Impuntualidad genera pérdidas monetarias

Entre 5 y 10% de los empleados mexicanos no son puntuales, según datos de la firma Kronos México; el presidente de Concamin encabeza una batalla para acabar con este problema y las fugas de dinero.
Ismael Placencia, presidente de la Concamin, lleva medio año
Alejandra Xanic

Ismael Plascencia se propuso ser el chocante que no tolera un minuto de espera para evento alguno. Desde finales del año pasado instruyó a su equipo en la presidencia de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), para que ajustaran de tal manera sus agendas que no hicieran esperar a nadie, pero tampoco, que toleraran una espera. Y lleva un marcaje muy personal de los políticos y funcionarios más informales (¡aguas Economía!).

Según el ejecutivo guanajuatense, con dos años en la capital de los pretextos, México pierde grandes sumas de dinero por su desdeño al reloj. ¿Cuánto? No es un dato que conozca ni siquiera el Instituto Mexicano para la Competitividad. Lo que hay a la mano es un compendio de esos pequeños ejercicios que se pueden hacer en casa, comenta Deborah Reiner, economista en jefe de la American Chamber Mexico. ¿Cuántas veces ha decidido cerrar el abanico de proveedores y quedarse con los conocidos, por problemas de puntualidad?, ¿cuál es el salario de las personas que están convocadas a una junta, y cuánto costó a la empresa el que la reunión comenzara 15 minutos tarde?, plantea.

Plascencia está más preocupado por la impuntualidad entre ejecutivos, políticos y burócratas, que entre los trabajadores sujetos a los rigores de un reloj checador.

Pero es justo en este último segmento que hay mediciones del impacto de este tema. Volkswagen de México tiene 11,200 trabajadores y cada año desembolsa el equivalente a otro tanto de aguinaldos, en bonos por puntualidad y asistencia, explica Eduardo Sotomayor, director de Recursos Humanos (RH) de la compañía. En las plantas y oficinas tienen una tolerancia de llegar hasta 10 minutos tarde una vez por semana, y no son acumulables. Si el colaborador tiene puntualidad y asistencia perfecta, recibe un premio mensual equivalente a un día de salario tabulado adicional. “Y aquel que obtuvo 10 o más premios mensuales, recibe el equivalente a 35 días de salario en el año”, dice Sotomayor. Normalmente, más de 90% obtiene el premio cada mes, y 80%, el bono anual.

Este incentivo está establecido en el contrato colectivo de trabajo, y ha hecho alzar las cejas a más de un ejecutivo en el cuartel general de VW en Alemania. “Los costos laborales son muy importantes para medir el nivel competitivo de las empresas. Si tuviésemos que reconstruir nuestra historia, no lo meteríamos como parte del incentivo”, agrega Sotomayor.

En Nissan tienen un desembolso similar, dice su director de RH. Pero Francisco García Casas considera que este incentivo en realidad es un medio que las compañías eligen para diversificar sus compensaciones a un menor costo.

Este premio es una política común en los contratos colectivos, aseguran los expertos. Plascencia critica dichos estímulos que parecen un logro, en lugar de una obligación.

Kronos es una empresa estadounidense que ofrece sistemas que permiten llevar un registro preciso de entradas y salidas. En la experiencia de Andrés Bañuelos, director de la firma en México, son impuntuales entre 5 y 10% de los empleados. Pero ha visto casos de horror, como 25% en una compañía del norte y 34% en una dependencia de gobierno.

Según este vigilante del reloj, la zona centro del país es la más ‘conchuda’, y el norte es la más rigurosa –ahí baja a 4%–; las industrias más estrictas son la maquiladora y la automotriz, y las más laxas son la química y farmacéutica. La norma es un premio de entre medio y 1.5 días adicionales de salario al mes. “Todo eso cuesta un dineral”, afirma el ejecutivo, cuya tecnología permite, incluso, saber el número de veces que un empleado justificó su falta con la triste muerte de su abuelita. “¡Qué, tu abuelo era polígamo!”, increpó él alguna vez.

“Nosotros, incluso, hemos recibido observaciones, alguna recomendación (del corporativo en Alemania) de algún día poder cambiar este bono de puntualidad por otro que tenga que ver con la calidad o la productividad”, comenta Eduardo Sotomayor, de VW.

Alberto Velázquez, asesor de la Asociación Mexicana de Directivos en Recursos Humanos, no sabe de empresa alguna que haya querido pasar de un esquema de premios, a uno de castigos, o que haya dado marcha atrás en este bono. Es más, conoce pocos casos de compañías que partan del castigo (aunque no recibir el bono es un castigo). “Según algunos especialistas de la conducta humana, siempre funciona mejor el reforzamiento positivo”.

Un chofer ayuda a Ismael Plascencia a calcular sus desplazamientos por la capital. Habla de puntualidad en cuanta oportunidad tiene, manifiesta un colaborador. “¿Estoy loco? ¡Igual lo piensan pero no me lo han dicho!”, comentó Plascencia en el Club de Industriales en noviembre, cuando arrancaba esta cruzada personal. “Tenemos esa fama en el exterior y desde ahí estamos perdiendo negocios”.

En los últimos meses estuvo buscando la manera de hacer que la campaña pasara a otros niveles, e involucrar a organizaciones del sector privado. “Si perdemos 30 minutos al día en esperas por mexicano, ¿cuánto dinero estás perdiendo? y ¿a quién premiamos? Al impuntual. Lo esperamos, le damos margen. Hasta en los eventos, a ese es al que esperan los meseros para servir, y eso tiene que cambiar”.

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