Monterrey, la fábrica de flacos

Cada mes, el estado recibe a 23 pacientes para realizarse cirugías de obesidad; es el centro de turismo médico más importante del país, pues cobra 40% menos que EU.
Junto con su robot, Roberto Rumbaut realiza entre 40 y 60 ci

El doctor Roberto Rumbaut adora las figuras de Botero. En su consultorio tiene la pintura de una pareja, obviamente obesa, en postura de baile; una escultura con un jinete tan inflado como su caballo, y hasta un David algo excedido de peso.

Sus pacientes son como estas figuras, personas que a diario acuden para hacerse una cirugía de obesidad.

Rumbaut, director del Centro de Cirugía Para la Obesidad en Monterrey, es experto en cirugías de banda gástrica o bariátrica y en bypass gástrico, en las que se coloca un cintillo ajustable en el estómago o se realizan algunos cortes para controlar el peso y el apetito de sus pacientes. Muestra una foto de él mismo cuando pesaba más de 120 kilos, antes de someterse a una cirugía de banda gástrica.

Monterrey es el centro de turismo médico más importante de México, con 50 cirujanos dedicados a atender a pacientes extranjeros, según la consultora Euromonitor. La ciudad recibe 23 pacientes cada mes y el motivo, básicamente, son costos con calidad similar a la de EU. De acuerdo con esta consultora, las cirugías en México cuestan 40% más barato que en Estados Unidos.

Para Rumbaut, Monterrey es la ciudad donde se practican más cirugías bariátricas en México. Y en su caso, casi 80% de los pacientes son extranjeros.

La ola de ‘turistas médicos’ empezó en 1996, cuando las cirugías de obesidad no estaban aprobadas en Estados Unidos. Rumbaut era recomendado por sus colegas de aquel país con quienes colaboró en los protocolos de aprobación ante las autoridades de salud de EU (FDA, por sus siglas en inglés).

La llegada de los primeros pacientes de Estados Unidos en busca de una solución rápida a su obesidad (personas que deben bajar 45 kilos en adelante), ahora es una creciente industria de turismo médico en los siete hospitales privados de Monterrey (dos de ellos adquiridos por cadenas hospitalarias de Estados Unidos). El potencial del negocio está en los 46 millones de estadounidenses que no tienen seguro médico y las dos terceras partes de la población que, apunta la Coalición Nacional de Salud de EU, es obesa. Los hospitales regios les ofrecen una combinación de cercanía, menores costos y alta calidad en sus servicios médicos.

La cirugía bariátrica fue el inicio del ‘turismo médico’ en Monterrey, algo que está ocurriendo en Puerto Vallarta con tratamientos para el cáncer de próstata para pacientes que evitan las radiaciones o cirugías. Según The New York Times, se trata de ultrasonido de alta intensidad, que aún no está aprobado por autoridades de salud de EU y es realizado por médicos de aquel país en hospitales de Puerto Vallarta y República Dominicana.

Hace 12 años, sucedió lo mismo en Monterrey. Pero, a pesar de que las cirugías de obesidad fueron aprobadas por la FDA en 2001, los pacientes continúan viajando a Monterrey por la diferencia de costos.

Rumbaut opera entre 40 y 60 personas al mes. Muchos son estadounidenses que no están asegurados o cuyos seguros médicos no cubren esta cirugía y pagarla de su propio bolsillo podría costarles tres veces más. “Él fue quien comenzó a traer pacientes extranjeros”, cuenta Jorge Ballí, cirujano bariátrico del hospital San José (dependiente del Tec de Monterrey), en Monterrey. Ahora el hospital de Rumbaut es el segundo en Latinoamérica –después de Venezuela– en utilizar un robot para hacer este tipo de intervenciones.

Más por menos

Lorie Franze, estadounidense de 47 años, fue operada el 22 de septiembre en el Centro de Obesidad de Rumbaut. Su seguro no cubría los gastos de la operación, pero una de sus amigas ya se había operado en Monterrey. Por su cuenta, esta residente de Houston buscó información en internet y eligió a Rumbaut. Todo el paquete le costó 18,000 dólares, que pagó con ahorros y su tarjeta de crédito. Hacerlo en EU le hubiera costado más de 35,000 dólares.

Actualmente, los siete hospitales más grandes de Monterrey ofrecen cirugía bariátrica enfocada en clientes de EU y Canadá. En el hospital San José sólo 15% de los pacientes que se someten a esta cirugía son mexicanos.

“Aun pagando su estancia, sus gastos de traslado y del hospital, es más económico que operarse en EU”, cuenta Miguel Tarabay, director general de Santa Engracia, hospital privado fundado por el empresario Alfonso Romo y adquirido por International Hospitals de EU en 2003.

Wilfrido Ruiz, investigador del Colegio de la Frontera (Colef), cree que aquí hay precios más bajos porque las medicinas son más baratas y el marco regulatorio es más relajado. “En EU, el médico ejerce a la defensiva porque las demandas están a la orden del día”, agrega. Para ejercer, cada médico tiene que pagar costosas pólizas de seguro contra posibles demandas por malas prácticas.

Esta demanda ya hizo que los grupos hospitalarios regios modifiquen una parte de sus instalaciones. Ahora tienen camas extragrandes que resisten más de 300 kilos y en los sanitarios incluyeron tazas de inodoro gigantes. Las jeringas, los brazaletes y hasta el suero están diseñados para obesos.

El naciente ‘turismo médico’ comienza a cambiar las estrategias de los hospitales privados, como dar clases de inglés al personal administrativo y a las enfermeras, o competir por certificaciones como la Join Comission International (JCI), la máxima para hospitales en EU.

