Detroit busca renacer tras la crisis

La ciudad de EU deja atrás su pasado automotriz y redirecciona su mercado a las nuevas tecnologías; la incubadora TechTown ofrece a los ex trabajadores de GM, Ford y Chrysler una nueva oportunidad.
biodiesel-combustible-diesel  (Foto: Jupiter Images)
Michael V. Copeland

Dave Shaw, ex ejecutivo automotriz, cuenta cómo ha cambiado su vida desde una pequeña oficina de Detroit, llena de tuberías hidráulicas y dispositivos que parecen bombas de gas combinadas con una supercomputadora.

Se reclina en una silla de oficina barata, y su vista se dirige a la mesa desplegable al final de su escritorio. "Teníamos a un gentío trabajando para nosotros", dice Shaw, cruzando los brazos frente a su pecho. "Ahora tenemos que hacer todo por nuestra cuenta. ¿Ven ese bote de basura? Si quiero que esté vacío, tengo que hacerlo yo mismo".

Dos de los colegas de Shaw en Clean Emission Fluids sonríen de forma conciente.  Alguna vez los tres trabajaron para compañías automotrices o sus proveedores. Hoy, como dice Shaw, están haciendo más trabajos de los que hacían cuando laboraban para los Tres Grandes; se mueven en la ingeniería, el ensamblaje y el mercadeo para una máquina de mezcla de biodiesel altamente sofisticada que esperan pueda impulsar su empresa de tres años y la convierta en un gran éxito.

La máquina hace que cualquier bio-combustible sea accesible en cualquier mezcla de diesel tradicional y sea un combustible alternativo para camiones y flotillas. Esto da como resultado motores de combustión más limpia. "No estamos esperando a que la industria automotriz llegue a salvarnos", dijo el presidente ejecutivo de Clean Emission, Oliver Baer, ex alumno de ThyssenKrupp. "Vamos a salvarnos nosotros mismos".

La compañía es una de las 160 empresas que son parte de una incubadora sin fines de lucro en el centro de Detroit llamada TechTown. Este parque de investigación, fundado en 2000 por la Universidad Estatal de Wayne, intenta hacer que la tecnología y las empresas se vuelvan un motor de crecimiento económico en una ciudad que dependía sobre todo de los motores. Con las automotrices estadounidenses en ruinas, la misión de la incubadora luce más crítica que nunca. 

Detroit tiene fama de darle lugar a sus empresas, o a sus destrezas, pero el vecindario de TechTown está rodeado de recuerdos del ambicioso e innovador pasado de la ciudad. Hay edificios ornamentales, muchos de los cuales están vacíos y solían albergar a las oficinas centrales de General Motors, su división de Cadillac y sus proveedores. Según dicen, el tercer piso de la aceleradora de empresas estaba donde los ingenieros de GM concibieron y diseñaron el icónico Chevy Corvette.

Ahora TechTown tiene muy buena actitud. Durante el verano, cerca de 1,000 personas se registraron para asistir a una serie de clases que pretenden atender al círculo con aspiraciones empresariales. Casi una cuarta parte llegó directamente de GM, Ford y Chrysler, y casi la mitad tiene entre 35 y 55 años de edad. La organización espera crear empleos ayudando a crear 400 compañías nuevas durante los próximos tres años, dice Randal Charlton, director ejecutivo de la incubadora.

¿Todas tendrán éxito? Obviamente no, pero no descartan a Detroit por no ser Silicon Valley en California (un centro reconocido por su impulso a la alta tecnología). La zona es rica en ingenieros eléctricos, mecánicos y de software, y los habitantes de Detroit tienen amplia experiencia en algunas industrias con potencial de crecimiento, como energías alternativas (bienvenidos los autos eléctricos), tecnologías de cuidado a la salud (hasta 2008, Pfizer tenía uno de los centros de investigación y desarrollo más grandes de la región) y administraciones de logística y de cadenas de suministros, gracias a sus raíces manufactureras.

Los posibles empresarios de la ciudad también tienen algo que su contraparte de Mountain View y Sunnyvale, California, no tiene: espíritu comunitario.

No es broma: muchos de los grandes ingenieros y ejecutivos tienden a ser mercenarios, mudándose velozmente a la compañía o región que les ofrezca un mejor salario o las mejores opciones de participación.

Pero no es el caso de Greg Auner, profesor de Wayne State y socio fundador de Visca, una empresa de TechTown que crea dispositivos de sensores manuales. "Yo nací y crecí en Detroit", dice. Visca podría tener sus oficinas centrales en cualquier lugar, pero Auner está decidido a quedarse en su lugar natal. "Estoy comprometido con esta región, y quiero que haya un renacimiento aquí".

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

El orgullo cívico también motiva a Leah Robinson y a Ashara Shepard, candidatas a doctorado y ex profesoras que lanzaron COOL School Technologies, una especie de Facebook educativo. Ambas querían crear una herramienta que ayudara a inspirar y motivar a los estudiantes de Detroit, que no cuentan con las mismas oportunidades laborales de la industria automotriz con las que contaban sus padres y abuelos. 

Una vez más, si Shepard y Robinson (y otros en TechTown) tienen éxito, la próxima generación de esa ciudad no perderá los empleos automotrices, sino que trabajarán para empresas tecnológicas.

Ahora ve
Wuilly Arteaga, el violinista de las protestas en Venezuela, fue liberado
No te pierdas
×