Arcelor Mittal busca navíos para operar

El gigante acerero no consigue barcos de cabotaje para operar en México, pese a su poder económ la SCT ha dado permisos especiales a buques extranjeros para moverse en aguas nacionales.
TMM busca aumentar ingresos y ganancias con 15 nuevos buques

Es más que una ironía: Lakshmi Mittal tiene la cuarta mayor fortuna global (45,000 mdd, según Forbes), habita la casa más cara del planeta (en Londres, 105.7 mdd), dio a su hija la boda más cara de la historia (65 mdd) y adquirió la siderúrgica Sicartsa por 1,439 mdd. Pero aun con ese poder, no puede conseguir un barco para llevar mineral ferroso de su mina El Volcán, en Sonora, a su acerera ArcelorMittal de Lázaro Cárdenas, Michoacán.

A escala internacional, ArcelorMittal emplea barcos de entre 200 y 270 metros, y en la flota mexicana de cabotaje no ha encontrado ninguno disponible para hacer sus operaciones entre los dos puertos mexicanos. Esas naves en México prefieren trabajar con Pemex o con las cementeras.

“Se ha tenido que dar permisos especiales a barcos extranjeros para hacer cabotaje a ArcelorMittal”, afirma una fuente de la SCT, que pide el anonimato.

La falta de un sistema eficiente de transporte ha forzado también al gobierno a otorgar subsidios a la exportación de maíz, llevándolo desde Sinaloa hasta África. Y para abastecer de ese grano al centro y sur de México, según Robert Day, director general de Granos y Oleaginosas de Cargill, es más barato importarlo de Estados Unidos por barco, que desde Sinaloa a través de otra vía local.

“El cabotaje en México está poco desarrollado, lo que impide desfogar las carreteras y encarece su mantenimiento”, reconoce Sergio Carrera, director general de Comercio Interno de la Secretaría de Economía.

El gobierno padeció el sistema de cabotaje marítimo en noviembre de 2007, cuando no encontró disponible ningún barco en todo el Pacífico mexicano para abastecer a las zonas devastadas por inundaciones en Tabasco y Chiapas.

Fue tal la desesperación, que el titular de la SCT, Luis Téllez, negoció que la cementera Apasco liberara temporalmente un ferry que opera de La Paz (BCS) a Mazatlán (Sinaloa), para que llevara de Salina Cruz, Oaxaca, a Puerto Chiapas, provisiones a 72,000 damnificados, lo cual reveló la insuficiencia del sistema de cabotaje en un país con 11,592 km de costas.

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