La industria automotriz se transforma

Las empresas estadounidenses pelean para adaptarse a los nuevos gustos de los consumidores; armadoras como Tesla y Tata han lanzado modelos que satisfacen la demanda pese a la crisis.
Ford  (Foto: AP)
Steve Westly y Mindy Lubber*

La industria automotriz estadounidense es una encrucijada sin precedentes. En el centro del debate se discute si las compañías estadounidenses pueden adaptarse a los mercados cambiantes en los que la demanda de mayor eficiencia de combustible y los diseños de lujo rebasan la lealtad de la marca y el tamaño del vehículo.

La industria automotriz del mañana (que ya está emergiendo) estará basada en un modelo distinto que recompensará a la innovación y atenderá las necesidades de las nuevas realidades económicas y escuchará a los clientes. La pregunta es si estará situada en Estados Unidos o en algún otro lugar.

Los fabricantes de autos extranjeros están haciendo movimientos para asegurar su crecimiento futuro. Mientras que las ventas de autos en junio en Estados Unidos bajaron 28% en comparación con las del año pasado, las ventas de autos durante el mismo mes en China subieron 48%.

El fabricante de la India, Tata Motors, ha respondido a la demanda por medio de una nueva generación de autos para trabajadores de clase media en la India que no pueden pagar 20,000 dólares por un auto.

El "Nano" de Tata se vende en menos de 2,500 dólares, y la compañía ha recibido más de 200,000 pedidos en el último año. El auto es tan barato porque está hecho prácticamente de plástico y su velocidad máxima es de 80 kilómetros por hora, lo que se adapta perfectamente a las necesidades de manejo de los hindúes. El presidente de Tata recientemente dijo que también planea construir una versión híbrida del Nano.   

La innovación no requiere plásticos, aunque existen nuevos materiales ligeros de grafito en los que ya fijaron la vista. La innovación puede lograrse con el diseño, el ahorro de combustible, la energía, el costo, el financiamiento y otras áreas que aún no se imaginan.

Los fabricantes estadounidenses pueden lograrlo

Un ejemplo de innovación es una compañía llamada Tesla Motors. Debido a su ágil éxito en la producción de vehículos completamente eléctricos (aún en discusión en las juntas de los grandes fabricantes estadounidenses), nuestra empresa de capital de riesgo y otros gestores de dinero positivos están invirtiendo en Telsa, quien ya está vendiendo una versión deportiva de dos plazas y cero emisiones que puede ir de cero a 100 kilómetros por hora en menos de cuatro segundos, con un rango de 400 kilómetros con una recarga. También están planeando producir un sedan de cuatro puertas que se venderá en menos de 50,000 dólares.

Las compañías automotrices estadounidenses pueden competir en el extranjero cuando innoven. Buick es uno de las cinco marcas principales en China, porque se movió rápidamente para rediseñar sus autos para la élite de negocios en ese país. El logo del Buick fue alargado, los asientos traseros con televisión se volvieron estándar y los faros tomaron un nuevo ángulo para simular los ojos de un ave mítica china. Sus detalles son finos, y agregaron cromo y joyería que impresionó a los compradores chinos. Es decir, escucharon al cliente.

El Congreso tiene una oportunidad para impulsar los enfoques innovadores del futuro. La ley de energía nacional y cambio climático, aprobada por la Cámara y ahora estudiada por el senado, incluye provisiones para promover autos eléctricos, crear infraestructura para conectar vehículos, remodelar fábricas de autos y crear alianzas con la necesidad nacional de fomentar la creación de autos eléctricos.

La legislación también fomenta de forma agresiva la creación de más energías renovables. Los autos eléctricos impulsados con energía limpia son el santo grial del futuro del transporte, y llegar a ese punto podría crear nuevas industrias y nuevos empleos para miles de trabajadores estadounidenses.

El Gobierno debería seguir invirtiendo en investigación y desarrollo, como lo exige la Ley de Energía y Clima. Debería invertir en compañías automotrices con base en su innovación y potencial, no sólo en el tamaño de su fuerza de trabajo. También debería seguir dando a conocer los requisitos para que los fabricantes produzcan vehículos más eficientes y menos contaminantes.

El Senado debería aprobar la ley de energía y cambio climático, pero a final de cuentas, la industria automotriz debería lograr su propio éxito. Los autos no deben estar hechos de acero ni pesar casi dos toneladas. Los fabricantes de autos deberían tomar su entrada a partir de Steve Jobs, quien reinventó Apple en la década de los 90. "Piensa diferente", pidió. Si la industria automotriz estadounidense toma ese consejo, estaríamos muy cerca de ver el futuro.

 

*Steve Westly es el ex contralor del estado de California y socio de Westly Group, una empresa de inversión de capital de riesgo que invierte en tecnología limpia. Mindy Lubber es presidenta de Ceres, una alianza de inversionistas y grupos ambientalistas, y directora de la Red de Inversión de Riesgo Climático, un grupo de 80 inversionistas con activos colectivos de más de 7 billones de dólares.

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