El 'circo' de un negocio familiar

La empresa Ringling Bros integró a todos los familiares para lograr el crecimiento del negocio; la firma estima su valor en 1,000 mdd y va por el mercado internacional del entretenimiento.
John Dicocco

Pocas veces las familias empresarias hablan como si todos sus miembros fueran uno solo. En el caso de los Feld, esa unión los ha llevado al triunfo.

A medida que Kenneth Feld, el padre, se acerca a cumplir los 60 años en el negocio del circo, se ve frente a un imperio del entretenimiento que algunos han valuado en casi 1,000 millones de dólares. Aun así, tiene la mira puesta en el crecimiento, especialmente a nivel internacional.

No estará trabajando solo. Recientemente, ascendió dentro de la empresa a dos de sus hijas, Nicole y Alana, a los puestos de vicepresidentas ejecutivas. Del mismo modo que él sucedió a su padre, Irvin Feld, Kenneth comparte con la siguiente generación la gestión de Feld Entertainment, la empresa de entretenimiento de propiedad privada más grande del mundo.

Su hija menor, Juliette, trabaja en Chicago en Wagstaff Public Relations. No está claro si, con el tiempo, se unirá a la empresa, pero ella y su madre, Bonnie Feld, también forman una parte importante en la ecuación familiar.

Actualmente, Feld Entertainment incluye a Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus (tres unidades), Disney On Ice, que incluye tres giras de Disney’s High School Musical: The Ice Tour, Disney Live! y Doodlebops Live! En abril, la empresa inauguró en Corea un nuevo espectáculo de Disney Live!, basado en Cenicienta, Blanca Nieves y La Bella y la Bestia, y después viajará a China, Rusia e India.

“Esperamos duplicar nuestro negocio internacional en los siguientes dos o tres años”, vaticina Kenneth, quien ahora ocupa el puesto más alto, así que le preguntamos cómo se sentía. “En realidad ha sido lo más fácil que he hecho”, afirma. “Creo que se trata de confiar. Nicole y Alana trabajaron en otros sitios un par de años antes de venir a la empresa, de modo que trajeron nuevas perspectivas y habían tenido una buena capacitación”.

Nicole trabaja en la empresa desde hace seis años y Alana lleva cuatro. Por idea de Kenneth, tienen diferentes tareas y ninguna trabaja para la otra.

“Están conscientes del tesoro que tenemos, y no hablo de lo económico, sino de toda la marca. La mayor preocupación es cuidar una entidad que tiene 138 años, mientras, dejamos de pensar a corto plazo”, añade el patriarca.

Para facilitar la transición en la empresa, hace un año contrató al primer presidente que no es de la familia, Mike Shannon. “Es más fácil que (las hijas) escuchen a alguien que no es su padre. Mejor aún, es un nivel más amplio de experiencia. Si queremos hacer crecer la empresa, necesitan saber más que yo”.

Nicole, la hija mayor, considera que Shannon “ha sido extraordinario”. Nos está facultando en áreas donde no nos sentíamos tan seguras o competentes y, sobre todo, aporta una mirada estratégica y global de la empresa”.

“Al no ser miembro de la familia –añade– trae una objetividad diferente a las situaciones. Ambas aprendimos mucho de él; además, la presencia de Mike deja más libre a mi papá”.

La fotografía fue el primer amor de Nicole, quien trabajó como editora del área para la revista People. Pero extrañaba a la familia y el estilo de vida. “Crecimos en el circo y en el mundo del entretenimiento. Era parte de todo lo que hacíamos”, recuerda. “Un día desperté y pensé, ‘tengo la oportunidad de involucrarme en esto y estaría loca si no la tomo’”.

A medida que se fue metiendo más en el negocio, Nicole fue la primera productora en la historia de Ringling Brothers Circus, e influyó en el rediseño del espectáculo.

Además, el espectáculo tiene un argumento y, para interactuar, dividimos al público en un lado rojo y otro azul, para que animen a su equipo en varios eventos, y les divierte mucho el elefante que baila hip hop (leyó bien)”.

“Cambió dramáticamente la producción total y el montaje físico. Ya no hay tres pistas. Es un tipo diferente de escenario”, relata su padre.

Antes, los espectáculos duraban casi tres horas. Ahora duran dos horas, para poder estar al nivel de la capacidad de concentración de los niños, “hemos añadido un componente interactivo, que es un espectáculo previo de acceso total que empieza una hora antes del principal. Hemos seguido trascendiendo después de 138 años porque nos hemos sabido adaptar”, explica Alana.

Las familias están buscando más puntos de enfoque e interacción, insiste. “El nuevo espectáculo tiene una pantalla grande para que todos puedan ver más de cerca.

Experiencia en los contratos
Alana se recibió de la Universidad de Boston en 2002 y empezó a trabajar en investigación y publicidad en los medios, pero no pasó mucho tiempo antes de que también extrañara estar cerca del espectáculo. Una de sus primeras tareas fue trabajar un año en Europa, donde fue directora de Marketing. Ahora, hace espectáculos y los vende.

Los tres viajan con frecuencia. Pero no pueden estar en cada lugar en el que hay una presentación. Para llevar el control, usan un software que les ayuda a dar seguimiento a todos sus espectáculos. Alana trabaja directamente con el sistema de información de contratos (EIS, por sus siglas en inglés).

El EIS guarda toda la información de sus espectáculos. Varias personas tienen acceso a diferentes áreas, ya que se está actualizando constantemente.

Cuando preguntamos en qué forma podrían tener problemas los negocios de familia, Kenneth nos dio esta perspectiva: “A no ser por el nombre, realmente no lo veo como un negocio familiar. Es un negocio y mantengo las emociones alejadas de las decisiones”.

Nicole opina que el ser familia es un activo para triunfar. “Además, Alana y yo tenemos papeles muy diferentes, no nos estorbamos ni competimos. Estamos en partes diferentes así que hay suficiente espacio para las dos”.

El relevo
Feld Entertainment tiene una planificación de sucesión única. Como patriarca, Kenneth informó a sus hijas que no por ser familia irían a trabajar directamente con él. “Así –explicó–, si vienen, tendrán algo que aportar y los demás verán que llegaron con aptitudes. Han trabajado mucho y cada vez han demostrado su valía”.

Los Feld tiene todo bajo control, pero hay una duda: ¿Juliette se unirá a Feld Entertainment algún día? “No lo sé –dice ella–. A medida que avance valoraré mis puntos fuertes y débiles, y veré qué oportunidades tengo”.

“Si Juliette entrara, sería aún mejor, pero la decisión es suya”, concluye Alana.

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