La guerra de EU contra los monopolios

Christine Varney es la nueva encargada de Obama para los antimonopolios, y sabe cómo intervernir; sus víctimas: los grandes consorcios tecnológicos y las grandes farmacéuticas.
Telis Demos
NUEVA YORK (Fortune) -

Christine Varney llegó justo a tiempo. A sólo dos días de que la nueva encargada del refuerzo a antimonopolios  de la administración de Obama anunciara que aplicará mano dura, más que en la administración anterior, la UE anunció sus multas a Intel por 1,450 mdd por usar su poder en el mercado para tomar ventaja sobre su competencia.  

Si no es suerte, ¿qué es?

Un abogado antimonopolios cree que Varney sabía exactamente lo que hacía. Jane Willis, del despacho Ropes & Gray de Boston, señaló que cuando Varney habló el martes ante la Cámara de Comercio de EU, ella enfatizó su cooperación con las autoridades internacionales: "creo que una mayor participación con la Cámara Internacional de Comercio y con las autoridades antimonopolio extranjeras es de primordial interés para la comunidad de negocios estadounidenses y para los consumidores", dijo Varney dirigiéndose a la Cámara.

"Todo indica que el comunicado de Varney fue lanzado con la intención de crear precedentes para el anuncio de la Comisión Europea", dice Willis. "Es importante no pasar por alto al público internacional; la declaración de Varney pudo pretender, en parte, que sus homólogos europeos vieran que el refuerzo a sus prioridades estará mejor atendido".

Entre las muchas formas que distinguen a la administración de Obama de la de George W. Bush, una es su involucramiento en el terreno de los antimonopolios. Carl Shapiro, nuevo economista encargado de antimonopolios del Departamento de Justicia, escribió junto con otras personas el año pasado un documento en el que estimaba que cerca de 30 consorcios que debieron ser rebatidos en administraciones pasadas, no pasaron por ese proceso, como es el caso de Whirlpool, Maytag, Sirius y XM.

Aún así, según algunos abogados antimonopolio, el refuerzo ha sido particularmente laxo en el área de prácticas monopólicas, las cuales están definidas en el segundo capítulo de la Ley Antimonopolios Sherman. El informe de un ministro departamental publicado el año pasado (oficialmente descartado por Varney), dio a conocer un grupo reducido de instancias que tuvieron prácticas monopólicas abusivas. "La perspectiva de la administración de Bush era que se ocasionaban más daños que beneficios al intentar prevenir los monopolios", dice Jeffrey Kessler del despacho Dewey & LeBoeuf.  

Esta tendencia no coincide con la de Europa: la Comisión Europea ha aplicado mano dura a los mercados accionarios dominantes. Empresas como Intel y Coca-Cola han sido acusadas de comportamiento anticompetitivo, pero el Departamento de Justicia no ha iniciado procesos contra ellos en EU. Durante el primer período de la administración de Bush, Microsoft y las redes de tarjetas de crédito de Visa y MasterCard llegaron a acuerdos con el gobierno tras las investigaciones iniciadas por Bill Clinton, aunque Europa ha continuado su lucha en áreas nuevas.

Es por esto que, de cierta forma, Varney está "europizando" su lucha antimonopolios. "Este gran abismo se volverá un pequeño abismo", dice Daniel Wall, abogado de Latham & Watkins en San Francisco. "No habrá el desequilibrio que hubo los años pasados, cuando las empresas iban corriendo a Bruselas cuando tenían alguna queja de la competencia".  

Varney es una veterana de los grandes litigios antimonopolistas de la década de los noventa. Como líder de las prácticas tecnológicas del despacho Hogan & Hartson (mismo bufete en el que trabajó el Ministro en Jefe de la Suprema Corte, John Roberts), Varney representó a Netscape cuando la administración de Clinton le acusó de competencia injusta por recopilar software de búsqueda. Como miembro de la Comisión Federal de Comercio de Clinton, ella habló claro sobre los monopolios en los mercados innovadores (como investigación farmacéutica) y habló de la posibilidad de que los consorcios verticales donde una compañía adquiere otras dentro de su cadena de suministro, también podría crear barreras de entrada injustas.

