La compra más costosa de la historia

La firma de capital privado Providence Equity Partners pagó 51,000 mdd por Bell Canada; la acción de su CEO, Jonathan Nelson, puso al fondo de inversión en la lista de los más poderos
El CEO de Providence demostró su habilidad de estratega con
Stephanie N. Mehta

Hace un año, las alarmas sonaron en Wall Street cuando se corrió la voz de que BCE, grupo del gigante telefónico Bell Canada, podría ser comprado por Kohlberg Kravis Roberts (KKR). La noticia sobre la posible venta -la capitalización de mercado de BCE es de 25,000 millones de dólares (mdd)- movilizó a otros rivales de KKR como Blackstone, Cerberus y Carlyle, que también pujaron.

Finalmente, BCE accedió a ser adquirida por la firma Providence Equity Partners, el fondo de pensiones Teachers de Ontario y un tercer socio, Madison Dearborn, por la histórica suma de 33,000 mdd o 48,500 mdd incluida la deuda. La depreciación del dólar americano ha dejado esa cifra en 51,500 mdd.

El acuerdo fue un triunfo. No sólo colocó a Providence como protagonista de la operación de compra apalancada más costosa en la historia, sino que demostró que esta pequeña firma de Rhode Island era mejor estratega que KKR. El “golpe” validó la estrategia de su CEO, Jonathan Nelson: enfocarse a los medios y las comunicaciones y cultivar relaciones a largo plazo con los principales actores de la industria. Además, lanzó a Providence a las grandes ligas de las empresas de capital privado.

Pero la victoria aún no se concreta. Mientras el acuerdo de compra está siendo revisado por reguladores, los socios de Providence han tenido que tranquilizar a los inversionistas de que sus nuevos prestamistas -como Citigroup, Deutsche Bank, y RBS- cumplirán el compromiso de financiar la descomunal compra.

Esta no ha sido, sin embargo, la única preocupación de Providence, ocupada también en demandar a uno de sus prestamistas, Wachovia, para asegurar el financiamiento de 1,000 mdd que pagarán por la compra de 56 canales de televisión de Clear Channel Communications. Asimismo, la firma de capital privado ha estado atareada con la Metro-Goldwyn-Mayer, el estudio que Providence compró (junto con Sony, Comcast y otros socios) en 2005. MGM no ha alcanzado sus objetivos financieros y tampoco ha encontrado una estrategia cinematográfica exitosa.

Así, Jonathan Nelson es quizá hoy uno de los CEOs más ocupados del mundo: su firma se ha convertido en un megafondo que hoy ocupa el lugar 9 de la lista Fortune de capital privado (por delante de bien conocidos nombres como Cerberus y Thomas H. Lee) con un portafolio de 41 empresas, incluyendo MGM, el conglomerado de medios Univisión, varios canales de televisión por cable y empresas de telefonía celular.  

Nelson, de 51 años, quien había trabajado hasta hoy en relativa oscuridad lejos del bullicio de Wall Street, admite que ya no podrá mantener su bajo perfil y ese estatus marginal que le dio ventaja competitiva por muchos años. Al contrario, los movimientos de Providence y su enorme fondo de inversiones atrae la atención y de muchos, expectativas y escrutinio. ¿Trabajará igual de bien bajo tanta presión? Su amigo y magnate de los medios Haim Saban dice que sí. “No te dejes engañar por su estilo educado y de voz suave. Él es un tipo que practica el heli-esquí en Groenlandia y bucea bajo su bote para desatascar la hélice. Es alguien que disfruta de los verdaderos retos” afirma Saban.

Un camino inesperado

Jonathan Nelson es un inversionista accidental, nunca fue su plan convertirse en un señor del universo al estilo de Henry Kravis o Steve Schwarzman. De hecho -y lo admite con orgullo- no planeaba nada de eso. “No puedes establecer una línea desde el principio. La vida no es así y no debería serlo” afirmó en cierta ocasión. Y ese camino aleatorio ciertamente le ha funcionado.

Luego de varios años de trabajar en diferentes áreas (gestionando las operaciones asiáticas de una empresa química y después laborando para una empresa de capital privado) Nelson decidió en 1991 formar la firma Providence, con el objetivo de concentrar las empresas de telefonía y cable, que entonces estaban fragmentadas y empezaban a consolidarse. Los pocos que se arriesgaron a apostar por la naciente empresa -como el fondo canadiense Teachers y el fondo de pensiones estadounidense Calpers- pronto se vieron recompensados. Sus fondos tienen un retorno de inversión envidiable, con un desempeño excepcional.

En sus inicios, la firma proporcionaba capital para el crecimiento de negocios emergentes, como la empresa de telefonía móvil Western Wireless y la compañía local Brooks Fiber, con el plan de hacerse del monopolio de operadoras. Glenn Creamer, cofundador de Providende, dice que no se ven a sí mismos como meros financieros: “No se trata sólo de dinero; sino de crear una franquicia duradera. Creo que lo hemos conseguido” afirma durante la entrevista llevada a cabo en las modestas oficinas de la firma.

Educación poco común

Una de las claves para construir esa franquicia ha sido mantener una atmósfera de camaradería. En Providence, la educación es un valor cardinal. Aunque sus oficinas están relativamente cerca de Nueva York, están a años luz de la agresiva mentalidad de Wall Street. Nelson intenta que esa cordialidad y cultura imperen aún cuando la firma tiene hoy 65 profesionales en inversiones ubicados en Nueva York, Los Ángeles, Hong Kong, Londres y Nueva Delhi. Los clientes de Providence también agradecen ese ambiente, les da una ventaja competitiva.

De acuerdo a Dick Parsons, presidente de Time Warner, Nelson “no tiene ese gen de magnate o estrella de cine que lo mueva a ser el protagonista, el centro de atención.” Y según el vicepresidente de J.P. Morgan Chase, James B. Lee Jr., “los grandes egos no buscan a un socio que tenga un ego enorme, lo que buscan es asociarse con alguien con quien puedan trabajar.” Por su parte, el CEO de Sony Howard Stringer afirma que “lo que distingue a Jonathan es que mantiene relaciones personales, y eso genera un nivel de confianza que otros no consiguen.”

Pero Nelson también tiene esos momentos en los que desea haber sido un carpintero. Aunque insiste en que ama su trabajo, sobre todo lo estimulante de trabajar con colegas talentosos, igualmente admite que a medida que Providence Equity crece, sus responsabilidades son más difíciles y los problemas más públicos.

Y no sorprende la presión, pues Providence no sólo debe preocuparse por conseguir las colosales sumas de dinero para pagar sus adquisiciones. Actualmente está invirtiendo mucho en Internet y muchas de sus inversiones internacionales incluyen empresas que quieren aumentar su capital, como la operadora india Idea Cellular, que vendió 16% de participación a Providence por 400 mdd. 

El difícil momento que atraviesan los mercados no modificará la estrategia de Nelson, la firma hará más negocios, pues después de todo cuenta con 12,000 mdd para poner en movimiento. Recientemente invirtió en la televisión por cable en Ucrania, no suena glamoroso, pero tiene todo el sentido para Providence, una poderosa firma de capital que ha sido congruente durante todos estos años, guiada por un CEO que hace lo que mejor sabe.

Telis Demos contribuyó a la elaboración de este artículo.

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