¿Qué pasará con las plantas de Chrysler?

Chrysler se declarará en bancarrota y probablemente algunas de sus 22 fábricas deberán cerrarse; pero la gran pregunta es cómo manejará su alianza con Fiat.
CHRYSLER-automotriz2  (Foto: CNN)
Steve Hargreaves
NUEVA YORK -

Con Chrysler declarándose en bancarrota, lo que podría pasarles a las 22 ilustres plantas estadounidenses del fabricante de autos y sus miles de trabajadores es un asunto pendiente.
El jueves en la mañana, en una llamada de conferencia, los funcionarios estadounidenses dijeron que Chrysler no tiene planes inmediatos para despedir a sus trabajadores o cerrar sus fábricas.
La administración de Obama declaró que espera un rápido proceso de bancarrota y un vínculo con el fabricante de autos italiano Fiat, que permita que la interrupción de las operaciones cotidianas de Chrysler sea breve.
Si eso sucede, los analistas predicen que podría disminuir la necesidad de llevar a cabo cierres masivos de plantas.
Pero el futuro de la compañía está lejos de conocerse a ciencia cierta. La quiebra podría convertirlo en un prolongado proceso en el que el resurgimiento de Chrysler no está por ningún motivo garantizado.
Sin importar lo que suceda, los analistas dicen que al menos algunas de las plantas de Chrysler tendrán que cerrarse.
"Su participación en el mercado ha disminuido tanto que esto debe suceder", dijo Ron Harbour, socio de la firma de consultoría Oliver Wyman y autor del boletín automotriz Harbour Report.
¿Qué plantas serán eliminadas?

Al igual que GM, Chrysler deberá seguir algunos parámetros de la industria para decidir qué plantas deberán cerrarse.
Las fábricas más cercanas a sus distribuidores tienen una mejor posibilidad de permanecer abiertas, ya que con esto la compañía podría ahorrar en costos de logística.
Para Chrysler, estas son las fábricas más cercanas a sus principales plantas de manufactura agrupadas alrededor de Michigan, Ohio e Indiana.
Esto podría poner a la planta de motores de Kenosha, Wisconsin y sus 850 empleados en gran peligro. Lo mismo sucedería con su planta de ensamblaje de camionetas de St. Louis, Missouri, que cuenta con 1,200 trabajadores.
Las fábricas que han recibido inversiones recientes, o las que pueden ser readaptadas con facilidad, también tienen mayor posibilidad de mantenerse abiertas. Éstas podrían ser buenas noticias para la planta de ensamblaje de camionetas de Chrysler en Warren, Michigan, que en la actualidad recibe una rehabilitación de 220 millones de dólares. Así como para su planta de motores en Trenton, Michigan, en cuya readaptación se invirtieron 730 millones de dólares.
Las concesiones laborales también jugarán un rol importante. Aunque los sindicatos no suelen negociar diferentes acuerdos salariales y de beneficios según la región, pueden aceptar contratos de mayor duración o reglas laborales adicionales, lo que en última instancia le ahorraría mucho dinero al fabricante de autos.
Un acuerdo con los trabajadores de la planta de Jeep en Toledo, Ohio, que permite que los empleados no sindicalizados trabajen en la planta, se celebró como un ejemplo de que los sindicatos locales pueden llegar a acuerdos independientes. Los analistas dicen que los trabajadores que lleguen a acuerdos similares en otras plantas tendrán mayores posibilidades de conservar sus empleos.
El asunto Fiat

Pero a diferencia de GM, el mayor dilema que enfrentan las plantas de Chrysler es qué vehículos fabricarían si se llega a algún acuerdo con Fiat.

El fabricante de autos italiano por lo general fabrica autos más pequeños y eficientes. Es esta especialidad lo que muchos esperan que convierta la sociedad en un éxito y no en una repetición de la última aventura europea de Chrysler con la compañía alemana Daimler, que terminó en fracaso.

Debido a que Fiat fabrica autos más pequeños con menores márgenes de ganancias, los analistas dicen que cualquier vehículo que la marca decida vender en los Estados Unidos deberá ser fabricado en el país, debido a que el costo de envío es demasiado alto.

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Esta sería una oportunidad para que Chrysler fabricara Fiats en sus plantas. Si eso sucede, y sucede lo suficientemente rápido, podría representar la mejor oportunidad para reducir los cierres de fábricas de Chrysler.

También está la posibilidad de que Fiat decida fabricar sus autos en una de las plantas de Chrysler México.
Eso, dicen los analistas, podría desatar una tormenta política en los Estados Unidos.
"Es probable que el cerrar las fábricas estadounidenses y llevar la producción a México no sea bien visto", dijo Bernard Swiecki, director de análisis de mercado en el Centro de Investigación Automotriz.
Sin embargo, Swiecki aseguró que cualquier asociación entre Chrysler y Fiat que reciba dinero del gobierno estadounidense conllevará reglas que impedirán un movimiento semejante. La supervisión del gobierno es otro factor que determinará qué plantas de Chrysler permanecerán abiertas.
Hay otro asunto que complica la situación de Chrysler.
La compañía aún se relaciona con otros fabricantes de autos, que también podrían influir en la decisión de qué plantas mantener abiertas y cuáles cerrar de manera definitiva.
El caso en cuestión: algunos kilómetros al sur de Kokomo, Indiana, se encuentra una nueva planta de transmisiones de 530 millones de dólares. Ésta fue construida el año pasado por la firma alemana Getrag, que obtuvo millones de dólares de apoyo local y estatal. Se suponía que la planta le proveería transmisiones a Chrysler y, de acuerdo con una fuente local, también podría usarse para fabricar vehículos Mercedes Benz.
Entonces el financiamiento se detuvo, el acuerdo se deshizo y ahora todas las partes involucradas discuten en la corte.
La fábrica nunca ha sido utilizada.

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