Hasta ahora, sólo el hospital de Alta Especialidad del grupo Christus Muguerza (adquirido por la empresa Christus de Dallas en 2001) posee esa certificación, con el sello dorado, máxima acreditación de este organismo. En 2008, el hospital Santa Engracia buscará la misma certificación.

Pero antes de lograr un mayor flujo, los hospitales tienen que ganarse la confianza de los pacientes extranjeros.  “El cliente tiene que estar seguro de la alta calidad de nuestros servicios médicos. Es la razón por la cual puede decidirse por India o México”, señala John Zipprich, vicepresidente de la corporación católica Christus.

Inmediatamente después de obtener el certificado de JCI, sus directores comenzaron a negociar acuerdos con compañías de turismo médico, como Medical Travel Company y Global Choice, así como con dos aseguradoras de EU.

“Con ello vamos a diversificar nuestro negocio y, además, atraemos una masa crítica de casos”, asegura Arturo Garza, director general de Christus Muguerza. Hoy en día, 20% de sus pacientes proviene de otras ciudades aledañas a la zona metropolitana de Monterrey. A inicios de este año, este hospital tenía 65 solicitudes de estadounidenses para operarse.

El potencial

Hasta ahora, internet y las agencias de turismo médico son la principal o única herramienta para atraer pacientes de EU. Los grandes hospitales de Monterrey ya tienen convenios con firmas como Global Choice, Med to Go y MedSolution.

“México es el destino número uno para los turistas de procedimientos médicos de Estados Unidos, sobre todo para cirugías cosméticas y consultas dentales”, anuncia en su página de internet Med to Go, agencia especializada en el turismo médico hacia México.

En EU, proliferan las agencias de turismo médico que promueven paquetes de vacaciones con cirugía incluida. Por ejemplo, MedSolution ofrece un remplazo de rodilla en India por 6,700 dólares (incluido boleto de avión) en lugar de los 35,000 que costaría en EU y hasta una inseminación artificial en Turquía por 1,800 en vez de pagar 5,000.

La estrategia de Rumbaut va más allá. Su negocio ofrece un número telefónico gratuito en Estados Unidos para sus clientes potenciales y una página de internet en inglés con testimonios de otros pacientes. En México, un equipo administrativo se encarga de armar paquetes a la medida: desde el boleto de avión hasta descuentos en el hotel Hampton Inn para su estancia, y convenios con los choferes que llevarán al paciente a sus exámenes médicos y a la cirugía y hasta con farmacias que entregan medicamentos al cuarto de hotel.

Armar estos paquetes es sencillo pues la cirugía sólo requiere de 24 a 72 horas de hospitalización, según el caso.

A fines de septiembre, Lorie Franze estaba contenta por el resultado de su operación. “Siempre batallé con el peso, llegué a pesar 245 libras (111 kilos)”, confiesa esta estadounidense que en algunas semanas alcanzó su peso ideal: 60 kilos.

Fue la primera vez que Franze viajó a México y lo hizo acompañada de una amiga que habla español, para sentirse más segura. Casi no fue necesario pues los médicos y las enfermeras del hospital le hablaron en inglés.

“Muchos pacientes nunca han salido de Estados Unidos y por eso les damos un itinerario para decirles quién los va a buscar en el aeropuerto, qué hacer en caso de perder el vuelo, les dejamos una carta de bienvenida en el hotel y así, les evitamos el factor sorpresa”, explica Doralisa Martínez, encargada de coordinar los paquetes para los pacientes extranjeros. Además, los estadounidenses conocen con exactitud el precio de un paquete donde todo está incluido.

Una rebanada más grande de ‘turismo médico’ llegará cuando más hospitales logren acreditarse por JCI. Este certificado permitiría que los hospitales regios hagan contratos directos con los seguros médicos y las grandes corporaciones de Estados Unidos. “Queremos firmar convenios con el que paga las cirugías”, explica Arturo Garza, del grupo Christus Muguerza.

Inmediatamente después de haber obtenido la acreditación JCI, los directivos del Muguerza iniciaron pláticas con 10 grandes corporativos de Estados Unidos, como Exxon, Wal-Mart, General Electric y Microsoft, quienes autoaseguran a sus empleados y buscan ahorros cuantiosos en sus gastos médicos. El hospital también estaba en pláticas con Aetna, la aseguradora más grande de México. Si las compañías envían a sus asegurados acá, podrían ahorrar 70% de sus gastos médicos.

Su principal mercado son los pacientes mexicanos, aunque sólo 3% de la población mexicana cuenta con seguro de gastos médicos y sólo este pequeño porcentaje es cliente potencial de sus hospitales privados.

Buscar al cliente de EU aumentará sus ingresos, pero también la masa crítica de casos que atienden, algo vital para el entrenamiento y la actualización de los médicos. El fortalecimiento comercial entre Nuevo León y estados vecinos, como Dallas y Texas, también podría atraer cada vez más cirugías, interconsultas o derivaciones médicas entre hospitales de ambos países.

Los dueños de estos hospitales regios quieren que los seguros de EU sean los que, finalmente, terminen pagando la cuenta de sus pacientes, a medida que los costos del sistema de salud en Estados Unidos se vuelven inalcanzables. “El futuro es que Medicare nos pague”, dice Francisco Treviño, del hospital San José.

Las agencias de turismo médico calculan que 250,000 estadounidenses buscan tratamientos médicos en el extranjero. “Pero ni 1% de ellos llegan a Monterrey”, sostiene Tarabay, de Santa Engracia. Su objetivo, como el de sus competidores, es que un mayor porcentaje empiece a combinar el turismo con las consultas al doctor en Monterrey.

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