Las automotrices de Detroit se recargan

El futuro de la industria estadounidense depende de la fabricación de baterías de vanguardia; el gobierno de Obama desea que las productoras de autos aumenten su producción de vehículos limpios.
OBAMA-autos-hibridos-AP  (Foto: AP)
Paul Keegan

Después de años de producir una multitud de enormes vehículos sedientos de gasolina, hacer campaña en contra de los estándares de economía de combustible, y rehusarse a arrepentirse incluso mientras le rogaban al Congreso por un rescate financiero, las humilladas y escarmentadas "tres grandes de Detroit" se reunieron hace poco en la exhibición automotriz de su ciudad para adoptar por fin la electrificación del automóvil.

Una de las principales atracciones fue la batería que impulsa al Volt de GM. Se trataba de una monstruosidad en forma de T que medía 1.8 metros de altura y pesaba 182 kilogramos. La batería fue colocada de forma vertical en el centro del stand de GM en el auto show, como una cruz gigante que le prometía una última oportunidad de salvación a la lisiada industria automotriz estadounidense.

La administración de Obama también se ha convertido en creyente, y ha dejado claro que la mejor manera de salvar a la industria es que Detroit fabrique vehículos limpios. El paquete de estímulo recién aprobado incluye 2,000 millones de dólares en concesiones para la manufactura de baterías avanzadas. Asimismo, el Departamento de Energía acordó desembolsar 25,000 millones de dólares en préstamos con bajos intereses para alentar a las compañías a fabricar vehículos ecológicos. La meta del presidente Obama es tener un millón de automóviles híbridos plug-in (que se recargan al conectarse a la corriente eléctrica) en las calles para el 2015 -aunque dicha cifra es sólo una fracción de los 250 millones de vehículos de los Estados Unidos.

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Ya que nada en la flotilla de vehículos eléctricos avanzados que llegará dentro de poco al mercado -ni siquiera sus simples motores- es ni remotamente tan importante como sus enormes paquetes de baterías, una procesión de políticos y líderes de la industria proclama la llegada de una nueva y multimillonaria industria estadounidense de baterías que pronto generará miles de empleos ecológicos a través del corazón devastado de los Estados Unidos. En enero, la gobernadora de Michigan, Jennifer Granholm, firmó un proyecto de ley para proveerles 335 millones de dólares en créditos fiscales estatales a los fabricantes de baterías para autos de su estado. "¡Queremos ser la capital de baterías del mundo!", dijo.

La pregunta es ¿pueden los Estados Unidos construir un negocio competitivo de baterías lo suficientemente rápido como para combatir contra los asiáticos? Las posibilidades son escasas. Los Estados Unidos dependen de unas cuantas pequeñas compañías como Ener1 y A123 Systems para la investigación y desarrollo de baterías. Por su parte, los gigantes asiáticos como Sanyo, NEC y LG han estado produciendo las baterías en masa durante años. A menos que nuestro vecino del norte cambie sus procedimientos de manera dramática, es probable que sea arrasado en la  Gran Carrera de las Baterías -lo que haría incluso más difícil la recuperación de la industria automotriz de Detroit.

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