Compra un pedazo de un banco quebrado

Estados Unidos lucha por deshacerse de activos tóxicos de bancos que cayeron en la crisis; algunos de los objetos que se pueden hallar en las subastas son podadoras, autos y obras de arte.
indymac-banco-AP.jpg  (Foto: AP)
David Ellis
NUEVA YORK -

Cuando el banco New Frontier fracasó en abril, los reguladores no encontraron comprador, obligando a la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) a absorber cerca de 2,000 millones de dólares en activos que alguna vez le pertenecieron al prestamista de Colorado.

Lo que la FDIC no previó en ese momento fue que la agencia quedaría atrapada con un lote de artículos varios de otros activos exóticos que incluyen un Bentley Arnage blanco, tres podadoras de césped, una casa rodante Fleetwood y más de una docena de obras de arte, la mayoría de las cuales muestran los alrededores rurales del norte de Colorado.

El deceso de New Frontier es sólo un ejemplo de los desastres de activos con los que los reguladores tienen que lidiar cada vez que un banco cierra. En una subasta el mes pasado, los reguladores subastaron una combinación de 300 copiadoras, impresoras y scanners que alguna vez le pertenecieron al prestamista hipotecario de California, IndyMac, quien colapsó en julio pasado en uno de los mayores fracasos bancarios de la historia.

"Es toda una mezcla de cosas", dijo Chip MacDonald, socio del grupo de mercados capitales en Jones Day, un despacho de abogados con oficinas centrales en Cleveland.

A finales de marzo, la Corporación Federal de Seguros de Depósito tenía cerca de 16,000 millones de dólares en activos de bancos fallidos esperando ser liquidados, según un informe de la agencia publicado a principios de este mes.  

Pero esta cifra está lista para subir si más bancos fracasan. El viernes pasado los reguladores incautaron a cinco instituciones a lo largo del país, el día más ocupado en cuanto a fracasos en varios años. Los expertos creen fuertemente que cientos de otros bancos podrían correr con la misma suerte en los próximos años como resultado de la recesión actual, lo que implica mucho trabajo para la FDIC.

Cuando un banco fracasa, normalmente la FDIC primero trata de encontrar un comprador para los depósitos y las franquicias. Si no lo logra, como fue el caso con New Frontier, la FDIC intenta vender los activos restantes del banco.

Parte de esta labor es manejada por la agencia personalmente, pero de otra parte se encargan empresas privadas que se especializan en la administración y la venta de activos.

Los reguladores tienen en la mira a dos empresas para poner en el Mercado los préstamos bancarios existentes, First Financial Network and DebtX. El próximo mes, DebtX, de Boston, llevará a cabo una subasta de cerca de 67 millones de dólares en productos no relacionados con la agricultura y préstamos a negocios y al consumidor que alguna vez pertenecieron al prestamista de Illinois, Corn Belt Bank, y a Trust Company, quienes fracasaron en febrero. 

La agencia también llegó a un acuerdo recientemente con tres compañías subastadoras para que se encarguen de la venta de artículos de uso diario que pertenecían al banco, como computadoras, mesas y otros muebles de oficina, así como autos, barcos y equipo industrial que el banco pudo haber confiscado a los prestamistas que incumplieron los pagos de sus préstamos.

El administrador de activos con base en Florida, Prescient, y el gigante de bienes raíces comerciales, CB Richard Ellis Group, están ayudando a manejar y vender tanto propiedades comerciales como de bienes raíces para la FDIC.

Tiempo es dinero

Mientras que los reguladores pueden cerrar y vender un banco enfermo a una institución más sana en sólo un fin de semana, desaparecer un banco huérfano puede tardar un poco más.

Por ejemplo, los reguladores tuvieron que desmantelar con mucha precaución al banco de Atlanta, Silverton, después de crear un banco "puente" temporal para que se hiciera cargo de la compañía a principios de mayo.

