Chávez toma en sus manos a Cemex

El gobierno llevó a cabo este martes la estatización de los activos locales de la compañía mexi la administración chavista no alcanzó un acuerdo con la empresa, pero sí con Holcim y Lafarge.
Las ventas de Cemex sumaron 5,798 mdd en el trimestre. (Espe  (Foto: )

Venezuela expropió el martes los activos locales de la cementera mexicana Cemex, una muestra de fuerza del presidente Hugo Chávez en su determinación por convertir al mayor exportador de crudo de Sudamérica en un estado socialista.

Centenares de simpatizantes del mandatario escenificaron en la medianoche del lunes varias tomas simbólicas de las principales instalaciones de Cemex en el país, luego de que el Gobierno no lograra alcanzar un acuerdo con la compañía para estatizar sus operaciones locales.

El ministro de Energía, Rafael Ramírez, firmó horas antes un memorando con la francesa Lafarge y la suiza Holcim para comprar más del 80% de sus filiales en Venezuela por unos 820 millones de dólares.

Convencido de que el socialismo es la única vía para doblegar los altos índices de pobreza, Chávez aceleró tras su reelección en el 2006 la entrada del Estado en la industria petrolera, eléctrica, de telecomunicaciones, alimentaria, siderúrgica y, recientemente, financiera.

Y pese a perder un referendo constitucional el año pasado que le habría permitido afianzar la migración de Venezuela hacia una economía estatizada, el militar retirado decretó el mes pasado un polémico paquete legal que amplía sus facultades para intervenir en sectores como el agrícola y el turístico.

Venezuela toma el control de Cemex

En la madrugada del martes, un grupo de trabajadores cementeros y petroleros vestidos con las franelas rojas características de la "revolución bolivariana" y encabezados por Ramírez, entraron al recinto de la planta de Cemex en Guanta, en el este del país, ondeando banderas venezolanas y cantando.

"Esto es una revolución socialista y al que se oponga nos lo llevamos por delante con el comandante Hugo Chávez Frías, que ese sí sabe como se bate el cobre. ¡Patria, socialismo o muerte!", clamaba Ildemaro Suárez, trabajador de un proyecto de crudo pesado estatizado en el 2007.

Nacionalizaciones populares

Tras casi 10 años en el poder, Chávez enfrenta en noviembre una complicadas elecciones regionales claves para su futuro, en las que varios analistas prevén una erosión de su amplia mayoría debido a los numerosos problemas que aquejan a los venezolanos, como la inseguridad, la corrupción y el alto costo de vida.

Algunas encuestas muestran que las nacionalizaciones están bien vistas por la mayoría pobre del país, base del poderío electoral de Chávez y a la que ha destinado numerosos programas sociales y ayudas estatales financiados gracias a los ingentes recursos petroleros.

"Tomando el Estado las cementeras nosotros, como revolucionarios, como patriotas, sabemos que se va a hacer justicia con los trabajadores y ex trabajadores. Ahorita vamos a conseguir lo que siempre nos fue negado", dijo Agustín Márquez, ex trabajador de Cemex, con una camiseta en la que se leía "Ahora el cemento es de todos".

El mandatario quiere que las cementeras, junto con la mayor siderúrgica del país que está comprando a un grupo argentino, le ayuden a mejorar las infraestructuras y a paliar el fuerte déficit de viviendas por el que el Gobierno está recibiendo fuertes críticas.

Ramírez dijo que se planea fusionar las tres compañías para mejorar costos e incrementar la eficiencia, con lo que el Gobierno pasará a controlar una producción conjunta de 8.3 millones de toneladas anuales de cemento, que representa casi el 90% de la capacidad instalada en el país.

Sin embargo, la negativa de Cemex a firmar un acuerdo afectará aún más la aversión de los inversores extranjeros hacia Venezuela, donde pese a las fuertes regulaciones de precios y amenazas de expropiación el sector empresarial registra robustos beneficios por el auge del consumo.

El ministro aseguró que el Gobierno no está dispuesto a pagar los 1,300 millones de dólares que pedía el grupo mexicano y dijo que se creará una comisión que estudiará "la justa valoración" de unas operaciones "con tecnología obsoleta y con fuertes pasivos ambientales y laborales".

Varios analistas estiman que el valor total de estas firmas, de las que Cemex es la mayor con una capacidad de 4.6 millones de toneladas anuales, rondaría los 1,700 millones de dólares.

"Nosotros respetamos los intereses privados", acotó el funcionario enfundado en una chaqueta roja y rodeado de entusiasmados seguidores. "Pero ningún interés privado puede estar por encima de los intereses del pueblo", sentenció.

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