Misael Uribe, la salud por delante

El gastroenterólogo, empresario, catedrático y político a medias sabe que su misión es la medic al frente de Médica Sur, debe cuidar las acciones de la única empresa de salud que cotiza en la
Entre sus pacientes y su cátedra en la UNAM, Misael se da ti
Alma López

La primera vista que se tiene al llegar al complejo principal de Grupo Médica Sur en Tlalpan es una aglomeración de personas. En la entrada del inmueble se puede ver a los pacientes que llegan y a los que se van; las salas de espera están llenas de familiares de los internados, mientras médicos y enfermeras caminan incesantes por los pasillos. “Parece que estamos regalando algo, ¿verdad?”, dice Misael Uribe (61).

El presidente del consejo de administración de Grupo Médica Sur se da tiempo para todo. Con el mismo tesón que dirige el departamento de gastroenterología del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, encabeza el proyecto de expansión de la única empresa de servicios de salud que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Todo sin descuidar la cátedra de medicina interna que imparte en la UNAM, la tutoría de maestría y doctorado que tiene en esa casa de estudios y, mucho menos, la atención de su interminable lista de pacientes, entre los que cuenta a personas de escasos recursos económicos, artistas, intelectuales y políticos.

Por toda la experiencia adquirida en 40 años de labor profesional, empresarial y académica, y su relación con los diferentes niveles socioeconómicos, Uribe tiene una visión amplia de los retos y oportunidades que gobierno, universidades y empresas tienen en el campo mexicano de la salud.

Quien fuera médico personal de Luis Donaldo Colosio y del ex presidente Vicente Fox, afirma que no hay dinero que alcance para resolver el rezago y las deficiencias que tienen la infraestructura y los servicios médicos del sector público. También cree que, dentro de 15 años, las especialidades con mayor demanda en el país serán geriatría, oncología y neurología, entre otras. La pediatría vendrá a menos, predice. Sabe que la mitad de los mexicanos no están afiliados a ninguna institución de salud pública y que 21% de los derechohabientes de éstas no utilizan los servicios médicos a los que tiene derecho. Esto es por la mala calidad de los mismos, por eso prefieren pagar de su bolsillo para atenderse en el sector privado. Según él, sólo un reducido grupo de las compañías de servicios de salud se está preparando para tomar ventaja de la oportunidad que viene. Grupo Médica Sur es una de ellas.

La empresa se fundó a principios de los 80, cuando 17 médicos especialistas empezaron a ofrecer servicios de rayos X, laboratorio y una unidad de medicina preventiva. Un cuarto de siglo después se convirtió en un complejo médico-académico de alta especialidad. Durante ese periodo alcanzó la suficiente masa crítica de ingresos y venta de servicios, para dar paso a la etapa de expansión. La misma que inició, el año pasado con la compra de tres de los cinco centros de atención primaria de Grupo ING Comercial por 50 millones de pesos (mdp) y del hospital Santa Teresa por 20 millones de dólares (mdd). La meta de mediano plazo es tener presencia en las 50 principales ciudades del país, con una red de clínicas de diagnóstico que canalice pacientes al complejo principal, y de hospitales de segundo nivel donde se hagan intervenciones rutinarias. Incluso, mediante un esquema de subrogación, espera proporcionar servicios médicos a derechohabientes de las instituciones de salud pública.

Y mientras esto sucede, el médico mantiene viva su aspiración de ser secretario de Salud federal. “No hay que acotarse a un límite”, afirma. Sabe que esas posiciones se definen por cuestiones políticas y de grupo. Que todo gira en torno a quien sea electo presidente de la República y que en esos puestos se requiere de mucha pericia política además de conocimientos técnicos.

En 2000, no fue suficiente el cabildeo que hizo para ocupar la referida cartera en el gobierno de Vicente Fox. Perdió frente a Julio Frenk y se tuvo que conformar con la coordinación general de los Institutos Nacionales de Salud y con el reconocimiento al Mérito Médico. En 2004 renunció a esa posición y regresó a la presidencia del consejo de administración de Grupo Médica Sur. Dos años más tarde volvió a la carga. Pero de nada sirvió la presentación que hizo ante el presidente electo Felipe Calderón, sobre lo que se debe hacer para mejorar la calidad de los servicios de salud pública del país. Esta vez, la anhelada secretaría quedó en manos de José Ángel Córdoba Villalobos.


A crecer

La carrera de Uribe tomó vuelo en 1975 cuando fue becado como residente de medicina interna y gastroenterología de la UNAM, para irse a uno de los centros de especialización y atención médica más prestigiados de Estados Unidos: la Mayo Clinic, en Rochester, Minnesota. Ahora niega que quiere convertir a Médica Sur en ‘la Mayo mexicana’. “Quiero hacerlo mejor que eso”, aclara el médico empresario.

Hasta 1996, Grupo Médica Sur estuvo congelado. De sus 26 años de operaciones, la primera mitad la pasó entre devaluaciones, crisis económicas y algunos años con inflaciones superiores a 100%. La segunda parte se desarrolló en un entorno de estabilidad, con un crecimiento constante en sus ingresos. En 1982, la empresa facturaba al mes alrededor de 200,000 pesos a valor actual. Ahora, la cifra ronda los 120 mdd. “La clave ha sido servicios médicos de calidad e inversiones en infraestructura y tecnología”, subraya Héctor Montes Rabell, director financiero corporativo.