Dado el papel de la empresa como "banco de los banqueros" que da servicios diarios a pequeños prestamistas pueblerinos, podría tomar hasta cinco meses desaparecer la institución, como dijo MacDonald refiriéndose a la situación como "un desastre".

Pero el momento puede serlo todo cuando un banco fracasa, sobre todo cuando los reguladores hacen sus ajustes para exprimir el último centavo de los activos restantes de los bancos fracasados.

Veamos el caso de Downey Financial: el otoño pasado, sólo dos meses antes de que los reguladores incautaran al prestamista californiano, la compañía estaba comprando sus torres gemelas de seis pisos para sus oficinas centrales en Newport Beach por un estimado de 115 millones de dólares.

Los cerca de 43,000 pies cuadrados de la propiedad están disponibles y a la venta, aunque con un fuerte descuento. Prescient está pidiendo 59 millones de dólares por la propiedad, según su sitio Web.

Bliss Morris, presidente y director ejecutivo de First Financial Network, empresa de 20 años de antigüedad con base en Oklahoma, dijo que lo mismo pasa al tratar de vender préstamos por parte de la FDIC: mientras más tarda una venta, más probable será que el préstamo pierda su valor aún más.  

Con la esperanza de evitar estos dolores de cabeza, los reguladores han intentado crear acuerdos de repartición de perdidas con los bancos compradores. Bajo estos acuerdos, los compradores acceden a comprar parte de los activos malos a cambio de que la FDIC absorba algunas pérdidas, especialmente durante los próximos cinco a diez años.

Los reguladores negociaron este acuerdo con un consorcio de empresas de capital privado en mayo antes de que las autoridades cerraran al prestamista de Florida, BankUnited FSB.

"La agencia trabaja muy duro para vender todos los activos que pueda con la franquicia del depósito", como dijo Robert Hartheimer, consultor y asesor de Promontory Financial Group en Washington, D.C., quien alguna vez fungió como director de la división de la FDIC encargada de vigilar las fallas de los bancos.

La competencia de los buitres

Estas jugadas podrían incluso suavizar el golpe al fondo de seguro de depósito de la FDIC; queda claro que la agencia necesita adquirir el mayor valor posible que pueda de los activos de los bancos fracasados.

Durante el primer trimestre, el valor del fondo de seguro de depósito cayó 4,300 millones de dólares, o cerca de un cuarto de su valor para quedar en un poco más de 13,000 millones de dólares.

Por suerte, la demanda de los activos de bancos fracasados ha sido fuerte en todos los aspectos.

La subasta de los artículos más mundanos como muebles de oficina han atraído a todos, desde compañeros banqueros hasta la administradora de una escuela en Atlanta, quien quiere comprar más mesas dado el crecimiento de su población estudiantil.

"Todo lo que queríamos vender ya lo vendimos", dijo Rick Levin, presidente de Rick Levin & Associates, en Chicago, una de las empresas subastadoras que apoyan a la FDIC con la venta de activos. "Hemos visto una fuerte demanda".

Mientras que las pujas por los bienes raíces y la venta de préstamos hasta ahora ha sido dominada por inversionistas institucionales, hay indicadores de que los ciudadanos regulares también han comenzado a mostrar interés en recoger algunos activos tóxicos.

Bill Bartmann, un ex inversionista bancario que recientemente publicó un libro llamado "Bailout Riches", el cual pretende enseñar a la gente cómo obtener ganancias de la compra barata de malos préstamos, dice que varios de sus estudiantes han invertido la pequeña cantidad de 5,000 dólares en préstamos que alguna vez pertenecieron a bancos fracasados. 

Mientras que estas inversiones traen consigo mucho riesgo, es razonable que los inversionistas individuales puedan generar rendimientos similares a los de los "inversionistas buitre" que manejan millones de dólares por la posibilidad de que aún exista algún valor en esos préstamos.

"No siempre hace falta que aparezca un Morgan Stanley o un Goldman Sachs", dijo, "ésta realmente es una oportunidad".

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