El misterio del dinero de Ruth Madoff

Bernard Madoff realizó un fraude millonario siguiendo el esquema de estafa de Charles Ponzi; la mujer de Ponzi cayó en la quiebra, pero la de Madoff podría tener decenas de millones de dólares.
Bernard Madoff  (Foto: Archivo)
Mitchell Zuckoff
NUEVA YORK -

Con Bernard Madoff declarándose culpable por los cargos federales que quizá lo enviarán a prisión de por vida, la atención se ha desviado hacia su esposa, Ruth. O más específicamente, hacia dos cuestiones acerca de ella: ¿Qué sabía del fraude? Y ¿conservará las decenas de millones de dólares en propiedades y activos a su nombre?

Hace tres meses, Bernard Madoff describió sus operaciones como un esquema Ponzi, con lo que revivió el recuerdo del individuo que dio nombre a ese tipo de estafa, Charles Ponzi. Ahora, la atención sobre Ruth Madoff debería hacer lo mismo por el recuerdo de la esposa de Ponzi, Rose, aunque la señora Madoff podría sufrir ante esa semejanza, al menos desde el punto de vista financiero.

En 1917, Rose Gnecco tenía 21 años cuando Ponzi la vio en una plataforma de trolebús en Boston. Era una belleza italo-americana. Rose, quien media un poco menos de 1.52 metros de estatura, tenía cabello oscuro, piel de alabastro y curvas que ponían a las delgadas modelos de entonces en vergüenza. Ponzi, de 35 años, se enamoró con locura. Por un golpe de suerte, estaba en la estación acompañado de su casera, quien había enseñado a Rose a tocar el piano. Después de que los presentaron, Ponzi pasó el viaje en trolebús soñando despierto mientras miraba fijamente la nuca de Rose. Más adelante escribió sobre ese momento: "Tiempo, espacio, el mundo, y todo lo demás alrededor de mí, excepto esa chica, había cesado de existir". Siete meses después, se habían casado.

Rose quería una vida simple que girara en torno a su esposo y una casa llena de niños, y perdía la esperanza ante los interminables sueños de riqueza de Ponzi. Él quería esperar para comenzar una familia hasta que tuvieran estabilidad financiera. "Quiero que puedas despilfarrar cien dólares", le dijo. Ponzi se hizo cargo del malogrado negocio de frutas del papá de Rose, pero era una causa perdida. Empeñó su reloj de bolsillo y tres de los anillos de Rose, y emprendió su propio camino. Después de varios falsos comienzos, a finales de 1919 se topó con la idea que los haría a él y a Rose ricos, aunque por poco tiempo, y convirtió su nombre en un sinónimo de estafa.

El plan de Ponzi involucraba una forma primitiva de arbitraje. Creía que podría generar enormes ganancias al aprovecharse de las diferencias de precio de los cupones de respuesta internacional prepagada, que podían intercambiarse por sellos postales en casi cualquier país del mundo (Ponzi notó, gracias a una carta que recibió de España, que los cupones que costaban el equivalente a un centavo de dólar en Europa, podían cambiarse por seis sellos de un centavo en los Estados Unidos. Esto se debía a que el tipo de cambio de los cupones se había establecido en 1906, pero las monedas europeas se devaluaron con la Primera Guerra Mundial y los cambios postales no se revisaron). Ponzi reunió a algunos inversionistas, pero cuando el plan probó ser poco viable, en lugar de devolver el dinero, comenzó a usar los fondos de nuevos inversionistas para pagarles los réditos prometidos a los anteriores. El esquema fue conocido por mucho tiempo como "robarle a Pedro para pagarle a Pablo" y es el mismo que, según los fiscales, Madoff utilizó.

Todo apuntaba a que Rose no tenía idea de lo que Ponzi se traía entre manos. Entre otras evidencias, los registros del juicio de quiebra que siguió a la caída de Ponzi están manchados con quejas de los Gneccos -todos los miembros del clan familiar de Rose que le confiaron su dinero. En la página 363 la misma Rose registró una queja por una inversión de 2,535 dólares en la compañía de su esposo, dinero que nunca volvería a ver. Un escéptico podría sugerir que las inversiones de Rose y su familia eran barbas para que Ponzi se escondiera detrás, pero cuando miles de inversionistas recuperaron su dinero en una carrera de varias semanas cerca del fin, ni Rose ni su familia recobraron un centavo. Le creyeron.

Cuando Ponzi se declaró culpable por el delito federal de usar el correo estadounidense para estafar -uno de los mismos cargos que se le imputan a Madoff- fue a prisión y Rose quedó devastada. Al principio, los inversionistas que perdieron dinero con Ponzi se dirigieron con desdén hacia Rose, y sugirieron que los Ponzis habían escondido una fortuna. Pero pronto se volvió evidente que no era cierto. Rose presenció cómo un subastador dispuso del contenido de la lujosa casa que habían comprado en Lexington, Massachussets. Algunas veces rogó por que la llevaran, y otras, subió al trolebús para visitar a Ponzi en la prisión después de que su magnífica limosina Locomobile fue embargada. Rose se mudó con su familia y encontró un empleo.  

Sin embargo, permaneció devota a Ponzi mientras éste cumplía su condena de cinco años en la prisión federal y durante los siete años en la prisión estatal que le siguieron. Durante un breve periodo intermedio de libertad, las fotos mostraban a Rose radiante a su lado. Una vez que liberaron a Ponzi, Rose luchó una batalla fallida contra su deportación a Italia -éste nunca se había convertido en ciudadano estadounidense después de inmigrar en 1903. Dos años después de la deportación, sin voluntad para dejar su hogar y su tierra, o a las sobrinas y sobrinos que quería como a los hijos que nunca tendría, Rose ganó un divorcio transatlántico. Sin embargo, durante los doce años restantes de la vida de Ponzi, ambos intercambiaron amorosas y coquetas cartas en las que hablaban de reunirse.

Es un asunto pendiente si Ruth Madoff sabía de los actos cometidos por el que ha sido su esposo durante casi 50 años. Pero sus acciones ya contrastan bruscamente con las de Rose Ponzi, lo que provoca que las sospechas abunden. Los reguladores de Massachusetts dicen que en las semanas anteriores al arresto de Bernard Madoff, Ruth retiró 15.5 millones de dólares de una correduría perteneciente en parte a la compañía de su esposo. A principios de este mes, para contestar una de las dos demandas civiles que nombran tanto a Ruth como a Bernard Madoff, su abogado afirmó que alrededor de 70 millones de dólares en propiedades y cuentas a nombre de Ruth Madoff están separadas de los activos de su esposo y no relacionadas con el presunto fraude. abogados de Madoff aún no han contestado las llamadas.

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Rose Ponzi emergió del fraude de su esposo, en quiebra pero inocente. Dado el dolor que Bernard Madoff causó al emular a Charles Ponzi, Ruth Madoff debería considerar el ejemplo de la esposa de Ponzi.

Mitchell Zuckoff es profesor de periodismo en la Universidad de Boston y autor del libro "Ponzi's Scheme: The True Story of a Financial Legend" (El Esquema Ponzi: La Verdadera Historia de una Leyenda Financiera).

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