Excedentes ahogan a minoristas de EU

Este año muchos productos se quedarán sin vender debido al reducido gasto del consumidor; los mercados extranjeros son una opción para sacar esa mercancía de las bodegas.
Las cadenas estadounidenses han visto caer sus ventas debido
Parija B. Kavilanz
NUEVA YORK -

He aquí una ironía de la recesión: los minoristas estadounidenses que importan productos baratos de otras partes del mundo para venderlos en casa…ahora quieren colocar esos mismos artículos en el extranjero.

¿La razón? Este año, debido al bajo consumo de los norteamericanos, las tiendas del país están repletas de artículos sin vender. Además, se espera que esta gris temporada de compras navideñas agrave la situación, dejando enormes cantidades de mercancía almacenadas. Los analistas del sector estiman que este año el exceso de inventario sea un 20% mayor al del año anterior.

La sobreabundancia de productos sin vender, acumulados en estanterías de tiendas y bodegas, abarca todo, desde ropa de invierno a joyería, desde aparatos electrodomésticos a pantallas planas, licores o autos.

Idealmente, esta situación beneficiaría al consumidor, pues cuando la oferta supera con mucho a la demanda, los comerciantes se ven obligados a bajar los precios. Pero esa premisa no siempre es cierta, según explica Richard Hastings, estratega de Global Hunter Securities.

“No importa cuán difícil se ponga el negocio, existen contratos entre minoristas y proveedores, y leyes reguladoras que evitan que los comerciantes ofrezcan sus productos a cualquier precio. No podrán rebajarlos tanto”, afirma Hastings.

Hay ciertas tiendas que poseen sus propias marcas (como el caso de Old Navy), ellos sí pueden vender sus productos al precio que quieran, “incluso a un centavo”, “pero si eres un minorista que vende marcas de terceros, estás sujeto a contratos que regulan los precios” sostiene el estratega.

La razón de ese control es que los proveedores no desean que los minoristas “malbaraten” sus productos en el mercado, pues ello puede erosionar el valor y la percepción de su marca. Así las cosas, es más sencillo para los comerciantes estadounidenses vender su excedente fuera del país, donde no aplican esas restricciones.

El  mercado extranjero, la salvación

Antes, los minoristas solían utilizar canales secundarios para descongestionar su inventario, como tiendas de liquidación y de descuento. Pero este año la crisis también ha afectado a esos comercios, que ya no están dispuestos a recibir las sobras de los minoristas.

Por lo tanto, cada vez más vendedores están dirigiendo su mirada al exterior de EU.

“Mover las mercancías (no vendidas) al extranjero es una práctica que se ha hecho con anterioridad, pero ahora la tendencia se fortalece debido a que hay demasiada mercancía inundando el mercado doméstico” apunta John Ende, director operativo de Argent Trading, firma neoyorquina especializada en canalizar y gestionar excedentes de inventario.

Ende menciona que cierta  compañía que contrató sus servicios –cuyo nombre no puede revelar- está ahora en negociaciones para vender muebles, ropa y electrónica en países como Israel, Reino Unido, Canadá y Austria. El costo de estos acuerdos suelen ser costosos para los minoristas, explica Ende, pues éstos deben pagar el transporte de los productos al extranjero.

A pesar de ello, la mayoría de los minoristas están dispuestos a pagar ese costo adicional, pues están entre la espada y la pared: Si el minorista no puede vender sus productos, tendrá que rebajar más los precios, lo que afectaría su margen de utilidad y ganancias. Si los guardan, es posible que los productos pasen de moda y sean obsoletos. “Tienen que deshacerse de la mercancía en breve tiempo, y también necesitan el dinero para  pagar a proveedores y acreedores para la mercancía de la próxima temporada” explica Ted Hurlbut, experto del sector en Hurlbut & Associates.

Pero buscar los mercados extranjeros tampoco es sencillo. De acuerdo a Ricard Vendig, director financiero de Active International, ante la desaceleración global en el gasto del consumidor es un reto encontrar a compradores incluso en el exterior. “No sólo pasa en EU, las economías regionales alrededor del mundo también están débiles” apunta Vendig.

Sin importar el reto, los minoristas buscan clientes más allá de las fronteras de EU, pues “mientras más tiempo se queden con el inventario, menos valdrán los productos” apunta Hastings. Y resume así la situación “Es un verdadero desastre para el sector minorista.”

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