El mercado de lujo pierde su brillo

La industria de marcas como Yves Saint Laurent, Tiffany y Burberry creyó estar a salvo de la cr pero su crecimiento pierde velocidad y las preocupaciones por un futuro menos pródigo aumentan.
Marcas como Dior o Louis Vuitton se enfrentan a un difícil m  (Foto: )
Peter Gumbel

La elegante boutique de Yves Saint Laurent, ubicada en la famosa Madison Avenue de Manhattan, muestra sus costosos productos de manera impecable como siempre…salvo por un detalle, hay una palabra en el aparador que sorprende: “Ofertas.” Las icónicas tiendas neoyorquinas YSL de Gucci y Saks Fifth Avenue también han aplicado descuentos.

¿Qué significa esto? Los negocios de lujo están dando señales de la crisis económica. Aunque sus cifras son mejores que las de otros minoristas, el segmento de los artículos de lujo ha dejado atrás cinco años de intenso crecimiento para hacerle frente a un triple ataque: altos costos en todas sus variantes, desde los fletes a los diamantes; una reducción de consumo en sus principales mercados -Europa, EU y Japón-; y una apreciación del euro frente al dólar y a otras divisas -una desventaja para los fabricantes europeos-.

El mercado de lujo, que mueve 270, 000 millones de dólares, crecerá sólo un 2% este año, bastante menos que el 6.5% registrado en 2007, según los cálculos de la consultora Bain & Co. Asimismo, un estudio realizado por la asociación italiana de empresarios Altagamma reveló que los márgenes de operación de muchas marcas se habían mantenido sin cambios o habían disminuido.

Las reacciones

El lujo también pierde brillo en Wall Street: En julio, la entidad financiera Deutsche Bank redujo drásticamente las proyecciones de beneficios del sector y no aconsejó la compra de acciones relacionadas al sector de lujo.

De igual forma, los grandes distribuidores de estos artículos -como las tiendas departamentales Saks y Neiman Marcus- han reducido sus órdenes de compra para el 2009 y han aplicado descuentos a la mercancía no vendida antes de la temporada de ofertas.

Pocos meses atrás, los ejecutivos de las más importantes empresas de lujo en el mundo habían insistido en que su negocio no se vería afectado por la recesión. El mismo Bernard Arnault (fundador y CEO de France's, propietaria de marcas como Givenchy y Dom Pérignon) declaró el pasado invierno que el sector saldría ileso de la crisis.

Arnault argumentó entonces que los compradores con alto poder adquisitivo siempre tendrían dinero para gastar en artículos de lujo, además de que los nuevos clientes en China, Rusia y otros mercados emergentes compensarían la caída en las ventas de otros países en desarrollo. Y parecía tener razón, pues los ingresos de LVMH, Gucci, Tiffany, Coach y Burberry, entre otros corporativos, registraron un sólido crecimiento en la primera mitad del año.

Una crisis de valores

Sin embargo, no hay duda de que la desaceleración económica -en EU y a nivel mundial- terminará afectando las proyecciones de crecimiento de este sector, y quizá algunas marcas y tiendas minoristas se vean obligadas a reconsiderar la misma definición de “lujo.”

Eso sucedió tras los excesos de la década de los 80’s, cuando los consumidores acaudalados sustituyeron los caprichos de precios exorbitantes por atuendos y joyería menos ostentosa. La actual manía por el lujo quizá repita esa historia, y al parecer las primeras señales ya aparecieron: Yves Saint Laurent, por ejemplo, ha lanzado una colección llamada Edition 24, de precios más accesibles que otras colecciones y diseñada para mantenerse vigente durante más de una temporada.

Se trata de una respuesta inicial a la pregunta existencial que deben hacerse las marcas de lujo: Incluso una vez que se estabilice la economía global ¿Habrá gente que quiera un bolso de 2,000 dólares, relojes de 5,000 dls o gafas de sol de 300 dls? ¿Existe el riesgo de que el llamado “lujo” se convierta en una moda pasajera y termine por desaparecer? “Es una crisis de valores” sentencia Valérie Hermann, CEO de Yves Saint Laurent.

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