Banobras busca apalancar plan anticrisis

Alonso García Tamés prevé duplicar la cartera y otorgar crédito por 65,000 mdp para infraestructura; entre sus proyectos para 2009 están los paquetes carreteros y la tercera etapa del Tren Suburbano.
Alonso Garcia Tames  (Foto: Alfredo Pelcastre / Mondaphoto)
Adolfo Ortega

La crisis trae milagros. Tuvo que suceder una hecatombe financiera para que el gobierno federal designara un presupuesto histórico para invertir en infraestructura. Este año tiene 600,000 millones de pesos (mdp) para construir puentes, levantar escuelas, hacer carreteras y muchas otras obras más.

La intención es que, además de compensar una parte del déficit que hay en infraestructura, esta inversión genere un círculo virtuoso en la economía y así se contrarreste parte de los efectos negativos de la crisis financiera global.

Uno de los pilares de esta estrategia es Banobras, el segundo banco de desarrollo más grande del país. Este año tiene el objetivo de otorgar créditos y garantías por 65,000 mdp. Esta cifra es casi igual al monto que sumaban todos sus créditos vigentes y vencidos al cierre de septiembre de 2008, los datos públicos más recientes.

El desafío es múltiple: además de duplicar su cartera, debe hacerlo en un entorno en el que los proyectos de infraestructura se vuelven más estratégicos por el uso de las obras terminadas y por la derrama económica que genera su construcción. Al mismo tiempo, debe animar a que otros intermediarios privados otorguen préstamos de largo plazo, en medio de una de las peores crisis financieras de la época moderna.

"El rol más importante que tiene Banobras es evitar que los proyectos que han costado tanto trabajo armar se nos detengan por este entorno de liquidez escasa", dice Alonso García Tamés, director general de Banobras.

Entre los proyectos más emblemáticos que planea financiar el banco en 2009 destacan los paquetes carreteros que licitará la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) -el siguiente es el paquete del Pacífico- y la tercera etapa del Tren Suburbano, que podría requerir una inversión superior a 300 millones de dólares (mdd).

El banco no podía estar más sólido. Su índice de capitalización ajustado es 15%, casi el doble de lo que le obliga la regulación, y sus reservas equivalen a 3.7 veces el monto de los créditos vencidos. "Banobras tiene una capitalización muy sólida, eso le da espacio para crecer", dice Laurence Wattraint, analista de Standard & Poor's (s&p), quien está a cargo de calificar los bancos de desarrollo.

Además, Banobras viene de perder participación de mercado como consecuencia de la fuerte competencia de los bancos comerciales, que se peleaban por prestarle a los estados y municipios, así como a las empresas que requerían capital para construir obras de infraestructura.

Esto llevó a la institución a buscar sus ingresos en otra parte, por ejemplo, como agente financiero del gobierno del Estado de México en el refinanciamiento de su deuda, operación celebrada el año pasado. Además, impulsó su programa de garantías, con el cual cubre en promedio 45% de las primeras pérdidas a los bancos comerciales que otorgan bajo este esquema préstamos para infraestructura.

Mientras esto sucedía, desarrolló un plan piloto para convertir en sujetos de crédito a los municipios más marginados del país para fomentar la inversión en obras básicas, como drenaje y alumbrado público.

Pieza clave

Ahora las cosas son diferentes para Banobras. Tiene que ser la palanca de una buena parte del plan anticrisis del presidente Felipe Calderón. Y el tiempo apremia. Del monto total que el banco tiene planeado financiar, García Tamés calcula que el primer trimestre colocará 15% de la meta. Entre abril y junio avanzaría 30%; 40%, en el tercer trimestre; y el restante 15% entre octubre y diciembre próximos.

"Sin duda, hay un reto en el ejercicio, en esta agenda hay un reto de cómo hacerla avanzar más rápido", dice el funcionario.

Un primer desafío es el mismo análisis de proyectos de infraestructura, que suelen consumir mucho tiempo y recursos en su preparación. Por ello están canalizando a esta actividad recursos del Fondo Nacional de Infraestructura, que consiste en un fondo mayoritariamente privado que sirve para realizar este tipo de estudios. Banobras también financia estos análisis con recursos de un fondo que tiene compartido con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

"El trimestre pasado, en términos de preparación y ejecución de proyectos, fue uno de los más importantes en la historia de Banobras", dice García Tamés. "Estamos viendo cómo terciarizar una parte de estas tareas y apoyarnos en agentes externos que nos ayuden a preparar estos proyectos. Ya iniciamos con algunos proyectos desde el trimestre pasado".

