Freddie Mac y su historia de corrupción

La firma hipotecaria apeló a sobornos y favores políticos para evitar la regulación gubernament finalmente salen a la luz los malos manejos que llevaron a esta empresa al colapso.
Los congresistas que debían monitorear la operación de la co  (Foto: )
WASHINGTON (AP) -

Cuando los Nacionales de Washington disputaron su primer partido en la capital del país en abril del 2005, dos congresistas que supervisaban al gigante hipotecario Freddie Mac tenían asientos preferenciales... una cortesía de la compañía a la que se supone debían monitorear.

Los esfuerzos para incrementar la regulación gubernamental estaban ganando respaldo en el Capitolio, y Freddie Mac intentaba contrarrestarlos. Los boletos de béisbol para el partido inaugural eran una forma de influencia.

De acuerdo con documentos confidenciales de la compañía obtenidos por The Associated Press, el representante republicano Bob Ney y su colega demócrata Paul Kanjorski pasaron la noche en asientos difíciles de obtener cerca del dugout de los Nacionales, acompañados por el ejecutivo Hollis McLoughlin de Freddie Mac y cuatro de los cabilderos de la hipotecaria en la Cámara de Representantes.

Kanjorski rechazó hacer comentarios al respecto a través de una portavoz. A la larga Ney cumplió una condena en una cárcel federal tras declararse culpable de intercambiar favores políticos a cambio de un viaje para jugar golf en Escocia, otros regalos y donativos de campaña en el escándalo de cabildeo de Jack Abramoff.

Los boletos del partido de los Nacionales eran una ganga para Freddie Mac, parte de una campaña multimillonaria muy bien orquestada destinada a preservar su ambiente de trabajo —el cual en gran medida estaba libre de medidas regulatorias-, presionando especialmente a los republicanos que controlaban el Congreso en esa época.

Registros presupuestales internos de Freddie Mac muestran que ésta asignó 11.7 millones de dólares para pagarle a 52 cabilderos y consultores externos en el 2006. Fueron reclutados personajes influyentes como Newt Gingrich, ex presidente de la cámara baja, con contratos que traían consigo cheques de pago con cifras de hasta seis dígitos.

Freddie Mac pagó las siguientes cantidades a las firmas de ex legisladores republicanos o ex personal de ese partido en el 2006:

—Senador Alfonse D'Amato, en Park Strategies, 240,000 dólares.

—Representante Vin Weber, en Clark & Weinstock, 360,297 dólares.

—Representante Susan Molinari, en Washington Group, 300,062 dólares.

—Susan Hirschmann en Williams & Jensen, ex jefa de personal del republicano Tom DeLay, líder de la Cámara de Representantes en esa época, 240,790 dólares.

El presidente y director general de Freddie Mac, Dick Syron, así como McLoughlin, vicepresidente de relaciones externas, usaron ampliamente los servicios de Clark and Weinstock, dijo Weber en un correo electrónico enviado el viernes.

"Yo personalmente me reuní varias veces con el director general y con Hollis y su equipo en forma regular", indicó Weber en el texto. "Clark and Weinstock trabajaron en forma efectiva e intensa para Freddie Mac bajo Dick Syron y Hollis McLoughlin".

La estrategia funcionó... durante un tiempo. Freddie Mac pudo operar con relativa libertad hasta que reventó la burbuja del mercado de la vivienda en el 2007.

Ahora Freddie Mac y su empresa hermana, Fannie Mae, padecen un colapso financiero y se encuentran bajo control gubernamental. El Congreso investiga cómo fue que ocurrió ese derrumbe. Los legisladores han planeado una audiencia al respecto para el martes.

Los registros obtenidos por la AP reflejan una creciente preocupación en torno a Freddie Mac con relación a un coro de críticas de republicanos preocupados de que ésta y Fannie Mae se hubieran convertido en compañías demasiado grandes. Las dos empresas eran propietarias o garantes de más de cinco billones de dólares en hipotecas.

El gobierno y el presidente de la Reserva Federal en ese entonces, Alan Greenspan, hicieron sonar la alarma sobre la potencial amenaza a la salud financiera de la nación si las dos enormes compañías llegaban a verse en problemas.

Y a la larga así ocurrió, cuando asumieron hipotecas de alto riesgo valoradas en un billón de dólares y cuando se deterioró su tradicional negocio de garantías. Los bancos comerciales consideraban a Freddie Mac y a Fannie Mae como competidores, y estaban ansiosos de hacerse cargo de los negocios resultantes de una disminución en sus operaciones.

La AP describió en octubre cómo Freddie Mac frustró los esfuerzos para lograr la aprobación de un proyecto de ley en el que se hubieran implementado duras regulaciones, el cual fue promovido por los senadores republicanos Chuck Hagel, John Sununu, Elizabeth Dole y John McCain.

Freddie Mac le pagó en secreto dos millones de dólares a una firma de consultores republicanos, DCI Group con sede en Washington, para matar la legislación de Hagel. La campaña encubierta de cabildeo estaba dirigida a los senadores republicanos durante el 2005 y el 2006.

De acuerdo con los registros recién obtenidos, el pago a DCI formaba parte de una campaña más amplia dirigida principalmente a los republicanos en el Capitolio.

Incluso la oficina que fungía como la única fuente de regulación federal sobre Freddie Mac fue blanco de la estrategia.

El cabildero Geoffrey P. Gray recibió un pago de 240,000 dólares en el 2006 para que concentrara su atención en la Oficina Federal de Supervisión de Empresas de Vivienda, de acuerdo con los registros.

La semana pasada, Gray no devolvió las llamadas telefónicas que se hicieron a su oficina. El viernes, Freddie Mac declinó comentar al respecto.

Syron ha dejado la compañía. McLoughlin permanece en su puesto en Freddie Mac.

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