Citigroup, en la lista de la vergüenza

El banco estadounidense ingresó a la lista de Transacciones de Quiebra y Rescate de la FDIC; uno de sus fundadores, Sandy Weill debe haber olvidado el gozo que sintió hace 11 años al crearlo.
Sandy-Weill-citigroup  (Foto: CNNMoney.com)
Carol J. Loomis
NUEVA YORK -

Esta semana es tiempo de golf en el Masters Tournament, lo que me recuerda una tarde hace precisamente 11 años, en la que caminé por el campo de golf Augusta National con Sandy Weill, quien se regodeaba en la gloria del recién anunciado acuerdo de fusión Citigroup entre su compañía Travelers Group y Citicorp.

Weill, miembro del Augusta National Golf Club, estaba ahí por el golf y otros eventos organizados por Travelers (entonces patrocinador del Masters). Y ya que era la primera vez que asistía al famoso torneo, yo también saboree el golf. Pero mi verdadero propósito para estar ahí era obtener información para un importante artículo de Fortune que publicamos diez días más tarde.  A Helluva Candy Store (Una fantástica tienda de dulces). En él, describí a Weill como alguien que había experimentado con alegría "la semana más eléctrica de su vida".

Y bueno, como el mundo lo sabe, esa electricidad se extinguió. Ninguna compañía bancaria está hoy en un estado tan preocupante para tantos reguladores como Citigroup.

Aun así, Citi -demasiado grande e interconectado para fracasar, y estimulado por el dinero del gobierno- sobrevive. Por lo tanto, me sorprendió en especial cuando un suscriptor de Fortune me señaló que Citi destaca en la lista "Failures and Assistance Transactions" (Transacciones de Quiebra y Rescate) publicada, de manera bastante solapada en un sitio Web de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), cuya información se remonta hasta el año del pánico de 1934, el primer año de operaciones de la FDIC.

Más recientemente, en el pánico del 2008, la FDIC manejó 25 auténticas quiebras. Éstas fueron desde el diminuto banco Hume, de Hume, Montana y sus 14 millones de dólares en depósitos; hasta el gran Washington Mutual Bank, con 188,000 millones de dólares en depósitos. (JP Morgan Chase, por supuesto, tomó a su cargo a Washington Mutual).

Pero entre estas quiebras destacan cinco receptores de "asistencia" que forman parte de la misma lista. Todos son bancos de Citigroup: Department Stores National Bank (depósitos: 301 millones de dólares); Banamex USA (876 millones de dólares); Citicorp Trust Bank FSB (7,200 millones de dólares); Citibank (Dakota del Sur) N.A. (42,000 millones de dólares); y uno de los más grandes titulares de depósitos de los Estados Unidos, Citibank National Association (230,000 millones de dólares).

¿Cómo es que los bancos de Citigroup entraron a esta lista? Porque el 23 de noviembre, el gobierno estadounidense, por vía del Tesoro y la FDIC -y la Reserva Federal en última instancia- intervino para garantizar 306,000 millones de dólares en activos de Citi. La máxima exposición que la FDIC califica como "asistencia" es de 10,000 millones de dólares.

Técnicamente, la ayuda de la FDIC equivale a lo que ésta llama "open-bank assistance" (asistencia de banco abierto), lo que es una rareza absoluta. Antes de que Citi se metiera de modo grosero en este panorama, el último caso de asistencia semejante se dio en 1992, cuando un pequeño banco en Princeton, Texas, fue apoyado por la FDIC porque se le juzgó vital para su comunidad.

Pero ni a sus competidores ni al Congreso les gusto la asistencia de banco abierto. Se preguntaban por qué a las instituciones que la obtenían no podía tan sólo permitírseles fracasar. Así que una ley bancaria de 1991 llamada FDICIA, y la subsecuente enmienda a una ley relacionada, en esencia le prohibieron a la FDIC otorgar tal asistencia -excepto en casos de riesgo sistémico.

E incluso entonces, los procedimientos establecidos por la ley para determinar la verdadera existencia del riesgo sistémico eran extraordinarios. La ley dice que antes de que la asistencia pueda otorgarse, dos tercios de los consejos de la FDIC y la Reserva Federal deben recomendar la medida, y que antes de tomar una última determinación, el secretario del Tesoro debe consultarlo con el Presidente.

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Así que ¿hizo el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, un viaje a la Oficina Oval el pasado noviembre, o tan siquiera una llamada para consultar con el Presidente Bush antes de otorgarle la asistencia de la FDIC -y mucho más- a Citi? ¿O las exigencias de la crisis financiera relegaron el procedimiento?

Puede que obtengamos una respuesta precisa para esas preguntas cuando Hank Paulson complete el libro que se le conoce por escribir febrilmente. Por ahora, lo que sabemos es que la segunda compañía bancaria más grande de los Estados Unidos, Citigroup -fundada hace 11 años por un eufórico Weill- tendrá por siempre tabulados a sus bancos en la lista de "Failures and Assistance" (Quiebra y Rescate) de la FDIC.

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