El segundo reto es que las garantías de Banobras sean tan atractivas como para animar a que otros bancos financien también este tipo de obras. "No creo que haya problemas porque así suele operar la banca de desarrollo", dice Angélica Bala, analista de bancos comerciales de s&p. "El problema será convencerlos de dar préstamos de largo plazo, como los requiere este tipo de proyectos... los bancos serán muy selectivos con sus créditos".

Sin embargo, la piedra que tiene más posibilidades de frenar este programa es el marco legal que regula las licitaciones de obra pública. "La ley no pone las bases para asegurar que se den las dos cosas más importantes que busca una licitación: la mayor calidad al menor precio", dice Rodrigo Centeno, investigador de CIDAC, un think tank mexicano.

García Tamés señala que los cambios legales que se realizaron el año pasado harán más ágiles estos procesos. Entre estas reformas destaca la que aprueba que la misma empresa que haga los estudios de factibilidad pueda competir para realizar la obra, algo prohibido con la legislación anterior. También hay más flexibilidad para las adjudicaciones directas y la impugnación de procesos de licitación, una práctica común de las compañías perdedoras, no retrasará como antes el inicio de las obras. "Con esas medidas se puede contribuir a hacer más ágil la ejecución de los proyectos", dice.

A mediados del mes pasado, el titular de la SCT, Luis Téllez, anunció que el gobierno postergaba la licitación de Punta Colonet, un puerto de carga de 6,000 mdd que se ubicaría en Baja California, y con el cual se intentaría aprovechar el auge del comercio entre China y Estados Unidos. Desde que se anunció el proyecto, hace más de cinco años, la licitación se ha postergado al menos tres veces. El motivo de este año: el entorno económico negativo y la previsible falta de financiamiento.

"El plan anticrisis es el adecuado para balancear una caída de la economía, pero la pregunta es si el plan es funcional", dice Centeno, del CIDAC. "El reto está en lo micro, a nivel operativo; la ejecución hará la diferencia".

MANOS A LA OBRA... MUNICIPAL

Banobras quiere prestarle recursos a los municipios más pobres del país, pero antes debe mandar a la escuela a sus presidentes municipales.

Una crítica frecuente al gasto público es su centralización: todo o casi todo el gasto lo controla el gobierno federal. Banobras lanzó hace dos años un programa que contrarresta esta tendencia, prestando dinero a los municipios más pobres del país para que éstos realicen sus propias obras de infraestructura.

El banco de desarrollo adelanta aportaciones al presidente municipal, y con estos fondos se realizan obras generalmente muy básicas como pavimentación de calles, drenaje y alumbrado público. La garantía del pago son los recursos que les llegan a los municipios del Fondo de Aportaciones para Infraestructura Social.

Hace dos años comenzó un plan piloto de este programa en municipios de Michoacán. Los resultados fueron limitados porque la mayoría de los presidentes municipales estaban a punto de concluir su mandato.

"Y uno de los elementos importantes de este programa es que el financiamiento se pague dentro del mismo ejercicio municipal para que no se les herede la deuda a los siguientes presidentes", dice Alonso García Tamés, director de Banobras.

El año pasado fue el del estirón. El banco prestó a entidades marginadas de Chiapas, Veracruz, Durango y Oaxaca, y con ello aumentó el número de municipios acreditados de 500 a más de 800. El plan es terminar el sexenio con más de 1,000 municipios acreditados.

"Acreditamos municipios que nunca habían tenido crédito y los acreditamos a tasas muy competitivas", dice García Tamés.

El proceso no es fácil. Primero, hay que convencer a los alcaldes de los beneficios de este programa. Muchas veces se requiere que las legislaturas locales emitan decretos que permitan al ayuntamiento recibir este tipo de recursos a través de un fideicomiso que utiliza las participaciones de los municipios como fuente de pago del préstamo.

Además, para constituir los fideicomisos hay que pagar su formación, operación y, en ocasiones, dos calificaciones a agencias de valores. El monto de este pago está fuera del alcance de la mayoría de los municipios.

Por ello, el gobierno federal absorbe dichos gastos a través del fideicomiso para coadyuvar al desarrollo de las entidades federativas y municipios (Fidem).

Pero hay otra cosa: hay que enseñar cómo aprovechar mejor estos recursos. En todos los municipios que acreditó el año pasado, Banobras impartió talleres a los presidentes municipales cuando éstos aún eran funcionarios electos.

El contenido de estos talleres, impartidos por académicos del cide, daban información básica sobre finanzas públicas municipales y de evaluación de proyectos, entre otros temas. "Esta gente tiene una necesidad enorme de aprender", dice Alonso García Tamés.

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