Wall Street se asesora con los lamas

Banqueros y empresarios de Europa y EU acuden a monasterios para conocer la fortuna de sus nego monjes de Bután consultan un libro milenario para predecir la suerte a petición de sus clientes
Tshering Jamtsho es uno de los 40 tsip que visitan los banqu
Craig Copetas
(Bloomberg) -

Tshering Jamtsho, de 25 años, es uno de los 40 tsip (calculadora humana) que hay en los monasterios de Bután. Cada mañana, un aprendiz le lleva a su habitación el Mopai, milenario libro de 250 páginas con fórmulas matemáticas y astronómicas para conocer la fortuna de sus clientes antes de nacer, en vida y hasta su muerte.

El año pasado, unos 300 banqueros y empresarios de Europa y Wall Street fueron a Bután –país más pequeño que Suiza, con menos de 700,000 habitantes–, para que los tsip de Pangrizampa consultaran para ellos el Mopai.

Las preguntas deben ser específicas. La discreción está garantizada. Las comisiones son modestas. Algunos dan comida, otros, artículos para el hogar, los más dejan fajos de billetes en un vaso cerca del Buda del templo. Lo que se recauda financia el nuevo dormitorio del monasterio.

Lily Bafandi, directora de MB Investment, en Zurich, dice que no hay nada malo en pedir ayuda a los lamas. “La lógica de Wall Street es reducida. Hago muchos negocios desde tiendas de campaña en los Himalayas”.

Al primer ministro, Kinzang Dorji, no le sorprende que Wall Street no entienda un mercado regulado por espíritus. “Lo llamamos ‘modelo de felicidad nacional bruta’ y, tras 30 años de usar este antiguo principio, es más importante que el PIB”.

Dorji explicará cómo opera este sistema en agosto, durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, para promocionar a Bután.

Para Kinga Tshering, CEO de Bank of Bhutan, preservar la armonía entre el PIB local, de 1,000 mdd, y la felicidad nacional bruta lo obliga a obtener la bendición de los tsip antes de iniciar una inversión grande. Y significa más que la santificación de los lamas para el nuevo (y único) cajero automático del banco.

“Vemos los mercados de capital desde una perspectiva holística de la que Occidente carece”, dice Tashi Yezer, responsable de la Bolsa nacional, la Royal Securities Exchange of Bhutan, donde sólo se negocia martes y viernes.

“El budismo no es una excusa para nuestra forma de hacer negocios, sino un hecho económico básico: uno cosecha lo que cultiva. Nosotros lo llamamos karma”.

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