¿Sobrevivirá Citigroup a la crisis?

Los problemas del mayor conglomerado financiero de EU no han desaparecido; la intervención federal terminará siendo, a la larga, una nacionalización.
Los títulos de Citigroup, en caída libre. (Archivo)  (Foto: )

En el lapso de pocos días Citigroup pasó de tener problemas a estar al borde del colapso, el precio de sus acciones se desplomaba entre despidos de personal y grandes pérdidas.

Cuando salió a la luz que el megabanco estaba considerando vender una parte o el total de la compañía, se hizo evidente que la situación de Citi no distaba de la vivida por firmas como Lehman Brothers, Wachovia y AIG antes de naufragar.

La espiral destructiva se detuvo luego de que el gobierno estadounidense acordara inyectar miles de millones de dólares a la entidad y cubrir sus posibles pérdidas. Pero, ¿funcionará?  Christopher Whalen, cofundador y analista del Institutional Risk Analytics, nos ofrece una respuesta. Vale recordar que este economista señaló tempranamente -desde el 2003- los riesgos que corría el conglomerado de servicios financieros.

¿El plan gubernamental resuelve los problemas de Citi?
Atenúa el problema, pero no resuelve nada. Hay tres temas principales que enfrentamos con Citi: los primeros dos tienen que ver con los aspectos operativos y las pérdidas bien conocidas por todos, complicaciones que el banco y Wall Street en general han arrastrado durante años. El tercer punto es la posibilidad de enormes pérdidas en activos fuera de balance, que no podemos ver porque no aparecen. Veremos que nadie confiará en la situación de Citi debido a estas tres interrogaciones que siguen abiertas.  

¿En qué difiere este plan de rescate de los otros que hemos visto en el pasado?
El término preciso para definir lo que el gobierno ha hecho es “open bank assitance” (asistencia a banco abierto). Es similar a lo que hizo el Fondo de Protección a los depósitos bancarios cuando Wachovia ya no pudo sostenerse, excepto que en este caso no hay comprador ya dispuesto. Las otras grandes instituciones financieras tenían gente dispuesta a adquirir activos, pero en Citi no se ve eso. Este rescate es más bien una resolución, eso significa que el gobierno debe tomar el control de Citi e involucrarse cada vez más en sus operaciones, hasta finalmente nacionalizarlo.

Pero el mercado se recuperó y las personas parecen creer que Citi puede modificar su rumbo. ¿Cómo habla entonces de nacionalización?
Mira, ninguna organización gubernamental quiere dirigir Citi, ni tampoco tienen la capacidad para hacerlo, así que ellos dejan que el banco siga abierto y le inyectan dinero. Tanto el Tesoro como los dos partidos políticos pueden aparentar que todos pueden comprar activos del banco y que el contribuyente no saldrá afectado; y eso puede ocurrir, pero tomará años. Y mientras tanto, el gobierno continuará inyectando dinero a Citi, participará en su administración y vigilará la liquidación de activos. Pero no te equivoques, se trata de una lenta nacionalización.

¿Quién saldrá perdiendo en este proceso?
Lo que el mercado reflejó la semana pasada es que el tenedor de acciones comunes terminará perdiendo a la larga. Las acciones están hoy al alza, pero no es más que un respiro temporal. Wall Street eventualmente reaccionará a los problemas que Citi siga arrastrando. Luego el gobierno tendrá que reemplazar las acciones comunes y dejar de simular que el contribuyente es solamente un inversionista pasivo que ayuda a un banco, y entonces tendrá que admitir que todos seremos los dueños. Quién sabe si el gobierno perderá dinero en esto.

¿Citi es solvente?
Si combinas productos financieros estructurados de carácter opaco con las actuales reglas contables –según el modelo del fair-value o valor razonable- casi ningún banco es solvente, pues el sistema equipara la solvencia con la liquidez de activos. Así que por el momento Citi no es solvente. Algunos sostienen que el problema es la liquidez, no la solvencia. Pero al final no tiene relevancia, el miedo conseguirá que la iliquidez llegue a tal nivel que Citi puede ser considerado insolvente bajo el actual sistema contable.

¿Sigue habiendo riesgos?
Citi tiene mucha exposición a los mercados de capital. Y ya no pueden recurrir al viejo juego de no declarar activos en el balance. Ya han incluido algunos de ellos en las hojas, y eventualmente tendrán que declararlo todo. ¿Quién puede saber cuántas pérdidas habrá?

¿Qué medidas debe tomar Citi ahora que el gobierno le ha dado un respiro?
Una interesante maniobra sería que se deshicieran del negocio del consumo que operan en 30 mercados extranjeros, algo extremadamente caro y riesgoso de gestionar. Pero más importante y urgente sería darle el timón a un verdadero banquero, no a alguien como Vikram Pandit, cuya experiencia se limita a los fondos. JP Morgan también tiene problemas, pero Jamie Dimon inspira confianza porque sabe cómo dirigir un banco. Lo mismo aplica a Ken Lewis de Bank of America. Los gestores de fondos creen que las pérdidas pueden convertirse en ganancias, y esperan el ciclo. Pero los banqueros saben que las pérdidas son pérdidas y las evitan.

¿Le sorprendió que Pandit no dejara el cargo de presidente ahora que el gobierno intervino?

Me quedé atónito. Tiene que irse si Citi desea tomar decisiones difíciles y necesarias.

¿Quién le gusta para sustituirlo?

Díganle a Citi que busque a Herb Allison [anterior presidente de Merrill Lynch que asumió la dirección de Fannie Mae tras el rescate estatal. Quizá esté cansado de Washington y quiera ayudar.

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