Su actitud frente a la entrada de mercados refleja, en parte, una escisión en lo que se ha escrito de economía. La definición más ortodoxa de una práctica monopólica, aplicada durante la administración de Bush, dice que al cobrar precios por debajo de los del mercado, una empresa puede llevar a su competencia al quiebre y después puede realzar sus precios. Mientras los negocios puedan entrar en el mercado, no habrá posibilidad de monopolio.
Nuevas teorías orientadas al comportamiento sugieren que la reducción de precios para después subirlos no representa la única actitud de un monopolio.

Con la reducción de precios, los monopolios demuestran lo duros que son, y efectivamente desalientan a sus futuros competidores sin necesidad de levantar barreras formales o sin beneficiarse de su poder en los precios.

"La administración de Bush vio con optimismo que los impulsos competitivos naturales del mercado se preocuparían por los abusos potenciales", explica Lawrence J. White, profesor de economía de la Facultad de Negocios Stern de NYU. "Mientras tanto, hay mayor escepticismo en la administración de Obama, por ende mayor inclinación hacia la intervención".

Varney dijo a la Cámara Federal de Comercio que una de las maneras menos formales con las que las empresas reprimen a la competencia es desalentando la investigación y desarrollo e impulsando lo que ella llama "mercados de innovación". De la misma forma en la que los precios bajos pueden evitar la entrada de los competidores al mercado, si un jugador dominante comienza una investigación, esto puede desalentar a otros de hacerlo. El derrotismo puede traducirse en que una empresa contrate a todos los investigadores en la materia o, si la empresa ya cuenta con herramientas de investigación fuertes, los nuevos descubrimientos pueden ser más baratos y podrían bajar el precio de tal forma que desmotive a la competencia.

La Cámara Federal de Comercio aplicó un análisis de innovación de mercados para fortalecer a Novartis cuando fue creada por un consorcio en 1996 y con esto deshacer su arma de investigación en terapia genética porque habría sido demasiado dominante. También inició una investigación al consorcio de Novazyme y Genzyme a finales de los noventa, pero la administración de Bush la anuló en 2001.

Aunque el Departamento de Justicia y la Cámara Federal de Comercio son independientes uno de otro, Varney promete trabajar de cerca con el nuevo director de la Cámara, lo cual podría provocar el regreso de los análisis de investigación. El boom de consorcios mega farmacéuticos como Pfizer, Wyeth, Merck y Schering Plough dan mucho de dónde buscar. "Ciertamente estaré bajo la lupa si tuviera un medicamento dominante", dice Wall. "La seguridad social será una prioridad importante porque va de la mano con el control de costos".   

Ahora que está en el Departamento de Justicia (que tradicionalmente toma casos en el espacio tecnológico), Varney podría traer análisis de mercados innovadores para también entrar a la cancha de Google, quien, según muchos, es dominante en cuanto a búsquedas. "Se puede tener el mismo concepto en tecnología", dice Leslie Overton del despacho Jones Day. "Sin importar la industria, la pregunta es cómo se verán afectados los incentivos de innovación".

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Aún así, los pronósticos no muestran certidumbre sobre si ella realmente escogerá perseguir a Google o cualquiera de las otras compañías que Europa tiene en la mira. Wall dijo: "todos hablan de Google; yo dudo que esté en la mira del Departamento de Justicia como mucha gente dice".

"No creo que esta administración regrese a las políticas extremas de reforzamiento antimonopolio de los años setenta", dice Kessler refiriéndose a una época que culminó en la ruptura del sistema Bell. "La principal diferencia será que Varney tendrá esperanzas en los juzgados para que decidan lo que implica ser un buen monopolio y un mal monopolio. Se hará con base en un análisis caso por caso en vez de un conjunto de suposiciones como lo hizo Bush".

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