Aún hay mucho mercado por atacar. “El valor potencial del mercado mexicano de los servicios privados de salud es de 20,400 mdd y podría crecer a una tasa constante de doble dígito”, expone Alfonso Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Hospitales Privados. Sin embargo, la oferta privada es insuficiente, y no todos los establecimientos cumplen con los estándares de calidad y seguridad establecidos por el Consejo de Salubridad General de la Secretaría de Salud. De los 3,020 oficialmente registrados solamente 2.5%, que equivale a 75 unidades, tienen una oferta superior de 50 camas. Una decena de esas empresas, encabezada por Grupo Ángeles Servicios de Salud, ABC, el hospital Español, Grupo Médica Sur, Christus Muguerza y Star Médica, se ha enfocado en los servicios médicos de especialidad.

A mediados de los 90, la firma empezó a controlar sus costos, a reinvertir su propio flujo de ingresos y a formar a sus propios especialistas en las principales áreas terapéuticas. Así, en 1996, la empresa que nació en el sur de la Ciudad de México estaba lista para crecer. Por la visión de sus directivos fue el primer hospital del país en tener camas eléctricas. La primera en ofrecer resonancias magnéticas y en instalar una unidad de oncología. Hasta ahora es el centro hospitalario con un área especial de geriatría y otra de discapacidad múltiple ortopédica o neurológica.

Ahora, para continuar la etapa de expansión que inició con las adquisiciones de 2007, la empresa pionera deberá invertir más de 500 mdp durante los siguientes cinco años. “No puedo dar nombres, pero en los próximos 24 meses vamos a comprar otros hospitales de segundo nivel y algunas clínicas de primer contacto”, refiere Uribe. Los primeros tienen un costo promedio de 20 mdd a 50 mdd y las segundas van de 15 a 20 mdp cada una.

Montes Rabell explica que, para financiar el crecimiento del grupo, utilizarán tres esquemas. Por un lado, líneas de crédito revolventes con garantía en inmuebles propiedad de la empresa. La capacidad total de deuda con costo es de 1,200 mdp pues la generación de flujo disponible (neto de impuestos) es del orden de 380 mdp. Actualmente, la deuda con costo es de 270 mdp y le queda una capacidad adicional de 900 mdp. La segunda opción son las líneas de crédito quirografarias revolventes para financiar las necesidades cotidianas de capital de trabajo. Y la tercera, que se usaría para los proyectos de expansión, es la emisión de fideicomisos y sociedades de inversión inmobiliarias.


La demanda que viene

Sentados en la sala de espera, decenas de pacientes aguardan hasta cuatro horas por una consulta médica en las unidades familiares de salud del Seguro Social. Pero cuando se trata de estudios clínicos o una intervención quirúrgica pueden pasar semanas y meses. Uribe está consciente de esa realidad. “El país requiere remodelar el sector salud y prepararse para demanda de servicios de alta especialidad médica, que desencadenará la inversión de la pirámide poblacional”, dice.

Dentro de 15 años, la población del país la integrarán personas con más de 40 años de edad y no se están formando los geriatras, oncólogos, neurólogos, cardiólogos y demás especialistas que se necesitarán. Los tratamientos serán largos y costosos. Estadísticas de la Secretaría de Salud federal refieren que, en el último año de su vida, una persona gasta la mitad de su presupuesto para tratar de curarse.

Cada año, alrededor de dos millones de familias mexicanas empobrecen más, debido a los gastos catastróficos de salud no previstos en su presupuesto. “Las instituciones de salud pública están saturadas y no hay capacidad para atender la creciente demanda de los usuarios”, concede Miguel Ángel Lezama, director general de Calidad y Educación en Salud de la Secretaría de Salud. Por ello, 21% de los derechohabientes del IMSS, ISSSTE, Pemex, Sedena, Marina y Seguro Popular, no utilizan los servicios a los que tienen derecho y prefieren los privados.

Sin embargo, 85% de los pacientes que van a consulta no requieren la infraestructura tecnológica y hospitalaria de una torre de especialidades. La mayoría de los casos se resuelve con medicamentos y reposo. Con la compra de las primeras tres clínicas de diagnóstico, Grupo Médica Sur incursionó en este segmento del mercado, en el cual la clave es lograr y mantener el mayor volumen de pacientes. “En cada una de esas unidades vamos a invertir entre 15 y 20 mdp”, comenta Montes Rabell. Antes de adquirirlas, esas unidades ya habían integrado una cartera de 600,000 pacientes. Con el respaldo de la empresa de especialidades la cifra va en aumento. Un paciente paga, en promedio, 400 pesos por consulta.

“No buscamos enfrentarnos al sector público, por el contrario, queremos colaborar y beneficiarnos mutuamente”, asegura Uribe. Por lo pronto, el Sistema Nacional de Protección Social en Salud, mediante un esquema de subrogación, ya permite que los pacientes del Seguro Popular puedan ser atendidos en el sector privado. Siempre y cuando los prestadores del servicio se ajusten a las tarifas que paga el organismo.

Sin duda, el empeño de Misael Uribe por convertir al grupo que preside en el principal centro médico de referencia del país, finalmente tendrá sus resultados. Aunque falta saber si conseguirá su sueño de ser secretario de Salud o se quedará en eso, en un sueño.

Posición en el ranking: 90

 

Ahora ve
No te pierdas