La nota roja y la economía

Luis Miguel González alerta que los cárteles del crimen organizado son especialistas en logística; el director editorial de Público Milenio Guadalajara dice que saben de mercadotecnia y reingeniería.
Narcotráfico  (Foto: Notimex, )
Luis Miguel González

Ésta es una columna de negocios… ilícitos. Los últimos meses ha habido un cambio radical en la geografía del tráfico de drogas en el hemisferio occidental. América Central y la frontera sur de México se han convertido en piezas clave en el rompecabezas. Los cárteles de drogas los han empezado a utilizar como teatros de operaciones para contrarrestar el aumento de control en otras partes del territorio mexicano.

¿Por qué estoy leyendo esto, acaso no compré Expansión?, quizá se pregunte usted. Le digo, para tranquilizarlo, que ésta sigue siendo una revista de negocios. El detalle es que las actividades de las redes ilícitas del tráfico global tienen cada vez más impacto en las estrategias de desarrollo económico, en los negocios, las finanzas y los flujos entre regiones.

Lo dijo Moisés Naim en su libro Ilícito: la nota roja es economía y viceversa. El aumento en el monitoreo del espacio aéreo mexicano en el último bienio disminuyó 90% los cargamentos de cocaína de Colombia a México. El tráfico ilegal por vía marítima se redujo 60% en el mismo lapso. La respuesta de los cárteles, según Fred Burton y Stephen Meiners, de Stratfor, ha sido el incremento en las operaciones de contrabando terrestre en la frontera sur.

Es necesario oír a los Tigres del Norte para entender a México, sentenció Arturo Pérez-Reverte, el novelista español. Más allá de discutir qué tan precisa es esa frase, debemos asumir que no hay forma de entender la economía nacional sin comprender, aunque sea a grandes rasgos, cómo funcionan las organizaciones criminales. No basta con saber que las ejecuciones pasaron de 2,700 en 2007 a más de 5,000 en 2008. Hay que tomar nota de que los cárteles son multinacionales que han empezado a hacer ajustes en su forma de operar. Saben de mercadotecnia y de reingeniería y son especialistas en logística. Son un oligopolio dominado por seis grandes empresas criminales, en un negocio que mueve entre 20,000 y 40,000 mdd al año.

La nota roja es economía y viceversa. En Michoacán, el crimen organizado está invirtiendo fuerte en el cultivo del aguacate y arrasa hectáreas de bosque, denuncian los grupos ambientalistas.

Los grupos mexicanos mantienen su afán por controlar el territorio nacional, pero se han convertido en multilatinas del crimen. Las organizaciones criminales de México están desplazando a las colombianas y a las peruanas. Están conquistando nuevos territorios y expandiéndose. El gran mercado sigue siendo EU, pero va creciendo la importancia de los mercados locales en América Latina y la posibilidad de vender a Europa.

Han ganado protagonismo en el tráfico del hemisferio occidental. No sabemos de su cifra de negocios, pero podemos seguir su pista a través de los cables informativos: asesinatos en centros comerciales de Buenos Aires, Argentina; crímenes y detenciones en Guatemala; acusaciones de vínculos con la policía de Nicaragua; cargamentos confiscados en Australia… detenciones de mexicanos en Colombia y de colombianos en México.

Los Zetas, el Chapo, los Beltrán Leyva, el cártel del Golfo y el grupo de los Arellano forman parte de la economía ilícita de la que habla Naim y caben en el perfil de las McMafias que describe Misha Glenny: “El mundo delictivo está mucho más cerca de lo que creemos de las actividades bancarias y del comercio formal”.

El mayor riesgo en México es que el gobierno no tiene el control pleno del territorio nacional, dice Stratfor. Hay grandes partes de la Sierra Madre Occidental y de la Oriental que “son una frontera donde las leyes escritas son difíciles de reforzar”, afirma el reporte.

Nos dirigimos hacia un mundo en el que los mayores choques no serán entre ideologías y civilizaciones, sino entre gobiernos y sociedades y las redes de traficantes globalizados, dice Moisés Naim. Es una lucha por el control de los territorios, geográficos y mentales. Los narcos utilizan efectos especiales para la elaboración de sus videos, denuncia la Secretaría de Seguridad Pública.

Luis Miguel González es director editorial de Público Milenio / Guadalajara

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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