Los resultados de los bancos, en duda

La reciente recuperación de las acciones de los bancos estadounidenses en los mercados no durará; es necesario que los inversores obtengan mayor claridad sobre la salud de sus balances financieros.
Colin Barr
NUEVA YORK -

Vikram Pandit, Jamie Dimon y otros CEOs dicen que sus bancos van bien, pero pocas personas parecen creerles.

Pandit, el jefe de Citigroup, dijo hace dos semanas que el banco tiene su mejor trimestre en dos años. Dimon, el CEO de JPMorgan Chase, afirmó que su institución se dirige hacia un primer trimestre redituable.

El optimismo ha ayudado a liberar a las acciones de su peor estancamiento en más de una década. Hace dos semanas, éstas se recuperaron repentinamente después de alcanzar su punto más bajo en 15 años, sin embargo, perdieron parte de esas ganancias el jueves.

A pesar de la reciente recuperación, los grandes bancos continúan valuándose a la mitad o menos de su precio de hace un año.

En parte, eso es porque incluso mientras los CEOs les dan un giro optimista a las cifras por publicar del primer trimestre, debemos considerar que ha pasado algo de tiempo desde que los inversionistas depositaban su confianza en los números publicados por los bancos.

Esta pérdida de confianza data de los enormes fracasos del año pasado y se debe en gran parte al colapso de los valores de los activos en los últimos dos años. Había una incapacidad generalizada para predecir qué tan malo sería el daño a las grandes instituciones.

"La gente ve los balances, pero tiene poca confianza en los valores", dijo Tanya Beder, una experta en manejo de riesgo que dirige la consultora financiera SBCC Group en Nueva York. "El problema es que entre el 25 y el 40% de los activos han sido difíciles o imposibles de valuar durante 18 meses o más - lo que significa que la incertidumbre de la tasación es mayor al valor neto de los bancos".

Algunos críticos de la llamada contabilidad a precio justo de mercado (fair-value accounting) -las pautas que obligan a los bancos a valuar ciertos activos al precio al que se hubieran vendido el mismo día- dicen que el uso de estas normas ha empeorado la crisis al forzar a los bancos a asumir pérdidas poco realistas en papel para activos que no se encuentran tan profundamente dañados.

A principios de esta semana, el Consejo de Normas de Contabilidad Financiera, propuso dos cambios a las reglas de valor razonable que deberían acallar las quejas de que los reguladores fuerzan a los banqueros a valuar sus libros a precios de liquidación.

Dicho eso, es difícil ignorar lo que pasó en Bear Stearns, Lehman Brothers y Washington Mutual, las tres mayores instituciones financieras que colapsaron el año pasado.

Todas habían sido criticadas por largo tiempo debido a que hacían suposiciones demasiado optimistas cuando valuaban sus libros. Nada de lo que pasó después de sus fracasos contradijo este argumento.

JPMorgan, que compró WaMu por 1,900 millones de dólares después de que la economía de Seattle fuera intervenida por los reguladores el pasado septiembre, debió asumir una rebaja de 31,000 millones de dólares del valor de su portafolio de créditos después de adquirirlo.

Eso no quiere decir que bancos como Citi, Bank of America y JPMorgan sean demasiado agresivos en su contabilidad. El problema es que el último año ha creado una gran incertidumbre acerca de la seriedad de los libros bancarios -lo que ahora amenaza con minar aun más la efectividad de los rescates financieros destinados al sector.

El gobierno ha intervenido en numerosas ocasiones a favor de grandes bancos como Citi y BofA. En esos casos, los reguladores inyectaron nuevo capital y ofrecieron garantías de pago de algunos préstamos y valores.

Sin embargo, incluso después de que el gobierno pusiera más de 300,000 millones de dólares en Citi, las preguntas acerca de la exposición de la firma a clases de activos atribulados continúan arremolinándose. Según un reporte de los analistas de Bank of America publicado el miércoles, Citi "es aún uno de los mayores poseedores de activos tóxicos, tanto en su balance como fuera de él, los cuales aún podrían requerir una revaluación". 

La incertidumbre acerca de la seriedad de los estados financieros de los bancos está lejos de ser el único factor que pesa sobre las acciones.

Por lo general, las compañías financieras se han valuado muy por debajo de las firmas industriales o de servicios, esto debido a sus grandes cargas de deudas, volatilidad y complejidad. Los detalles de la respuesta de la administración de Obama a la crisis bancaria -tales como la sociedad de inversión privada y pública que, en teoría, debe encargarse de los activos tóxicos del sector bancario- permanecen escasos.  

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Aún más, la crisis económica aumenta, lo que significa que más pérdidas crediticias están por venir -y tal vez generen nuevas preguntas acerca de los prospectos del afectado sector.

El miércoles, en una nota para sus clientes, la prominente analista bancaria Meredith Whitney, dijo que hay "tensión sobre los consumidores estadounidenses en un gran número de puntos base" y señaló específicamente "la deteriorada calidad crediticia, el aumento del desempleo, y la disminución de los precios de la vivienda" como preocupaciones para los bancos.

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