¿Quién controlará al New York Times?

Empresarios como Carlos Slim y David Geffen han dado pasos para aumentar su influencia en la firma; si el presidente del grupo de medios Arthur Sulzberger pierde el control, ellos están preparados.
NYT  (Foto: CNN)
Richard Siklos
LOS ÁNGELES -

Todos los días durante ya algunos meses, tanto expertos como poco conocedores hablan de lo que debería hacer el New York Times para salvarse. Bien se sabe que el Times, muy probablemente el periódico más influyente y reconocido del mundo, está en riesgo de desaparecer, y si la "Grey Lady" no sobrevive, quién lo hará.

Además, ¿qué augura esto al futuro del periodismo? Aunque esta opinión está subestimada, pues el periódico Times se mantiene mejor que muchos de sus competidores durante esta crisis mediática, y gran parte de los problemas de la empresa son meramente corporativos. Así que la pregunta es: ¿quién terminará al mando del periódico y qué hará con él?

Apenas hace algunas semanas, dos enfoques relacionados con el bloque de acciones más importante del New York Times Co. y dos de los nombres más sonados en el mundo de los medios y la tecnología han dado a conocer su propia visión sobre la intriga que rodea a esta empresa. Según mis fuentes, el ex magnate hollywoodense David Geffen ofreció comprar el 19% de participación en el Times el mes pasado. El fondo preferencial Harbinger Capital Partners posee estas acciones y no se llegó a ningún acuerdo con ellos; ni Geffen ni Harbinger comentaron al respecto. Unas semanas antes, Scott Galloway, un empresario Web y profesor de la Facultad de Negocios de la Universidad de Nueva York, que también es uno de representantes de Harbinger en la junta del Times, hizo una alusión al co-fundador de Google, Larry Page, acerca de que Google tenía intenciones de comprar Times Co. Aunque el director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, lamentó públicamente la situación de la industria periodística y descartó la participación inversionista de Google, se ha dicho que la compañía está estudiando a detalle esta oportunidad antes de abandonarla.

Hablé con el presidente del Times, Arthur Sulzberger Jr., en la convención periodística de San Diego el mes pasado (yo escribí para el Times entre 2005 y 2007), y mencioné el comentario de Golloway a Google. Él pensó y dijo: "hay cosas de qué preocuparse, y otras que no". También se negó a la entrevista, y ni Google ni Galloway hicieron comentarios, aunque unas semanas después, en la junta anual de la compañía, Sulzberger reiteró la postura de que su familia no tiene intenciones de vender el Times, a pesar del agotamiento de su fortuna, resguardado por un fondo formado por acciones súper-preferentes.

Harbinger Capital Partners se hizo de su 19% de participación en 2007, y el fondo ganó dos lugares en la junta del Times tras la amenaza de una lucha de poderes. Desde entonces, la inversión de 500 mdd ha perdido tres cuartas partes de su valor.

El Times Co. lucha con dos problemas principales, uno de tipo financiero y el otro un poco más esotérico. El primero es por la enorme deuda, por los resultados de la letanía de los movimientos corporativos dudosos y por la pérdida de oportunidades durante los últimos diez años que ya han sido bien catalogados antes. Los pasos que el Times ha tomado desde principios de este año (como la venta parcial de las oficinas centrales, el préstamo de 250 millones de dólares (mdd) del multimillonario Carlos Slim, la amenaza de cierre del Boston Globe, la venta de sus acciones de los Medias Rojas de Boston, entre otras cosas) pretenden mantener la solvencia de la compañía, la cual perdió 74 mdd el trimestre pasado. Si perdiera otros 600 mdd netos entre hoy y el 2011 (sin tomar en cuenta cargos extraordinarios), tendría intereses moratorios en su cuenta principal, según John Puchalla, de Moody's.

En un sentido más amplio, la empresa sufre una especie de desorden genético proveniente de las demandas por que se maneje como empresa pública (lo que el Times logró hace 41 años) y los alzados objetivos públicos del fondo Ochs-Sulzberg, cuya meta principal es proteger la independencia editorial del Times.

Aunque la propiedad Sulzberger no cede en ofrecer sabiduría corporativa, sí ha tomado acciones importantes con la marca central durante los últimos años, incluyendo la creación del periódico online más popular y haciendo énfasis en la publicidad nacional más que en los pequeños avisos de clasificados que ya prácticamente desaparecen. Esto se volvió la principal fuente de ingresos del periódico. El Times y las publicaciones asociadas, incluyendo el International Herald Tribune, constituyen cerca de dos tercios de los ingresos anuales de la compañía, estimados en 2.9 mdd. El Boston Globe y otras propiedades de Nueva Inglaterra, periódicos locales en Florida y el sitio about.com constituyen el resto.

Otro de los pros es que el Times ha aumentado sus ingresos por circulación impresa durante los últimos años, lo que no ha sido tarea fácil. Presume tener más de 830,000 suscriptores de la versión impresa que se han mantenido fieles por dos o más años, así que nadie va a apagar las imprentas todavía. Pero la devaluación general de las publicaciones impresas se ha visto más afectada por los estragos de la publicidad en la web, lo cual ha afectado a todo tipo de publicaciones, incluyendo al Times. El analista periodístico Craig Huber, de Barclays Capital, cree que las acciones de la compañía se venderán a un dólar por acción dentro de un año (ahora se cotizan en alrededor de siete dólares).

Mientras tanto, la empresa busca cumplir con todo lo que los expertos recomiendan: cargar más información en el sitio Web, adoptar dispositivos de lectura tipo Kindle, hacer un periódico menos recargado y más incluyente, y tal vez, con menor frecuencia, escrito y editado por menos personas y dirigido a un público más angosto, reducido y preciso. Otros proponen que se encuentre la forma de trabajar el total o parte de sus operaciones sin fines de lucro.  

Por meses, el Times ha tenido dos metas internas compuestas por periodistas y ejecutivos que se reúnen semanalmente. Uno estudia cómo se reconfigurarán las operaciones con respecto a las noticias en diferentes ambientes, mientras el otro explora cualquier ingreso potencial de nuevos productos como el Kindle y otros de su clase. El editor ejecutivo, Bill Keller, describe el proceso como "una investigación intensiva y sistemática de cómo rehacer el modelo de negocios a largo plazo, pero no tenemos cinco años para hacerlo, sólo tenemos uno o dos".

Las apuestas siguen, y al parecer Carlos Slim será quien quede al mando en caso de que Sulzberger pierda control del Times. "Está intentando meterse por donde sea y presentarse como un comprador consternado, y lo está haciendo con mucha clase", dice Henry Ellenbogen, quien vigila el fondo de medios y telecomunicaciones de T. Rowe Price, quien posee un fuerte número de acciones del Times por vía de otros fondos.

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"Si la economía se mantiene como está, probablemente necesitarán una fuente importante de capital para rechazarlos, y Slim se está posicionando para lograrlo".

(Para que quede claro, el vocero de Slim dice que "lo único que quiere es que el negocio sea exitoso"). Howard Milstein, financista establecido en Nueva York, también ha estado comprando acciones, y aunque la oferta de Geffen no ha logrado nada, su interés indica que existen otros multimillonarios que podrían aparecerse de repente, ya sea con propósitos altruistas o financieros.

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