Mexicanos convierten aceite en biodiesel

Agnès Merat y Juan Gutiérrez viajaron del DF a Argentina con aceite de restaurante como combustible; el director de CBM Chemical diseñó el reactor con el que funciona su van y ya recibe otros pedidos.
Aceite a biodiesel  (Foto: Laboratorio en movimiento)
Alejandra Xanic

Dos mexicanos han recorrido 21,000 kilómetros a bordo de una van, sin gota de gasolina. Agnès Merat y Juan Miguel Gutiérrez (Chimi) salieron del DF el 4 de mayo de 2008, y llegaron a Argentina, impulsados por aceite usado de los restaurantes.

Su espíritu e idea abre bocas dondequiera que estacionan su camioneta. No sólo en otros ciudadanos; su aventura está dejando estela en los restaurantes también.

Rubén Manilla es el experto en diesel que diseñó el reactor que viaja en la van. Manilla, director de CBM Chemical, una proveedora de automotrices, ahora recibe pedidos. La Universidad La Salle, en Morelos, ya procesa el aceite de su comedor en uno de sus reactores. La chef Gabriela Cámara, dueña del Contramar, le entrega el aceite de sus tres restaurantes y él le entrega biodiesel para su camioneta de reparto, a 6 pesos el litro. "El disel cuesta 7.80, así que ahorro; pero lo más saludable es que tengo tranquila la conciencia de que mi aceite no está contaminando", dice. Lo normal en el gremio es que lo tiren.

Además, este combustible contamina menos que el diesel. "No es tanto lo que se ahorra en emisiones, sino lo que se ahorra en contaminación del agua", acota Oliver Probst, experto del Tec en Monterrey.

Manilla idea cómo aprovechar este interés, y ya hay empresas tras esa liebre. BioFuel de México procesa el aceite que le dan 500 locales en la capital. "Si nos lo quisieran vender en 1 peso no nos sale el negocio", dice su director, Carlos Campos. El biodiesel lo procesan en Jalisco y mueve los tráilers de Trans Gran.

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Según Probst, es difícil escalar este negocio; es opción para un gobierno que lo colecte en los camiones de basura, y utilice el biodiesel en su flota. "Lo que el aceite nos permite es sembrar el conocimiento de la energía renovable en la gente", plantea Campos.

Agnès y Chimi usan 100 litros de aceite para recorrer 1,000 kilómetros; conseguirlos les lleva seis horas. En cada cocina los reciben atónitos; ellos agradecen con una charla y una fotografía con esa van movida por las frituras.

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