La crisis automotriz en la incertidumbre

Las armadoras ignoran cuándo cesará la caída en ventas y regresará la normalidad a los mercados; en México, los inventarios de las automotrices rondan las 260,000 unidades.
Autos  (Foto: Archivo)
Ulises Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Los recortes de producción anunciados por armadoras europeas y japonesas en México en los últimos días son un indicio de que la crisis por la que atraviesa la industria automotriz global es más profunda de lo previsto. Pero también es una señal de que las propias empresas desconocen cuando tocará fondo la crisis y por tanto, cuándo volverá a la normalidad el mercado, coinciden consultores y analistas del sector.

"Las empresas no saben cuándo tocará piso (la crisis) y además no saben cómo va a estar su planeación total a largo plazo, no existe una bola de cristal", indica Adolfo Ramírez, socio consultor del sector automotor de PriceWaterHouseCoopers en México.

"Todas las empresas están interesadas en saber cuál es el piso porque necesitan reducir su capacidad para mantener los costos de operación en un nivel mínimo, necesitan saberlo para poder hacer sus planeaciones", dice a su vez, Pascual Francisco, analista de la consultora IHS Global Insight Latinoamérica, con sede en Lexington Massachusetts.

Desde mediados de 2008, las armadoras estadounidenses empezaron a  reducir su producción en Norteamérica ante la drástica caída en ventas en Estados Unidos -el mayor mercado de la región-, ocasionada por el alza vertiginosa en los precios de la gasolina y la pérdida de confianza de los consumidores ante la recesión económica. Tan sólo el año pasado, las ventas en EU cayeron 18% -casi 3 millones de unidades- respecto al nivel de 2007.  

Despejen los patios

México, que exporta el 70% de su producción a Estados Unidos, ha sido fuertemente afectado por los intentos para empatar la oferta con la demanda. A finales de 2008 las tres grandes firmas de Detroit -General Motors, Chrysler y Ford- anunciaran paros técnicos de sus operaciones en el país durante diciembre y enero.

Y ante la expansión de la recesión económica hacia Europa y Japón, la semana pasada Volkswagen (VW), Nissan y Toyota anunciaron que detendrían temporalmente su producción mexicana durante varias semanas en el primer trimestre de 2009.

VW anunció que realizaría tres paros técnicos en su planta de Puebla y eliminaría a 800 empleados eventuales; Nissan informó que pararía su producción por 26 días en su complejo de Aguascalientes y por 12 días en sus instalaciones de Cuernavaca; y finalmente, Toyota avisó que suspendería actividades por cinco días en su planta de Tijuana.

Esta situación ha generado ya un serio problema de acumulación de inventarios en México.  "El consenso de la industria -considerando líneas de producción de automóviles, camiones ligeros y pesados- es que entre plantas y distribuidores cerraron el 2008 con un inventario equivalente a tres meses de venta", indica Armando Soto, presidente de la consultora Kaso y Asociados. 

Hablando en números, las armadoras y las agencias terminaron el año pasado con 259,000 unidades en inventarios. Esto explica también el porqué de los paros técnicos. 

No hay soluciones fáciles pues nadie sabe cuándo se detendrá la caída en la demanda (ventas) y, por tanto, en qué medida debe de ajustarse la oferta (producción). "¿Se va a mantener la velocidad de la caída en ventas que tuvimos en diciembre?, ¿se va a acelerar? o ¿se va a moderar?", señala Soto. En noviembre y diciembre pasados, las ventas de vehículos en México tuvieron caídas del orden de 20 %.

El primer trimestre de 2009 será clave para analizar el rumbo que tomará el sector, aunque los analistas dan sentado que será un trimestre de ajuste, con más paros técnicos y, posiblemente, cierre de operaciones. En todo caso, los perspectivas para el resto del año no son muy optimistas y nadie se arriesga a pronosticar una fecha  recuperación.

PriceWaterHouseCoopers estima que la producción automotriz en Norteamérica caerá 17% en 2009, mientras que IHS Global Insight pronostica una caída en producción de hasta 30%. En México, la caída en la producción se estima entre 20 y 25%, según distintas proyecciones.

 

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