

"La valoración es virtualmente nada", dijo un empleado de Bear Stearns en Singapur.

"Realmente, es un precio bajísimo. Estamos fuera de servicio, es muy, muy triste. Todos están de luto", añadió.

El ánimo entre los empleados estadounidenses era adusto.

"Me quedé sin trabajo", dijo un empleado, que cuando llegaba a trabajar en Nueva York recibió un preaviso de 90 días y que pidió que su nombre no fuera mencionado.

La caída de Bear muestra cuán rápido cambian las cosas en Wall Street.

JPMorgan pagará 236 millones de dólares por el banco de 85 años, sólo una fracción del valor de mercado de 20,000 millones de dólares en enero del 2006.

El empresario Joseph Lewis, un inglés solitario que hizo una fortuna operando monedas y que había comprado 10% de Bear Stearns, perderá alrededor de 1,000 millones de dólares.

"Si se da una crisis de confianza en el espacio bancario mayorista y puede caer algo del tamaño de Bear, entonces la gente comienza a entrar en pánico. Es el verdadero factor del miedo", dijo Simon Maughan, analista de MF Global.

Hay una clara crisis de confianza en todo el sector financiero y es improbable que las nuevas medidas de la Reserva Federal de Estados Unidos para sanear la liquidez, anunciadas el domingo, alivien a los inversionistas lo suficiente, dijeron analistas.

Probablemente, también se intensifique la presión sobre las posiciones de capital de los bancos y se espera que conduzca a que muchos busquen inyecciones de efectivo de fondos de riqueza soberanos.

Pero el nerviosismo implica que hasta los bancos que están en una buena posición pueden estar reacios a aprovechar oportunidades de adquisiciones, dijeron analistas y banqueros.

"Creo en este momento es muy difícil que se den fusiones y adquisiciones. Es como tratar de atrapar una motosierra en el aire. No se trata sólo de realizar un ajuste cuando las cosas salen mal, sino que supone arriesgarse a perder un órgano", dijo un operador con base en Londres.

También los ejecutivos

Salvo que consigan un acto de generosidad del directorio de JPMorgan Chase & Co, los ejecutivos de Bear Stearns podrían descubrir que sus beneficios y bonificaciones han sido devorados por la crisis crediticia.

En enero del 2007, las acciones de Bear habían tocado un récord a 172.61 dólares, debido a que las hipotecas y las compras corporativas llegaban a la cima en Wall Street.

Las alicaídas acciones, y la posibilidad de que no se beneficien de la cláusula del "paracaídas de oro" por la que recibirían importantes bonificaciones si la entidad era adquirida y perdían sus empleos, es un golpe serio a los banqueros, operadores y ejecutivos en una firma que alentó la compra interna de participaciones.

"Las tenencias actuales de acciones por partes de los ejecutivos refleja una significativa inversión personal en la compañía por quienes son responsables de su éxito futuro", dijo el banco en un documento para ser presentado en una asamblea de accionistas.

Sin embargo, la lealtad a la empresa les ha costado caro, ya que la fortuna de Bear perdió brillo.

Según el comunicado, los miembros del comité ejecutivo de Bear, el quinto mayor banco de inversión de Estados Unidos, poseían a fines de enero el 9% de los papeles en circulación.

Sobre esos mismos datos, el valor de los títulos de los principales ejecutivos cayó desde los 1,800 millones de dólares en hace 14 meses hasta los actuales 22 millones de dólares.

Funcionarios de Bear Stearns no estuvieron inmediatamente disponibles para hacer comentarios sobre la venta a JPMorgan.

El comunicado también reveló que Bear no brinda "paracaídas de oro" para sus altos ejecutivos en caso de una adquisición.

Bear ofrece un Plan de Acumulación de Capital y un Plan de Premios en Acciones, aunque ambos procesos tienen una "provisión de doble gatillo" que significa que los premios y todos los beneficios no son desembolsados a menos que el participante sea despedido sin motivos por la nueva compañía o renuncie por una buena razón.

Ahora ve
No te pierdas